Days Gone Review

Facundo Maciel

El nuevo exclusivo grande de Playstation. Presentado y expuesto al punto de generar incertidumbre con la expectativa, finalmente llega ante nosotros uno de los últimos tanques de la generación.

Corría la E3 2016 cuando se presentó un misterioso juego. Un mundo post-apocalíptico donde predominaba la naturaleza, criaturas que perdieron su humanidad y humanos luchando por sobrevivir. ¿The Last of Us 2? No, aunque todo indicaba que era el caso -y ciertamente tenía todos los componentes para que así fuera- se develaba Days Gone como el nombre de esta nueva promesa.

Ese extraño sabor a conocido que nos dejó aquel trailer, únicamente fue empeorando con el correr de otros avances que bajaron la expectativa sustancialmente al mostrar un producto carente de identidad.

Finalmente pusimos las manos en esta nueva apuesta de Playstation. Tal vez por la baja expectativa generalizada o tal vez por merecido mérito, el resultado final es en general más que satisfactorio, efectivamente mostrando mecánicas prácticamente clonadas de otros juegos, aunque sumando ciertos elementos únicos y dando como resultado una bienvenida mezcla.

Comencemos con los parecidos. Days Gone nos sitúa en un mundo post-apocalíptico en la piel de Deacon, nuestro protagonista que sobrevive día a día junto con Boozer, hermano de su esposa que aparentemente murió luego de que tuvieran que separar sus caminos por fuerza mayor, al comienzo de la crisis que cambió el destino de la humanidad.

Elena, ¿sos vos?

Ellie, ¿sos vos?

Es imposible no compararlo con los otros exclusivos de Playstation, ya que si bien los personajes son correctos, no se llegó al nivel de carisma de Nathan, Sully, Elena y el resto del repertorio de Uncharted, ni al interés de las relaciones interpersonales que Joel y Ellie supieron generar. Un mejor trabajo en cualquiera de estos puntos hubiera sido un gran acierto para diferenciar un contexto un tanto reiterado, incluso por la misma empresa, aunque esto no quita que la aventura sea entretenida y disfrutable.

El juego en sí nos invita a explorar un mundo abierto con diversas misiones principales y secundarias, mientras nos enfrentamos a humanos y zombies a la par. El estilo de progresión es muy similar a lo visto en Far Cry o Horizon; es decir, exploramos una zona con cierto tipo de objetivos y repetimos la fórmula en otra locación con un entorno ligeramente distinto, mientras mejoramos nuestro equipo, adquirimos skills y nos enfrentamos a nuevos desafíos.

Por suerte, diversos factores logran que lo familiar sea bienvenido en vez de repetido.

El primer gran punto a destacar y sí, por fin diferenciarlo de The Last of Us, es que el enfoque del juego en cuanto al combate es más masivo y dinámico. Si bien el sigilo y combate uno a uno serán una parte importante de la aventura, usualmente nos enfrentaremos a hordas de zombies o decenas de humanos deseosos de matarnos. Es más que remarcable que las herramientas que el gameplay nos otorga sirven para todos los casos, es decir, nunca nos vamos a sentir súper poderosos contra pocos enemigos, ni condenados en enfrentamientos con grupos grandes, sean zombies o simples mortales.

Sí, correr parece una buena opción.

Nuestro personaje se mueve en tercera persona con cambio a cámara sobre el hombro a la hora de disparar. Fue acertado que la vida no sea regenerativa, haciéndonos sentir cada mala decisión, equilibrado con la capacidad para curarnos frecuentemente. Esto se complementa con una barra de energía que se consume si corremos rápido o hacemos giros, movimientos esenciales para escapar de todo tipo de enemigos.

A la hora del combate contamos con armas de fuego categorizadas en 3 clases: pequeña, grande y especial, según el entorno nos convendrá elegir diferentes grupos de opciones dentro de cada clase. La munición no abunda ni escasea, aunque hacerla valer va a ser parte de nuestras preocupaciones.

También podemos abrirnos camino a los golpes, con armas blancas que encontramos o confeccionamos sobre la marcha. Siempre tenemos un cuchillo indestructible con nosotros, por lo que nunca estamos totalmente indefensos, aunque la diferencia con un bate con pinchos es más que notoria. Todo lo demás se destruye con el uso.

Niños zombie; el juego va con todo.

Podemos elaborar granadas, trampas, medicina, mejorar armas y demás en tiempo real con recursos que encontramos en el camino. Esta combinación de elementos, desde la vida no regenerativa hasta formar una molotov con un trapo y una botella, no son nada que no se haya visto antes, pero la forma en la que están equilibradas es el punto más destacable del juego, ya que nunca podemos abusar lo suficiente de un recurso. Rodar infinitamente por el piso no es una opción ya que la barra de energía nos limita, por lo que tenemos que atacar, pero si usamos nuestro bate nos arriesgamos a que se rompa. Si, en cambio, vamos por un arma de fuego tal vez no tengamos con qué enfrentarnos a posibles snipers. Este balance es constante, muy disfrutable y se siente orgánico.

El juego sabe adónde va.

Sería un mal momento para quedarte sin nafta.

Otro gran punto a destacar es la moto, vehículo fundamental para Deacon y parte esencial del gameplay. A diferencia de cualquier juego del género, la motocicleta no es simplemente un medio para trasladarnos de un punto A hasta un punto B. Desde el vamos, se puede romper y tiene gasolina que se consume al andar, haciendo que nos demande recursos constantemente.

Esto genera un doble efecto más que bienvenido. Por un lado, al estar todo pensado en base a una moto que se queda sin nafta, el mapa resulta grande, pero no inmenso, haciendo que no perdamos horas recorriéndolo. Por el otro, la necesidad de insumos nos obliga a planear nuestros traslados y nos da una sensación de “camino” que juegos como Far Cry no logran. Nótese la diferencia entre una moto con nafta y un helicóptero infinito que invocamos desde una base.

Como era de esperar, hay persecuciones sobre ruedas y combates en movimiento dinámicos y entretenidos, sumando variedad a la aventura.

Hay que hacer una mención especial a las zonas donde hay hordas de zombies: varias veces nos vamos a enfrentar a puñados, pero en determinadas zonas estaremos solos frente a decenas.

De manera similar a lo visto en películas como Guerra Mundial Z, estos zombies son rápidos, y corren al punto de amontonarse entre ellos sólo para encerrarte y devorarte.

En estos momentos, girar y acuchillar, gastar la munición o fabricar muchas granadas difícilmente alcance, por lo que hay que ser estratégicos con nuestro entorno y aprovechar cada tanque de gasolina, exprimiendo nuestra energía y “zafando” con cada bala para aquellos zombies que se nos acercan demasiado. Estas secciones se lograron de forma única, dándole un diferencial excelente que lejos queda de las comparaciones del principio.

Consejo: no dejes de correr.

Mejor colgado que transformado.

Por último, no nos vamos a detener demasiado en el aspecto audiovisual ya que gráficamente, como era de esperar, se encuentra dentro de lo mejor de la generación y la banda sonora está a la altura de las circunstancias.

Lo que sí se lleva un premio, es que no escatimaron en mostrar un nivel de violencia considerablemente elevado para los estándares de hoy en día, con muchas escenas sangrientas y muertes violentas -al punto de tener niños zombies que vamos a tener que sacarnos de encima de maneras poco felices.

Modo foto, un infaltable de hoy en día.

Cuando pudimos probar una demo escondida en la E3 2018, ya notamos que los trailers no le hacían justicia al juego. El marketing alrededor de la experiencia no fue el mejor, definitivamente. Es innegable que Days Gone tiene muchísimas mecánicas calcadas de otras experiencias y en muchos casos no supo darles identidad propia, especialmente en el desarrollo de personajes. Por suerte, sí destaca en muchos aspectos, dando como resultado un producto de calidad con identidad propia. No será esa joya que necesitás jugar día uno, pero un juego más que recomendable para probar eventualmente si sos poseedor de una Playstation 4.

¿LO JUEGO?

Sí, es un gran juego de zombies y aventura de mundo abierto si te gustan sistemas como los vistos en Horizon o Far Cry.

Lo Bueno

  • El sistema de vida, energía y armas, y el equilibrio entre ellas.
  • La moto, bien integrada con el mundo abierto
  • Pelear contra zombies o humanos, pocos o muchos, está bien balanceado.
  • El nivel de violencia.

Lo Malo

  • Los personajes y sus desarrollos podrían haber sido mucho mejores.
  • Lo genérico de la progresión
  • Los upgrades del personaje carecen de mucho valor.
8.5

¡A no dejarlo pasar!

Facundo Maciel
Facu ya no es el checkpointer más joven, pero si el mas alto. Prefiere jugar en las consolas de Sony, aunque también le gustan las portátiles de Nintendo y en lo posible escapa de la PC como plataforma de videojuegos. Disfruta de una buena historia antes que todo, sin importar el medio o el formato (series, cine, libros...), aunque los videojuegos son los que más lo atrapan. Como la mayoría en Checkpoint juega desde que tiene conciencia y sabe que va a seguir jugando siempre.