God Eater 3 Review

Facundo Maciel
PC PS4

God Eater vuelve en una tercera entrega, enfatizando aún más los cimientos de sus primeros dos juegos.

God Eater nació como un extraño híbrido entre estos juegos centrados en liquidar enemigos para que nos den materiales, mejorar el equipo y repetir el proceso -a lo Monster Hunter-, y juegos de acción con elementos de rol un tanto más convencionales. A eso se le sumaba la premisa de jugar online, con la portabilidad que PSP pudo aportar en su momento.

Como sucedió con muchos títulos nacidos en esa época, eventualmente migró a consolas de sobremesa, a tal punto que esta tercera entrega se lanzó directamente en PS4 y PC. A pesar de ser un juego japonés que podría considerarse de nicho, God Eater consiguió llegar a esa frontera donde no queda por defecto dentro del montón, y logra ser valorado y reconocido en sí mismo.

La historia sigue el mismo esquema que las entregas anteriores. God Eater transcurre en un mundo post-apocalíptico dominado por criaturas conocidas como Aragamis. Estos monstruos no son un simple adorno, sino que el juego se encarga de hacernos sentir – en entornos desolados y destruidos- la desesperación con la cual los humanos utilizan los pocos recursos disponibles para sobrevivir ante la nueva raza dominante que llegó para conquistar.

Para ello, la única solución fue crear un arma conocida como God Arc, que tiene la capacidad de infligir daño y “devorar” a esta raza de enemigos. El costo de blandir estar armas es alto y sus usuarios escasean. Estos humanos, conocidos como God Eaters, son los protagonistas de las ya numerosas aventuras.

La nueva raza dominante.

Mientras que en el pasado la historia giraba en torno a unidades “militarizadas” con equipos poco convencionales de soldados, esta tercera entrega cambia radicalmente al grupo protagonista, aprovechando la ocasión para hacer énfasis en cómo el horror de este mundo post-apocalíptico llevó a la humanidad a incurrir en prácticas despreciables.

Los recursos escasean y, como consecuencia, una gran parte de la sociedad queda sin alimentos ni medios para sobrevivir, sin embargo muchas personas dentro de este grupo tiene el potencial para transformarse en God Eaters. Para no desperdiciar semejante nicho de soldados, se “encarceló” a jóvenes prometedores, obligándolos a luchar para sobrevivir.

A partir de esta premisa, el juego se desarrolla exactamente igual que los anteriores, avanzando con una historia centrada en el desarrollo de personajes, con misiones autoconclusivas a las que accedemos desde una base central, pudiendo jugarse tanto solo con la máquina o en conjunto con amigos online.

La peor cara de la humanidad.

El mismo esquema de combate con algunos ataques nuevos

El combate también mantiene las mismas bases. Como cualquier juego con componentes de RPG de acción, podemos customizar la apariencia, el equipo y las habilidades de sus miembros, poniendo a prueba sus resultados en combate.

Podemos atacar en tiempo real con espadas, lanzas, martillos y demás armas, con la particularidad de cambiar velozmente a un arma de fuego o a un escudo. Adicionalmente podemos transformar nuestra arma para que devore células enemigas y nos haga temporalmente más poderosos.

Se agregaron pequeñas variantes al combate como ataques rápidos, cambios de armas intermedios y movimientos de escape veloces.

A pesar de esta breve explicación de la historia y el combate, el punto por el cual juzgamos a esta tercera entrega es cuánto logró evolucionar con respecto a su precuela y cuánto supo arreglar errores sencillos que entorpecen la experiencia. Si no está roto, ¿para qué arreglarlo? Es un concepto válido, pero hay errores que deberían haber sido corregidos.

Lamentablemente, el punto negativo por excelencia de los juegos anteriores persiste: los niveles son repetitivos. Sacando alguna excepción, siempre tenemos que liquidar al monstruo de turno. Como si fuera poco, vencerlo demora muchos golpes, y los patrones de combate se tornan predecibles velozmente. Asimismo sufre de diseños pensados para juegos online, por ejemplo la imposibilidad de poner pausa incluso si jugamos solos.

Siendo que el juego tiene foco en la historia y se desarrolló directamente para consola, se podría haber trabajado mucho más en perfeccionar la campaña y buscar nuevos modelos híbridos para la experiencia que se pretende ofrecer. Lamentablemente este punto es pivotal, haciendo que al final del día no se sienta como la secuela directa que podría haber sido.

A pesar de esto, los modos online sí se mejoraron, ofreciendo mayor dinamismo a la hora de armar partidas y misiones nuevas de hasta ocho jugadores. Nuevamente no existe la posibilidad de jugar co-op en persona con dos controles, fortaleciendo el concepto de que faltaron algunos cambios clave.

Los diseños están sobre la media, especialmente las armas.

Disfruté mucho el God Eater 2 en su momento, aunque no como juego de caza de monstruos ni como experiencia online, sino más bien como un “Warriors” al tener que machacar botones para derribar enemigos; sólo que en vez de cantidad de minions, fue por unos pocos Aragamis gigantes.

Como jugador, no esperaba que cambiara demasiado la dinámica, pero sí que con el upgrade gráfico y el foco en consolas grandes se mejorarán aspectos claves que denotan una falta de innovación de sistemas que funcionaban hace casi dos generaciones.

¿LO JUEGO?

Más de lo mismo. Si te gustaron los anteriores, este te va a gustar.

Lo Bueno

  • No hace falta jugar a los anteriores.
  • El diseño del mundo y la sensación de desamparo casi constante.
  • Variedad de armas y equipos.
  • Jugar online con un grupo fijo lo transforma en una gran experiencia

Lo Malo

  • No se solucionaron errores sencillos de base.
  • Niveles repetitivos y batallas demasiado extensas.
7

Bien logrado

Facundo Maciel
Facu ya no es el checkpointer más joven, pero si el mas alto. Prefiere jugar en las consolas de Sony, aunque también le gustan las portátiles de Nintendo y en lo posible escapa de la PC como plataforma de videojuegos. Disfruta de una buena historia antes que todo, sin importar el medio o el formato (series, cine, libros...), aunque los videojuegos son los que más lo atrapan. Como la mayoría en Checkpoint juega desde que tiene conciencia y sabe que va a seguir jugando siempre.