Wargroove Review

Hugo Granchetti
PC PS4 Switch

La nostalgia de Advance Wars revive en Wargroove. ¿Qué más se puede decir?

Allá por 2001, un día antes de que derribaran las Torres Gemelas en los Estados Unidos, salió a la luz un juego para Game Boy Advance que daría inicio a una breve pero muy querida serie táctica-estratégica, con mecánicas accesibles de cualidades simples y a la vez profundas, llamada Advance Wars. Tan entrañable resultó esa era que, con el paso del tiempo, sembró un séquito de fanáticos que soñaron cada vez con menos esperanza el retorno de un estilo similar. Alguno podría invocar a los RPG tácticos (Fire Emblem, Final Fantasy Tactics) como familiares cercanos que de alguna forma suplen ese espacio vacío, pero en verdad representan algo diferente.

Ahora en 2019, a medida que se fue develando la personalidad de un juego de Chucklefish -desarrolladores de joyas como Stardew Valley y Starbound– llamado Wargroove, esa esperanza agónica comenzó a recobrar vida hasta ser más que satisfecha tras el lanzamiento. Sí, señores: estamos en condiciones de afirmar que este juego reconstruye una experiencia casi idéntica a aquella historia del párrafo anterior, sólo que en un mundo de fantasía medieval.

La comandante Mercia a punto de utilizar curar a sus unidades circundantes.

Los diálogos entre los personajes inyectan vida a la frialdad de las batallas

Así como Stardew Valley reencarna y expande las más admirables cualidades de Harvest Moon, Wargroove hace lo mismo basándose en Advance Wars: ordenamos por turnos los movimientos y acciones de unidades terrestres, aéreas y marítimas; utilizamos las habilidades propias de nuestro comandante de turno; conquistamos ciudades y “fábricas” para acrecentar nuestras fuerzas; y bueno, ya se imaginan que la idea es derrotar al comandante enemigo o destruir su base de operaciones.

El juego no escatima en contenido: tenemos una extensa campaña que pone a prueba nuestra destreza táctica y estratégica, y nos va presentando las unidades y sutilezas de la jugabilidad con una curva de dificultad suave pero no lenta -un equilibrio ideal. A medida que avanzamos las misiones se van tornando cada vez más duraderas y desafiantes, algo que es lógico pero que, para algunos jugadores acostumbrados a la velocidad videojueguil de este siglo, puede resultar un poco agotador. Claro está que, para quien suscribe, no es un punto válido para restar mérito a la experiencia sino todo lo contrario; misiones que duran más de una hora en este género son habituales.

Contamos además con un modo arcade, en el que cada comandante es desafiado por cinco batallas sucesivas, y un modo puzzle en el que debemos exprimir nuestra capacidad de cálculo para triunfar en una determinada situación… en un solo turno. En todos los casos, incluyendo la campaña principal, debemos conocer las fortalezas y debilidades de cada tipo de unidad para explotar las posibilidades que brinda el escenario. ¿Aprovechamos la movilidad de nuestro caballero para atravesar las filas enemigas, o lo mantenemos en defensa de las catapultas mientras asedian sin piedad? ¿Utilizamos cuanto antes la habilidad de curar de la comandante Mercia, o la reservamos para una potencial situación apremiante? Dominar esta fineza nos permitirá superar los desafíos que se nos proponen, conocer más sobre la biografía de los personajes y, si triunfamos en forma admirable, obtener estrellas que podemos canjear por artwork del juego. Bien completito. Y como si esto fuera poco, contamos modo multijugador local y online (sí, ¡funciona bien!) y un editor de escenarios y campañas suficientemente accesible para crear nuestras propias aventuras y compartirlas a través de la nube. Esto significa que la comunidad puede otorgar larga vida a Wargroove e incentivar la continuidad de una iniciativa prometedora.

Las unidades se ven bellas... sobre todo cuando INCINERAN a las tropas enemigas.

Estamos en condiciones de afirmar que Wargroove reconstruye una experiencia casi idéntica a la de Advance Wars, sólo que en un mundo de fantasía medieval.

La presentación audiovisual es tradicional y prolija: las unidades, pixeladas en el campo de batalla, cobran una vida animada encantadora cuando se muestran en la pantalla de combate o en el codex que describe todos los elementos del juego. Incluso los desarrolladores incluyeron algunos guiños a otras de sus creaciones, como los caballos de Stardew Valley formando parte de las tropas montadas. En cuanto al apartado sonoro, la música acompaña elegantemente la experiencia, pero los efectos de sonido parecen estar ausentes en algunos aspectos; no hay, por ejemplo, ninguna señal auditiva al desplazar el cursor. En cuanto al control, a veces sentimos que podemos involuntariamente finalizar un turno o introducir un comando por error, ya que faltó pulir algunos detalles de diseño. Son aspectos minúsculos que, muy probablemente, sean atendidos pronto en los parches ya anunciados.

Especialmente aquellos que tuvieron la oportunidad de disfrutar alguna de las maravillosas entregas de Advance Wars -o por qué no, todas ellas- van a poder apreciar cada uno de los logros de Wargroove. Pero también los jugadores globalmente interesados en el género de táctica y estrategia encontrarán aquí una valiosa experiencia que pondrá a prueba sus capacidades hasta el límite. Una vez más, la gente de Chucklefish se ha inspirado con suma fidelidad en antecesores exitosos para desplegar sus dotes desarrolladoras, pero siempre inyectando una identidad propia que hace imposible tildarlos de plagiadores. Diría más bien que son extractores de esencias de videojuegos; esas que se forjaron a fuego en la historia y que merecen ser reinventadas una y otra vez para que cualquier generación las pueda disfrutar.

De lejos te lo confundiste con Advance Wars, ¿no?

TEXTO TIPO PRINCIPAL

¿LO JUEGO?

Si te gustan los juegos tácticos o recordás con gusto la saga Advance Wars, definitivamente tenés que probar Wargroove.

Lo Bueno

  • Una recreación fiel, en un contexto de fantasía medieval, de un estilo muy añorado del género.
  • Jugabilidad simple y a la vez profunda, con gran oportunidad de desplegar estrategias y tácticas finas.
  • Gran variedad de modos y abundante contenido

Lo Malo

  • Faltan pulir algunos detalles sonoros y de diseño.
9

Joya del gaming

Hugo Granchetti
Un gamer que juega múltiples géneros en múltiples plataformas, Hugo -alias Beto- comenzó desde pequeño a incursionar en los videojuegos a través de joyas como Super Mario Bros., Pac-Man y Carmen Sandiego. Sus géneros predilectos son los RPG, los juegos de estrategia (RTS y 4X) y los puzzle. En su ámbito laboral, como profesor universitario en ciencias de la salud, incorpora analogías, alegorías y estrategias de enseñanza inspiradas en su experiencia videojueguil cuando ve la oportunidad. Por supuesto también difunde la religión Checkpointera en sus círculos académicos.