Just Cause 4 Review

Marco Guffanti

La cuarta entrega de la saga más explosiva de esta década nos propone algunos cambios no tan explosivos.

Square Enix nos trae otra entrega de una saga repleta de explosiones y aventuras. En el intento de echar aún más gasolina al fuego, se expandió sobre una gran base de contenido explosivo, que ya era de por sí suficiente.

Sin embargo, es imposible no comparar al Just Cause 4 con todos los hermosos videojuegos disponibles hoy en día. Este año recibimos joyas como Red Dead Redemption 2 y God of War, y aunque la saga nunca intentó hacer lo que estas otras sí, sigue quedándose atrás en demasiados aspectos como para ser ignorados.

Por suerte cuando uno piensa en Just Cause no piensa en narrativas que impactan o personajes complejos, sino en tiros y aviones; y este juego tiene mucho más que eso.

*Boom*

Volando por Solís.

El género acción-aventura fue llevado a otro nivel: Sólo en unos pocos minutos habremos tenido más acción que toda una película de Misión Imposible. Pero esto no es algo nuevo dentro de la saga, a este punto ya estamos acostumbrados a saltar desde helicópteros en un traje aéreo.

Es claro que las explosiones llamativas son uno de los focos principales, de hecho, no existe casi ningún elemento en el mundo que no sea flamable. Y, mientras muy pocas cosas son tan satisfactorias como observar el caos que es posible causar dentro de un ambiente que fomenta nada más que eso, termina siendo una de las únicas atracciones de toda la experiencia.

La peor falla que sufre Just Cause 4 es su falta de innovación: casi todo lo que puede ser dicho sobre esta nueva edición, puede también ser dicho sobre la anterior.

Todos los elementos que agregan a la movilidad de nuestro personaje siguen estando, lo que significa la continuación de la misma fluidez insignia en la que Just Cause brilla. No obstante, la única notable adición a estas mecánicas es la de la customización del gancho. Aunque no me puse a contarlas, más de 4 millones de combinaciones son posibles con este nuevo sistema según los desarrolladores.

La posibilidad de agregarle modificaciones a lo que es básicamente nuestro principal artilugio de movimiento lo convierte en mucho más que sólo eso. Aun así, rara vez me vi inclinado a usar las diferentes combinaciones fuera de misiones que requerían que lo hiciera. Esto le saca un poco de sentido a las “infinitas posibilidades”.

En lo que sí brilla el Just Cause 4 es el ambiente. Esta entrega se lleva a cabo en Solís, un país ficticio de América del Sur lleno de biomas únicos para explorar. Uno puede pasar de montañas nevadas a playas y selvas en cuestión de minutos, algo que se ve muy beneficiado por el genial sistema de movimiento anteriormente mencionado.

Pero lo que realmente complementa al variado mapa es el mejorado método de división territorial. En ediciones previas uno tenía la misión de liberar en partes a la población del país latinoamericano designado. No fue cambiado este procedimiento, pero sí fue renovado.

La progresión antes estaba altamente ligada a tareas repetitivas similares a las vistas en juegos como Far Cry o Assassin´s Creed. Un juego que antes estaba centrado en cantidad más que calidad ahora ofrece más misiones interesantes para acompañar el sistema de progresión que tan desesperadamente lo necesitaba.

Vuelen, mis niños.

Volar en un caza puede ser lindo también.

Goodbye, Rico. ¡Buena suerte!

Es una lástima que gracias a gráficos anticuados Just Cause 4 pierda la oportunidad de mostrar su potencial completo. Un campo de juego tan variado y claramente bien pensado se pierde en un mar de texturas y sombras que están urgentemente necesitando una actualización.

De todas maneras, todavía no llegamos a la peor parte: la historia. Previamente hice mención a cómo la saga nunca se enfocó principalmente en narrativa, lo cual no quiere decir que no es criticable y, al final, empeora la experiencia drásticamente. Es tan mala, que no vale la pena ni contarla.

No le desearía a mi peor enemigo tener que pasar 20 horas escuchando a todos los personajes de habla hispana, que para variar son al menos el 90%, hablar en spanglish aun cuando conversan con otros que también son originarios de Latinoamérica.

Aun así, este juego encuentra su fuerza en donde siempre la encontró: acción pura. Se destaca en donde debería, lo que hace que valga la pena soportar todo lo demás. Si jugaste a los anteriores te aseguro que este Just Cause no te va a decepcionar.

¿LO JUEGO?

Si estás buscando apagar tu cerebro por algunas horas, este es el juego para hacerlo..

Lo bueno

  • Mapa lleno de vida.
  • Explosiones (bastantes).

Lo malo

  • Texturas y sombras desactualizadas
  • Historia pésima.
7

Bien logrado

Marco Guffanti
Marco es PC Gamer de sangre, siempre buscando componentes que suban el contador de FPS al máximo posible. Desde niño disfruta los juegos con énfasis en historia y dialogo, pero ultimamente se ve mas atraído por juegos competitivos multijugador que provocan adrenalina pura. Sus juegos de preferencia son Red Dead Redemption, TES: Skyrim y Detroit: Become Human.

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