The Messenger Review

Santiago Rodriguez

Un mes más queda en los libros, y un nuevo exponente del tan poblado género de acción y plataformas en 2D se nos presenta. ¿Qué lo hace diferente a la gran variedad de títulos en el mercado? Quedate con nosotros para averiguar por qué The Messenger no debe pasar por debajo del radar de ningún gamer.

La historia comienza en un mundo post-apocalíptico donde un clan de ninjas, último remanente de la raza humana, entrena a sol y sombra con un objetivo claro: estar preparados para la batalla final contra los demonios. Cuenta la leyenda que el mundo fue destruido por el rey de los demonios, y la tarea encomendada a este clan es aguardar la venida del salvador, quien los ayudará a librar este combate definitivo. Sin embargo, las cosas no van a resultar tan alentadoras como las profecías adelantaban.

La trama se inicia con un día como cualquier otro en donde nuestro personaje, “el ninja”, se pregunta si podrá salir a investigar el mundo y conocer el porqué de tanta destrucción y desolación.

¡¡Una gran aventura nos espera!!

John Gaiden, John Gaiden, ¿de dónde me suena ese nombre?

A partir de allí el juego nos presenta las mecánicas principales de movimiento, constituidas básicamente por el salto, corte con el sable y disparo de shurikens. Es aquí donde ya podremos detectar ciertas características que remiten a la saga Ninja Gaiden, musa fundamental en el desarrollo de este título. Desde la forma de los saltos, la dirección y sentido de los golpes, hasta el setting, todo se encuentra impregnado con indicios de la aventura protagonizada por Ryu Hayabusa.

La referencia no se detiene en estos aspectos: mediante el diálogo y ciertos easter eggs (algunos muy evidentes), la relación se fortalece; pero eso lo dejaremos para más adelante.

Retomando puntos salientes del gameplay, la curva de aprendizaje de nuestro desenvolvimiento con el personaje, la forma de ejecutar piruetas y alcanzar lugares que a priori parecen inaccesibles, es bastante rápida. De esta forma, en muy poco tiempo nos vamos a sentir como todo un speedrunner profesional al atravesar escenarios rápida y eficazmente.

Para lograr este efecto, a las mecánicas básicas del comienzo de juego se les adicionan un abanico amplio de movimientos y configuraciones introducidas en un árbol de habilidades que podremos ir destrabando con el uso de gemas, el coleccionable principal de la aventura.

Una pequeña muestra de los diálogos cómicos dentro del juego.

Como punto flojo en relación con el apartado gameplay, la dificultad de algunas secciones, sobre todo del early game, se sienten un peldaño debajo de grandes exponentes del género de estos últimos tiempos, tales como el Celeste o el Dead Cells.

Sin embargo, horas después de haber comenzado a jugar, el panorama cambia radicalmente con la introducción de una feature por demás interesante: el traspaso entre planos en 8 y 16 bits.

Una de las características más promocionadas, y de forma recurrente, durante el desarrollo del título -el cambio de planos o “eras”- logra complejizar los puzzles presentes en los escenarios de forma sustancial.

Algunos desafíos pueden volverse complicados.

Y otros desafíos aún más difíciles todavía.

La justificación argumental es que podemos atravesar cualquier escenario en dos tiempos distintos; por tal motivo la introducción del concepto de “eras” diferentes. Sólo queda averiguar de qué forma es introducido el concepto en la historia, y sin entrar en spoilers, el proceso es llevado a cabo de forma magistral y sutil por el desarrollador.

Al cambio inherentemente estético se suman modificaciones a los escenarios, e incluso eventos que toman forma en distintos momentos según el objeto dentro del inventario y la secuencia que venimos completando con nuestro personaje. Por suerte no se siente sólo un gimmick forzado, e inclusive en ningún momento se recurre al abuso del mismo.

En cuanto a la duración del juego, el título puede llegar a las 20 horas si queremos centrar nuestra atención en coleccionar todos los medallones que nos otorgan por completar cada uno de los puzzles (algunos realmente muy difíciles y complejos). Cumple con los estándares del género, y se ofrecen muchos elementos y desafíos acordes al precio y su presentación.

Junto con la complejidad de los puzzles, uno de los puntos fuertes del título, se nos manifiestan peleas con bosses que constituyen un desafío por demás interesante, tanto en dificultad como en lograr resolver las mecánicas de juego propias de cada uno. Retoman elementos de combate con jefes propias del género, agregándole un toque único o una vuelta de tuerca que nos brinda un lindo reto a vencer.

Continuando con el tema de las referencias a otras sagas y personajes, el diálogo y líneas de texto dentro del juego son dignas de mencionar. Pasando por la comedia hasta ensayos de tinte filosófico, los autores y guionistas no escatimaron recursos a la hora de otorgarle otro brillo tanto a la historia como a los personajes.

El apartado gráfico es digno de destacar.

Un ejemplo de lo mencionado previamente lo podemos encontrar al morir, situación donde un diablito nos salva siempre antes de perecer, ya que es su labor dar una mano para que el mensajero pueda cumplir con su deber. Hasta allí nada extraño, pero a partir de la segunda muerte, la pantalla de carga está acompañada por este personaje y frases como: “¿Estás jugando con los pies?”; “Eso fue a propósito, ¿cierto?”; “Me estás probando para ver cuántas líneas distintas puedo decir”. Una demostración del amor y el cuidado al detalle que los desarrolladores inculcan en el juego.

No quiero finalizar la reseña sin darle lugar al apartado musical. Digno de competir en las grandes ligas, canciones pegadizas y melodías que reflejan de manera indicada tanto el apartado de 8 como de 16 bits, acompañan correctamente al desarrollo de los niveles. Los desafío a que escuchen el soundtrack sin que se les quede sonando en la cabeza algunos de sus ritmos.

¿LO JUEGO?

En un género tan concurrido, es difícil separar lo bueno de lo mediocre. The Messenger cumple en todo lo que se propone, y al completarlo sentiremos que no hemos perdido el tiempo. Una gran adición al mundo del desarrollo independiente de juegos.

Lo Bueno

  • Historia que no decepciona, acompañada por diálogos y texto brillantes.
  • La curva de aprendizaje en el manejo del personaje es rápida y sencilla.
  • Los puzzles y bosses están a la altura de otros exponentes del género, sobre todo en la segunda mitad del juego.
  • La música es de calidad excepcional, inspirada en estilos clásicos pero con un twist que deja en nuestra memoria resonando las melodías una y otra vez
  • Los controles estás bien ajustados y responden correctamente a los comandos del jugador.
  • El traspaso entre el mundo de 8 y 16 bits se desarrolla sin fallas, y nunca se siente un truco barato o forzado.

Lo Malo

  • Los desafíos en el principio del juego no están a la altura de los presentados luego, haciendo sencillo completar las primeras horas de la aventura.
  • Confusión en los primeros momentos del cambio de género dentro del juego. Poca explicación por parte de los desarrolladores vía tutoriales o personajes.
  • Algunas muertes en momentos de maniobras ajustadas se sienten baratas y no culpa del jugador.
  • El sistema de fast-travel en la segunda mitad del juego está un poco roto, y no termina siendo del todo eficiente.
8

¡A no dejarlo pasar!

Santiago Rodriguez
Siendo miembro fundador de la Nintendo Police Checkpointer, defiende a la empresa nipona a capa y espada desde el corazón mismo del HQ (Head Quarter). Sin embargo, comparte su pasión gamer con el mundo de la master race, y en el fondo algo de cariño siente por los primos de Microsoft y Sony. Sus géneros predilectos son los platformers y los JRPG, y cuantos más largos mejor, a pesar de atentar contra el backlog. Sufre de un problema igual: querer jugar más que el tiempo disponible para tal fin. Pero quien no, ¿verdad?