Vampyr Review

Diego Komodowski
PC PS4 Xbox One

Después de experiencias narrativas como Life is Strange, el estudio francés DONTNOD nos trae un mix de acción, historia y elecciones comprometidas en una Europa sombría plagada de enfermedades y vampiros que buscan redención.

Me encanta todo lo que tiene que ver con la mística que rodea a los vampiros: su cultura, sus orígenes, su convivencia con la sociedad humana, sus cuestionamientos existencialistas. Lo que no me gusta es cuando se ponen brillantes al sol…

Vampyr es un título que toma un setting muy interesante para contar historias sobre criaturas de la noche: una Londres post Primera Guerra Mundial, atiborrada de propaganda política para levantar la moral de la clase media y el enrolamiento militar, que es castigada por la gripe española.

Bajo este marco encarnamos al Doctor Jonathan Reid, un exitoso especialista en transfusiones de sangre que regresa a casa tras haber colaborado como médico de guerra durante algunos años. La suerte no está del lado de nuestro prota, que al poco tiempo de pisar el suelo amado es atacado por un extraño y se despierta transformado en un nuevo ser con apetito sangriento. Literal.

La ambientación es simplemente excelente.

Si leíste Ann Rice o viste películas profundas en el género -no novelitas teen con vampiros dorados al sol- Vampyr es un título al que tenés que prestarle atención.

El hall del hospital Pembroke.

Una vez pasada una secuencia de inicio al descubrirnos transformados -digna de no ser spoileada– comenzamos con la premisa principal del juego: descubrir quién fue nuestro atacante y pedirle explicaciones por habernos convertido en lo que ahora somos.

Bajo esa simple pero afectada consigna, nos topamos con un título dentro del género Action-RPG pero que, manteniendo la línea del desarrollador, tiene un fuerte núcleo en la historia y la toma de decisiones.

El mapa de la ciudad está dividido en cuatro distritos, a mi criterio, de un tamaño perfecto para poder recorrerlos a pie de una punta a otra sin que esto sea un suplicio. El acceso a los distritos no está desbloqueado desde un comienzo, sino que lo iremos haciendo a medida que avanza nuestra búsqueda.

Perdidos y sin saber qué somos exactamente, aparece al rescate un personaje fundamental en la trama: el doctor Swansea, director del hospital Pembroke, quien nos ofrece un lugar en el recinto que funciona como primera base de operaciones, a cambio de colaborar y ayudar con el arduo trabajo del hospital saturado por la situación reinante. Swansea será un NPC clave en la asignación de misiones principales.

Hasta aquí todo más o menos dentro de lo esperado de un título del estilo, pero es ahora donde el estudio francés comienza a dejar su huella y su visión para Vampyr. Los cuatro distritos mencionados poseen áreas seguras, donde los enemigos no se meten ni atacan, en las que viven los estructuralmente calculados, dieciséis NPC por área. Cada distrito tiene un líder de zona, es decir, un personaje con gran influencia en la trama y en el status del distrito. Sí, cada distrito tiene un medidor de estado que indica cuán estable o caótica puede volverse la salud de sus integrantes, y la dificultad y variedad de enemigos en las zonas no seguras colindantes.

Este sistema que muestra pequeñas dosis de elementos survival, funciona de manera súper orgánica en relación a las situaciones de los personajes que allí viven.

El hecho de empatizar mucho con algunos personajes secundarios y perdonarles la vida, pone en riesgo una gran cantidad de experiencia para aumentar nuestro poder vampírico.

El sistema de juego se divide de manera en extremo marcada -y bastante forzada- entre las zonas seguras de interacción con los NPC y las zonas no seguras de combate con los enemigos.

Los enemigos son bastante genéricos: humanos de una orden anti-vampírica, de modelos simples y repetitivos, skals (humanoides, monstruosos y poco inteligentes o de muy baja clase vampírica), y algunas criaturas más grotescas, entre otras pocas que no comentaré para no arruinar la sorpresa.

El combate es lo más flojo del juego, sin lugar a dudas, pero al mismo tiempo a mí me resultó divertido, desafiante por momentos según la complejidad o cantidad de enemigos a enfrentarse. El mismo está delineado por dos aristas: armas y poderes vampíricos. Contamos con un clásico medidor de salud (HP), stamina (para uso de armas y esquive) y sangre (como medidor de poderes vampíricos).

Estado del distrito y relaciones entre los personajes encontrados.

Conversando para conocer a los personajes y olfatear su calidad de sangre...

Quiero centralizarme en el corazón del título: Vampyr tiene combate, tiene elementos RPG y experiencia, pero lo más importante es que tiene decisiones, y ellas afectan a todo el resto de los elementos del juego.

En este título nos pasaremos una gran parte del tiempo conversando y estableciendo relaciones con los personajes. De esa forma los conoceremos y revisaremos las relaciones entre ellos. Cuanto más descubramos sobre un personaje, más diálogos con él se destrabarán, y a su vez abrirá más diálogos con otros personajes vinculados. Esto nos da también el conocimiento sobre su calidad de sangre, la cual se convierte en la cantidad de experiencia que nos brindará si decidimos saciar nuestra sed con ellos. Dado que somos expertos en medicina también podemos realizar curas para enfermedades, aplicárselas y mejorar también así la experiencia otorgada: engordamos al pollo antes de devorarlo.

¡Holaaaaaaaaa, enfermera! Rica experiencia...

Lo que así descrito parece sencillo, no lo es tanto cuando nos involucramos con la historia y estado de cada personaje. Ver la cantidad de puntos que pueden darnos si decidimos hincarle nuestros colmillos, se contrapone con el hecho de empatizar con su historia y querer dejarlo vivo.

A su vez, si nos convertimos en una fuerza vampírica descontrolada que arrasa con cuanto sujeto se le cruza, levanta cantidad de experiencia y levelea a niveles insospechados en un comienzo, pagaremos las consecuencias con distritos destruidos moralmente y arrasados por enemigos que pululan en mayor cantidad y dificultad.

No tener escrúpulos es también una decisión difícil de tomar, pero ayuda a que los combates sean más sencillos sin lugar a dudas.

Explorar mucho es recompensado acordemente. En un título con el acertado tamaño de mapa de Vampyr, es algo más que bienvenido.

Podría explicar más en detalle algunos elementos del sistema de leveleo o sobre las consecuencias de nuestras acciones, pero creo que es parte de la gracia descubrirlas y entender cómo impactan en cada caso.

En este apartado es donde realmente creo que Vampyr y sus desarrolladores logran el objetivo: tomar las decisiones no es tarea tan sencilla. Cubrir la necesidad de alimento de nuestro personaje para ser más fuertes en combate y pasarla mejor en ese aspecto, va condicionada de decisiones morales -y mortales- que no tienen vuelta atrás.

¿Con esa carucha nadie se da cuenta de que Jon es un vampiro?

El trabajo de luces es más que digno.

El apartado gráfico del juego es intermedio, lo cual tiene sentido dado que el estudio es chico y siguen hoy en día explotando a más no poder un motor de generación anterior: Unreal Engine 3. Sin embargo, logran exprimirlo y sacarle una ambientación excelente en cuanto a luces, estructuras y climas logrados.

Muy inferior es el detalle de los personajes secundarios, que logran cumplir su cometido sin destacar en lo más mínimo.

El trabajo de ambientación musical es muy bueno y el de voces cumple con lo necesario.

Vampyr es un juego que no es para cualquiera y definitivamente no es para quien esté buscando una dosis de acción y combate desafiante. Es claramente un título que se concentra en las conversaciones y toma de decisiones, poniéndonos de una manera muy lograda en la situación de un vampiro que puede decidir volcarse completamente a las sombras, o que puede luchar por mantener sus restos de humanidad, mientras nos introduce en un lore que toma muchísimo más de Ann Rice que de Bram Stoker -lo cual a este humilde redactor, le fascinó.

Para finalizar quisiera mencionar que la performance en PC que cumple algo más que los requerimientos base, mantiene una tasa de 60fps estables en una resolución Full HD (1080p). Tristemente, el juego no se encuentra optimizado para consolas, y ni siquiera trae una opción de performance para PS4 Pro, donde al igual que en PS4 base, el frame rate está trabado a 30fps. Habitualmente esto no debería ser un problema, pero sinceramente dado lo tosco del combate en este título, la tasa de 30fps perjudica mucho la fluidez en las peleas. No digo que sea injugable, pero estamos ante una marcadísima peor versión del título en este caso. Si al lector le fuese posible, recomendaría encarecidamente jugar la versión de PC, incluso si para mantener una tasa de frames alta, se eligiese una resolución de 720p.

La calidad gráfica es más que potable pese a lo viejo del motor.

Si te gustan los vampiros, disfrutaste de los libros de Ann Rice o de la peli “Entrevista con el vampiro” y te atraen los juegos concentrados en los diálogos y decisiones dentro de una buena historia, Vampyr es un título que no deberías dejar pasar, tarde o temprano. Si lo que estás buscando es un juego centrado en el combate con lore vampírico, este título no es para vos.

¿LO JUEGO?

Si te atraen los conceptos expuestos, es un SÍ ROTUNDO.

Lo bueno

  • Mundo abierto acotado.
  • Ambientación excelente.
  • Todos los elementos del juego, excepto el combate, confluyen de manera satisfactoria y coherente.
  • La filosofía y cuestionamientos existenciales vampíricos.

Lo malo

  • El combate no es sólido.
  • El motor es viejo y, especialmente en consolas, deja bastante que desear con su tasa de framerate.
  • El modelado y animaciones de personajes secundarios es flojo.
8

¡A no dejarlo pasar!

Diego Komodowski
Diegote empezó a jugar con el clon de Atari 2600 "Dynacom" y poco tiempo después conoció la ColecoVision y se terminó de enamorar de los videojuegos para siempre. Conductor de Checkpoint radio, actor, coreuta y programador de sistemas; aporta ese granito de arena al proyecto de Checkpoint. Es consolero y tiene un amor olvidado en la Sega Genesis y la Dreamcast. Actualmente juega mucho en Playstation, pero también tiene una PC más o menos Gamer y disfruta de las bondades de Steam. Le encantan los shooters y aventuras en 3ra persona, y si tienen buenos puzzles mejor; en los últimos años se prendió mucho con la onda de los juegos indie.

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