Crackdown 3 Review

Guillermo Valdovinos
PC Xbox One

Luego de muchas esperas y hasta amenazas de ser cancelado, Crackdown 3 ve finalmente la luz. ¿Acaso hubiera sido mejor que no fuese así?

Crackdown llegó en forma exclusiva a la vida de los usuarios de Xbox 360 en el año 2007, producto nacido de la mente de nadie más ni nadie menos que David Jones, creador de una saga que tuvo algo de repercusión: Grand Theft Auto.

En su momento Crackdown fue un éxito, pues traía a la mesa el concepto de sandbox open world llevado a su máxima expresión: con una historia para nada compleja y una linealidad casi inexistente, el juego nos dejaba hacer lo que quisiéramos de la manera más destructiva posible, lo cual resultó en una premisa muy atractiva para un gran número de gente.

Tan sólo tres años después, Microsoft Studios lanzó su secuela: Crackdown 2, el cual denotaba cierto apuro en su desarrollo, e introdujo un contexto cuasi post-apocalíptico -producto de un virus- que no logró ser muy popular en su público, por lo que su recepción no logró compararse a la primera parte.

Finalmente, salió el Terry Crews Simulator.

Esto es una imagen del primer Crackdown. Sí, casi indistinguible del 3

Tras este fracaso, Microsoft Studios anunció en el año 2014 que se encontraba trabajando en Crackdown 3, proyecto éste que nuevamente se hallaba en manos de David Jones a fines de enderezar la saga hacia el rumbo correcto, y que contaría con el actor Terry Crews como imagen principal del producto y líder de la campaña promocional del mismo.

Con el pasar de los años, las promesas de una secuela que respetase los preceptos introducidos en la primera entrega se fueron convirtiendo en demoras y avisos de que el juego no se encontraba cancelado, tornando las expectativas de los seguidores de la saga en esperanzas de que el juego viera finalmente la luz.

Lamentablemente, los trailers que eran lanzados a través del pasado lustro no acompañaban dichas esperanzas, pues siempre podía apreciarse un juego que nunca parecía estar del todo terminado.

Sin embargo, para sorpresa de muchos -y a esta altura, la expectativa de pocos-, Microsoft Studios y Sumo Digital eventualmente anuncian que el juego estaba prácticamente terminado, y que el tiempo de desarrollo que restaba lo usarían para pulir la atracción principal del juego: el modo Wrecking Zone, un PvP de 5 vs 5 online en donde podía destruirse literalmente todo lo que se hallara en el escenario.

Y así, en 2019, nos llega a nuestras manos Crackdown 3, casi un ejemplo de libro –alla Duke Nukem Forever– de por qué cuando un proyecto sufre tantas demoras y enfrenta tantos obstáculos durante su desarrollo, a veces es mejor olvidarlo y dedicar esas energías y recursos en sacar un producto de calidad.

Entiendo que claramente existe un target de gente a la cual se encuentra dirigido este juego, pero ello no quita el hecho de que el producto es uno de calidad cuanto menos cuestionable, y que ni siquiera es coherente con la época en la cual ha sido lanzado.

Estamos ante un juego que fácilmente parece de la generación pasada, tanto por sus gráficos como por su premisa y gameplay; sabemos que Crackdown se jacta y hasta se regocija en su simpleza, pero desde que salió la primera iteración han florecido sagas como Saints Row o Just Cause que hacen todo lo que Crackdown quiere, pero mucho mejor.

Terry Cr...Ok, el Comandante Jaxon animando a su equipo segundos antes de su destrucción.

Crackdown llegó en forma exclusiva a la vida de los usuarios de Xbox 360 en el año 2007, producto nacido de la mente de nadie más ni nadie menos que David Jones, creador de una saga que tuvo algo de repercusión: Grand Theft Auto.

Una imagen que veremos repetirse hasta el hartazgo en Crackdown 3.

En Crackdown 3 nuevamente tomamos el rol de uno de los Agentes de la Agencia (créanme que no estoy obviando nombres propios), la cual ha sido despachada a fines de liberar la ciudad de New Providence de las garras de la mega corporación Terra Nova, la cual maneja todo aspecto de dicha metrópolis a su gusto.

Para ello, la compañía cuenta con varios representantes -o “generales”- que lideran cada uno de sus aspectos, y que debemos derrocar con el objeto de poco a poco ir liberando New Providence mientras nos ganamos la simpatía de la fuerza rebelde que intenta auxiliar a los oprimidos citadinos.

Ahora bien, tras un animoso discurso por parte de Terry Crews (el Comandante Jaxon, en realidad, pero ES Terry Crews), veremos como un rayo de energía atraviesa la nave y mata tanto a Terry como a todos los miembros de la Agencia, siendo éstos rescatados por los rebeldes y posteriormente vueltos a poner en acción, debiendo volver a desarrollar todas las habilidades que los convierten en los súper-hombres o mujeres que son.

Mucho para explorar, pero nada que inspire a hacerlo.

Los Agentes de La Agencia (sigh...)

Bajo esta sencilla premisa, y luego de un escueto pero útil tutorial, el juego nos abre a todas sus anchas su mapa para que exploremos, devastemos, combatamos y desarrollemos nuestras habilidades.

A diferencia de todos los juegos de este género, y en total concordancia con su espíritu, Crackdown 3 nos deja hacer todo lo que queramos en el orden que deseemos: si bien nuestro objetivo es derrocar a Terra Nova, podemos hacerlo en el orden y de la manera que más gustemos, sin que haya ninguna linealidad de historia que nos marque un rumbo preestablecido.

Se nos da la posibilidad de llevar a cabo misiones que debiliten la fortaleza que posee el general que deseemos aniquilar, pero si así queremos, podríamos también enfrentar en forma directa a dicho enemigo: los límites los pone el jugador.

Ese, quizás, es el punto más fuerte del juego, ya que quien desee una experiencia libre de todo drama propio de una historia y anhele pasar en forma directa a la acción desenfrenada, éste es el juego al cual recurrir.

Ahora bien, el problema está en que dicha acción desencadenada se encuentra acompañada por un gameplay por demás vetusto y repetitivo, con protagonistas y enemigos genéricos que terminan configurando un producto que desborda mediocridad en todos sus aspectos.

Con la sola excepción de satisfacer la potencial sed de destrucción del jugador, Crackdown 3 no presenta ningún ítem digno de ser resaltado, ya que, como expresé anteriormente, hoy en día existen otros exponentes del rubro que, sátira y ridiculez de por medio, logran brindar al gamer una experiencia mucho más completa, enriquecedora y entretenida que el juego en revisión.

A diferencia de todos los juegos de este género, y en total concordancia con su espíritu, Crackdown 3 nos deja hacer todo lo que queramos en el orden que deseemos.

El Agente del cual elijamos tomar control (pudiendo cambiar en cualquier momento del juego) se controla de una manera muy tosca, reminiscente a los juegos de antaño, y mientras más esferas escondidas y/o de habilidad recojamos, más opciones de desplazamiento obtendremos, es decir, desde un doble salto, hasta propulsión en nuestro calzado, o un dash aéreo, lo cual nos permitirá recorrer la ciudad de una manera más ágil, mas no munidos de un control más preciso.

También contamos con la posibilidad de hacernos con vehículos, pero esta opción no sólo resulta completamente intrascendente por lo mal que se manejan, sino que muchos -o los más interesantes o útiles, al menos- de los objetivos a alcanzar se hallan en lugares de difícil acceso, y siempre termina siendo más rápido o cómodo acceder mediante las habilidades de desplazamiento del Agente.

Al carecer de una historia que vaya dando forma al desarrollo del juego, las misiones que encaremos a fines de derrocar a los diferentes líderes de la corporación son siempre las mismas, con menor o mayor grado de dificultad, pero a las cuales debemos hacer frente usando básicamente las mismas estrategias y un arsenal que resulta irrelevante describir pues si bien es amplio, no destaca del presentado, por ejemplo, en sagas como Gears of War o cualquier otro shooter en tercera persona.

Con la excepción del ejercido por Terry Crews, el voice acting de los personajes es cuanto menos olvidable, y la música, cuando suena, desearíamos que no lo hiciese.

Lamento sonar duro, pero resulta lamentable que ante la existencia de una reducida cantidad de juegos exclusivos de Xbox One, Microsoft se dé el lujo de lanzar un producto tan poco pulido, y que pasará en poco tiempo al cofre de los “mucho ruido y pocas nueces”, rubro hoy liderado por Sea of Thieves.

Mejor arrojarlos que manejarlos.

Con la sola excepción de satisfacer la potencial sed de destrucción del jugador, Crackdown 3 no presenta ningún ítem digno de ser resaltado.

Por último, contamos con el mencionado modo online Wrecking Zone, un PvP de 5 vs 5 online donde podremos usar versiones maximizadas de los Agentes y destruir absolutamente todo lo que se encuentre a nuestro paso a fines de resultar airoso.

Este modo presenta un sistema de targeting que nos permitirá concentrar el fuego a un enemigo en particular, saber cuándo lo están haciendo con nosotros y elaborar estrategias a fines de quebrar dicha línea de fuego.

Dado que al momento de escribir esta review el juego aún no ha salido y este modo no ha podido ser testado en su totalidad, puede apreciarse que si bien capaz aquí es donde los desarrolladores han puesto casi todas sus fichas, ante el éxito de juegos como Apex Legends, difícilmente los jugadores pasen a dedicar su atención a este aspecto del juego.

Microsoft Studios no mintió cuando dijo que Crackdown 3 volvería a sus raíces: parece casi una remake de la primera entrega; bajo la misma prerrogativa respecto de la cual fue creada esta saga se ha concebido esta tercera, aunque de mala manera, ya que el respeto por el espíritu de la entrega original devino en un producto que no pertenece a la generación actual.

Como si ello no fuera suficiente, estamos ante un juego con un valor de adquisición muy alto, pero que no obstante los usuarios de Game Pass hallarán en su librería de juegos disponibles desde el día de su lanzamiento.

Crackdown 3 no sólo no cumple las expectativas, sino que, muy acorde a su premisa, destruye por completo toda esperanza o ilusión que podría haber tenido un fan de la saga de poder jugar un Crackdown digno de una generación de consolas que nos ha sabido deleitar con juegos que quedarán en los anales de la historia del gaming.

¿LO JUEGO?

No. Y si aún así querés jugarlo, pagá el Game Pass que no sólo va a ser más barato, sino que a la vez te hacés con una inmensa librería de joyas.

Good

  • Destrucción masiva sin límites.
  • Libertad absoluta en cómo llevar a cabo las misiones.

Bad

  • Gameplay tosco y vetusto.
  • Voice acting y OST por demás olvidables
  • Gráficos por debajo de los estándares mínimos actuales.
  • Por demás repetitivo.
  • Protagonistas y enemigos genéricos.
5

Cinco para el peso

Guillermo Valdovinos
Con el Derecho como vocación, y los videojuegos como pasión, Guille, “el Gurú”, es un gamer integral, con un amor incondicional a Nintendo, pero que se desvive por jugar cuanta cosa sale al mercado...y hasta a veces lo que ni llega a salir. Los géneros que lo pueden son los RPGs -tanto orientales como occidentales-, peleas y aventuras gráficas; con una fuerte tendencia a desenterrar juegos viejos y olvidados -de ahí su apodo-.