Metro Exodus Review

Santiago Rodriguez

La saga Metro vuelve en una nueva iteración, con el objetivo de demostrar que en el género de shooters en primera persona no todo es Call of Duty o Battlefield, sino que también se pueden ofrecer historias con gran impacto en un setting que hace verosímil todo evento acontecido durante el transcurso de la trama principal, sin loot boxes o microtransacciones.

Basada en la novela Metro 2035 del autor ruso Dmitri Glujovski, el título nos presenta a nuestro personaje, Artyom, quien en reiteradas ocasiones abandona el Metro de Moscú para investigar en detalle lo acontecido en el mundo exterior. Fuera del subte, una guerra nuclear sin cuartel tuvo lugar tiempo atrás, dejando muerte y destrucción a su paso. Asimismo, por efecto de la radiación la fauna y flora de cada locación sufrió mutaciones indescriptibles, suponiendo un desafío a nuestras habilidades de combate o incluso ofreciendo asistencia en los momentos menos esperados.

El objetivo de nuestro personaje es descubrir el paradero de una llamada de emergencia que logra ofrecer la esperanza de que la vida fuera del Metro es posible -un haz de luz al final del túnel- y sólo hay que extender el brazo para aprovechar la oportunidad de escapar hacia un futuro mejor. Lo que nuestro protagonista no sabe aún es todo lo que le espera al otro lado.

¡Comenzamos! Estamos en la cabina del tren, elemento recurrente en el juego.

La compañía desarrolladora de la saga Metro, 4A Games, al tener su origen en Ucrania, puede denotar el motivo por el cual la historia tiene su epicentro en territorios de la ex Unión Soviética. Esta cuestión logra agregar mayor credibilidad y conceptos concretos a la historia y su contexto, como el hecho de que efectivamente el metro ruso posee algunas estaciones con construcciones profundas para albergar a la población ante cualquier eventualidad nuclear durante el desarrollo de la Guerra Fría, situación central en la trama del título.

En esta oportunidad podremos elegir si queremos abordar las misiones y objetivos secundarios centrados en la acción, o bien movernos al mejor estilo Solid Snake a puro sigilo.

La trama se nos devela a través del diálogo con diferentes NPC y en situaciones cotidianas.

En cuanto al gameplay, en esta oportunidad podremos elegir si queremos abordar las misiones y objetivos secundarios centrados en la acción, o bien movernos al mejor estilo Solid Snake y tomar posesión de una base llena de bandidos a puro sigilo. Sin embargo, a priori ambas opciones parecen obtener un resultado similar, pero nuestras acciones van a determinar la relación con el mundo y las facciones con las que interactuamos.

Siguiendo en la línea planteada previamente, completar actividades a puro stealth no sólo provoca que gastemos menor cantidad de munición e inyecciones de curación, sino que nos sentiremos realizados al derribar enemigos de esta forma. Las mecánicas y animaciones de movimiento de esta modalidad están diseñadas casi a la perfección.

En cambio, proceder a punta de pistola nos va a presentar con una forma de jugar no tan refinada en cuanto a movimiento o pacing, y las municiones suelen consumirse rápidamente. Sin mencionar que en ocasiones los enemigos son difíciles de derribar si no tenemos una precisión que logre asegurarnos algunos headshots, y las armas se desgastan seriamente por su uso frecuente.

En este apartado es conveniente mencionar la mecánica de crafting introducida en la saga. A lo largo de mesas de trabajo dispuestas en puntos de control o “safe houses”, podremos o bien fabricar munición para nuestro armamento, mejorar las armas al adicionar expansiones, miras o culatas distintas, como así también desarrollar nuevos aditamentos para nuestra misión.

Cabe mencionar que el crafting de objetos se despliega de forma sencilla y conveniente, dejando de lado la abundancia de menús y otras cuestiones ilógicas que suelen plagar estos modos en juegos de similar índole.

Todos estos elementos mencionados en la descripción anterior convierten por momentos al juego en un survival, concepto que choca directamente con nuestra intención de encarar los objetivos volcados a la acción exclusivamente. La mejor combinación es proceder con cautela y, ante el inminente combate con armas de fuego, retroceder para encarar la situación desde otra óptica.

El modo de crafting junto con la posibilidad de dormir para determinar el momento del día durante el cual queremos encarar las misiones, le otorgan al título una inmersión y por parte del jugador un nivel de compromiso que no sólo se trata de completar una checklist de tareas para avanzar a la siguiente fase, sino de analizar cada paso porque es factible que pueda ser el último.

Al mismo tiempo, siempre nos cuestionaremos si estamos preparados para enfrentarnos al siguiente reto, a nuestro miedo a este mundo desconocido, si es mejor considerar una ruta alternativa para completar la misión o simplemente escapar, siendo fiel reflejo de la frase “soldado que huye sirve para otra guerra” -o en este caso, para enfrentarnos a monstruos mutantes más tarde.

Otros elementos que ayudarán con la ambientación, y a involucrarnos aún más con la historia y el contexto son los ruidos que podremos escuchar en distintas instancias del gameplay, objetos que deben ser controlados para facilitar esconder nuestra presencia como las fuentes de luz que deben ser apagadas a toda costa, entre otros. Este humilde redactor puede dar fe de que en más de una ocasión los monstruos van a provocarnos jump scares que nos dejarán con una tensión digna de los mejores exponentes del género de juegos de terror. ¡Se recomienda jugar durante la noche con las luces completamente apagadas!

Las mesas de trabajo serán de gran ayuda para sobrevivir en este ambiente hostil.

Siempre nos cuestionaremos si estamos preparados para enfrentarnos al siguiente reto, a nuestro miedo a este mundo desconocido, si es mejor considerar una ruta alternativa o simplemente escapar.

La Rusia desolada a veintidós años del conflicto nuclear.

No mencionamos hasta este momento el apartado gráfico, ya que el mismo se nos presenta de forma realista y cruda, logrando manifestar con creces la sensación de vacío y desolación que el mundo vive luego del cataclismo nuclear. El motor gráfico desarrollado por 4A Games saca provecho de las nuevas tecnologías impulsadas por NVidia en placas de alta gama, y siendo las opciones de visualización tan amplias y variadas, cualquier persona ávida de altas resoluciones y/o muy buena performance va a lograr salir satisfecha. No tuve la oportunidad de probar el título en consolas, pero se comenta que su rendimiento es correcto y también logra aprovechar las capacidades de la generación actual.

El log de historia: al retomar el juego podremos saber rápidamente en qué etapa de la aventura nos encontramos.

A pesar de estas características sobresalientes en el apartado gráfico, aquí es donde encontramos la primera crítica al título. Habiéndolo jugado en español para poder dar mejor respuesta a nuestro público de habla hispana, la sincronización de labios con el diálogo no es la mejor, ya que la misma se encuentra implementada exclusivamente para el idioma inglés.

A su vez, aún en su idioma original, algunas expresiones faciales no condicen con la sensación o el sentimiento que se intenta transmitir con la escena en particular, constituyendo situaciones que resultan extrañas o ejecutadas de forma poco convencional. Inclusive algunas animaciones de transiciones entre escenas o instancias de diálogo tienen cortes que no condicen con el resto del gameplay.

El apartado gráfico es excepcional, aunque ciertos detalles lo alejan de la perfección. Es evidente que el equipo desarrollador no dispuso de los fondos suficientes para darle ese pulido final extra.

Con el tiempo el jugador se acostumbra a estas cuestiones, y se nota que el equipo desarrollador no contó con los recursos necesarios para terminar de pulir estos detalles al máximo. Es importante mencionar que esto no diluye la forma de jugar ni la experiencia de disfrutar este título con sus mecánicas refinadas, como bien se comentó al principio de la reseña.

Por último, cabe destacar el modo fotografía presente en todo momento durante el transcurso de nuestra partida. Con él podremos obtener magníficas instantáneas de los escenarios que los desarrolladores pusieron a disposición, e inclusive navegar los mapas en busca de aquellos detalles secretos que logran hacernos valorar aún más la experiencia.

¡¡Sonrisa para la cámara!! ¡Y un gran saludo a todos los checkpointers!

Las sombras, texturas y luces son de una calidad superior.

La pregunta que seguramente nuestros queridos lectores deben tener en la punta de la lengua en estos momentos es: si el título es tan bueno, tan completo, tan bien desarrollado, ¿por qué no tiene tanta prensa, o inclusive pasa desapercibido aún para los fanáticos del género? Son muchas las cuestiones a analizar bajo esta premisa, inclusive algunas que pueden quedar para otra discusión, pero al final del día, la trama establece un marco ambicioso, un guión que nos asegura estar pendientes en todo momento. Lamentablemente, el componente narrativo pierde fuerza y se va diluyendo con el correr de las horas. Tal vez sea esto lo que hace que la saga, o este juego en particular, no deje su huella en el salón de la fama del gaming.

Sin embargo, a modo personal quisiera destacar que analizar este título implicó un gran desafío, siendo que no soy un gran aficionado a los shooters o que no sigo las noticias vinculadas a títulos de estas características. Por suerte, y al contrario de mis pensamientos preliminares, me encontré con un título que escapa a la fórmula básica de los shooters actuales, ya que no presenta modo multiplayer, ni grindeo, ni loot boxes, sino que nos despliega un mundo que nos cautiva por su ambientación, nos retiene por su historia y personajes, y nos brinda momentos únicos que recordaremos al analizar el mejor juego de 2019. Finalmente, nos devuelve con la fe renovada de que el género puede presentar variantes que escapan a lo ya asentado, y que siempre es interesante analizar lo que desarrolladores de otras regiones y culturas pueden traer a la mesa.

¿LO JUEGO?

Sin lugar a dudas, un shooter que escapa a la fórmula básica del género y nos presenta horas de entretenimiento, sigilo, survival y miedo, siendo un gran exponente inclusive para gente no tan afín a este tipo de títulos.

Good

  • La ambientación a través de los ruidos, la opresión y tensión reinantes es de una calidad superlativa.
  • Las referencias a situaciones y objetos del mundo real le agrega un contexto verosímil y acorde a la trama.
  • La historia se desarrolla sin mucho relleno o misiones secundarias en exceso, implicando un título que puede ser completado en un tiempo razonable.
  • El modo de crafting es simple y directo, ofreciendo las opciones suficientes para sentir que progresamos en la misión.
  • No posee ni microtransacciones, ni loot boxes, ni elemento similar que pueda empañar la experiencia.
  • La narrativa y el contexto se retroalimentan en una fluida relación, derivando en un dinámico desarrollo del gameplay.

Bad

  • Algunas expresiones faciales no condicen con la acción o situación llevada a cabo.
  • Las animaciones entre instancias de conversación no se desempeñan de la mejor manera.
  • La historia principal va perdiendo fuerza durante el desarrollo del juego.
  • La controversia que se generó alrededor de su salida en exclusivo en el Epic Store, la baja de las preorders en Steam y el no cumplimiento con la fecha original con los compradores en esa plataforma.
8.5

¡A no dejarlo pasar!

Santiago Rodriguez
Siendo miembro fundador de la Nintendo Police Checkpointer, defiende a la empresa nipona a capa y espada desde el corazón mismo del HQ (Head Quarter). Sin embargo, comparte su pasión gamer con el mundo de la master race, y en el fondo algo de cariño siente por los primos de Microsoft y Sony. Sus géneros predilectos son los platformers y los JRPG, y cuantos más largos mejor, a pesar de atentar contra el backlog. Sufre de un problema igual: querer jugar más que el tiempo disponible para tal fin. Pero quien no, ¿verdad?