Leisure Suit Larry: Wet Dreams Don’t Dry Review

Diego De Carlo
PC

Allá a fines de la década del 80 conocíamos a Larry Laffer, un cuarentón con tan poco éxito con las mujeres como perseverancia para lograr su objetivo. Veamos en esta review si Larry logra concretar… el éxito.

Hace mucho tiempo que no vemos un buen juego de Larry: luego de Larry 7: Love for Sail de 1996 tuvimos entregas que estaban lejos de la calidad de las viejas aventuras point-and-click. En 2013 tuvimos una remake del primer juego, como para poder revivir la primera aventura de nuestro perdedor preferido, que estaba muy bien pero nos seguía dejando con ganas de una aventura nueva. En 2018 llega Leisure Suit Larry: Wet Dreams Don’t Dry, una aventura totalmente nueva de nuestro querido Larry Laffer, ideal para los viejitos nostálgicos que lo extrañábamos.

Empecemos con un disclaimer necesario: si te ofenden los chistes fáciles o de mal gusto, la cosificación y sexualización de la mujer, la sobreutilización de imágenes de penes, consoladores u objetos con forma fálica, o básicamente cualquier cosa que quedaría fuera de la corrección política a la que estamos acostumbrados hoy… este juego no es para vos.

Larry conoce a Faith, su nuevo amor.

Pitos por todos lados.

Leisure Suit Larry: Wet Dreams Don’t Dry está desarrollado por Crazybunch, un estudio alemán con pocos juegos en su haber y formado por gente joven que eran tan solo unos niños cuando el Larry original salió al mercado, y sin participación alguna de Al Lowe, el creador original. Sin embargo captaron muy bien el espíritu del personaje y su humor característico.

Larry vuelve en todo sentido a sus orígenes: el humor, la personalidad, el objetivo simple y claro que consiste básicamente en tener sexo con la mujer que menos bola le da. Es tan Larry que al principio del juego vamos a tener que responder las preguntas para confirmar que no somos menores de edad. La historia comienza con un Larry que aparece en una especie de sótano misterioso, con máquinas y sin saber cómo llegó ahí. A los pocos minutos, al salir de dicho sótano aparece en la puerta de Lefty’s, aquel mítico bar de mala muerte donde comenzó todo. La premisa es que Larry cree que todavía está en 1987 y no sabe cómo llegó al mundo del siglo XXI.

Larry vuelve en todo sentido a sus orígenes: el humor, la personalidad, el objetivo simple y claro de tener sexo.

Esta premisa es la base de todo el guión del juego. Un cuarentón cuyo único objetivo es conquistar mujeres, perdido en un mundo con smartphones, redes sociales, hipsters y un montón de referencias a la cultura popular actual.
Tenemos un PiPhone, donde podemos usar Instacrap, pedir un Unter o concretar citas en Timber. El guión es digno de una película berreta de sábado a la tarde… y eso es lo que hace genial a este juego.

Todo el tiempo está parodiando estereotipos o situaciones familiares tanto para los viejos que jugamos la aventura original, como para la gente joven que está descubriendo al personaje y se encuentra del otro lado del chiste.

Si hay algo que no tiene Instacrap, son filtros.

A los pocos minutos encontramos un prototipo de un PiPhone tirado en el baño de Lefty’s (¿les suena?) y va a devolverlo a las oficinas de Prune cuyo edificio tiene forma de pene con testículos (y Larry se ocupa de aclararlo por si no lo notaste) y su logo en lugar de ser una manzana es una ciruela que se parece mucho a una vagina. Ahí conoce a la asistente del CEO, Faith, y se propone a conquistarla, pero ella le dice que sólo acepta citas con gente que tienen un puntaje alto en Timber. Así comienza la aventura, donde tenemos que tener citas con gente a través de esa plataforma para lograr el objetivo final que es conquistar a Faith.

La premisa es que Larry cree que todavía está en 1987 y no sabe cómo llegó al mundo del siglo XXI.

Con ese perfil, levantás seguro.

El juego es un point-and-click clásico: con click izquierdo interactuamos y con click derecho observamos los elementos del escenario o personajes; tenemos un inventario con objetos que podemos combinar y líneas de diálogo para elegir en las conversaciones. Los puzzles no son fáciles, pero no llegan a ser frustrantes. En cuanto al gameplay, es un juego muy correcto.

Visualmente está muy bien, con escenarios y personajes estilizados, cargados de detalles muchas veces grotescos. El cambio que quizás puede chocarle a los fanáticos más acérrimos, es el diseño de Larry. Ya no es el petiso, cabezón y desproporcionado mezclado en un mundo de humanos normales. En esta entrega el diseño es mucho más coherente con todo el resto de los personajes; personalmente es algo que me parece acertado aunque se vaya del diseño original.

Contrario a esto, el actor que le pone la voz a Larry es Jan Rabson, el mismo que le puso la voz al personaje desde la primera vez que lo escuchamos hablar, en Larry 6.

En el mundo de hoy, donde es muy fácil ofender a mucha gente con muy poco, celebro la valentía de Crazybunch por no diluir lo que hace a Larry lo que es. Al principio, como seguramente a varios les habrá pasado, desconfiaba de la calidad de este juego, sobretodo al estar desarrollado por gente nueva en la franquicia. Sin embargo, a los pocos minutos nos damos cuenta de que estamos jugando un Larry. No me pareció mejor que el 7 -el mejor de la saga para mí- pero está muy lejos de ser el desastre que mucha gente pronosticaba. Es muy divertido el concepto de ver un personaje tan básico y querible a la vez, con la mente del mismo Larry de 1987, interactuar con hipsters, piropear a una asistente virtual del celular, no entender cómo funciona un show erótico por internet y muchas situaciones más que ocurren constantemente en este juego.

Probablemente al público desconocedor de la saga no le llegue demasiado, pero a los que jugamos los Larry anteriores, sin dudas es un juego que vamos a disfrutar mucho y por muy poco dinero.

¿LO JUEGO?

Sí, es muy barato y no defrauda.

Lo bueno

  • El humor de un Larry sin filtros.
  • La historia de un Larry de 1987 en el siglo XXI funciona bien.
  • El arte y la voz original de Larry.

Lo malo

  • Algunos puzzles son un poco rebuscados por demás.
  • Algunos bugs menores, aunque no llegan a arruinar la experiencia.
7.5

Bien logrado

Diego De Carlo
Diego tiene dos pasiones en su vida, la música y los videojuegos. Juega desde los 4 años, allá cuando los juegos eran apenas un par de píxeles enormes. Hoy en día juega principalmente en Playstation, pero durante su vida su plataforma principal fue la pc, pasando por alguna que otra consola. Sus géneros favoritos son aquellos que hoy están medio olvidados, pero que de a poco van resurgiendo y algunos que por suerte estan vigentes: Aventuras gráficas, simuladores de vuelo espaciales, RPG, Tycoons y FPS.

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