Mortal Kombat 11 Review

Guillermo Valdovinos

Una vez más, Mortal Kombat hace aparición en toda plataforma actual de videojuegos para seguir recordándonos no sólo cómo debe ser un juego de peleas, sino también cómo debe tratarse a una de las sagas más importantes de la industria. Ed Boon lo hizo de nuevo.

Seas fanático o no, a esta altura es innegable que pocas sagas en la historia de los videojuegos cuentan con la presencia y el carisma que caracterizan a Mortal Kombat.

Una saga que supo dar enormes satisfacciones al estarse reinventando constantemente, como así también en ese afán traer a la vida aberraciones como Mortal Kombat Special Forces, Mortal Kombat es un producto gigante que supo expandirse a través de varios medios, habiendo así, además de videojuegos, películas y series, algunas mejores que otras.

Ahora bien, algo que no puede discutirse, es que desde su génesis, Mortal Kombat siempre supo decir “presente” y ocupar, en mayor o menor medida, un espacio en la mente y los corazones de los jugadores de la generación de turno.

Como no podía ser de otra manera, Ed Boon nos vuelve a traer una nueva entrega de su saga insignia, que emana por todos sus poros el amor que él siempre supo imprimirle.

Un trío muy sufrido vuelve a la acción en su formato original.

La nueva villana: Krónika.

Luego del rotundo cambio, principalmente generacional en los personajes, que pudimos percibir en Mortal Kombat X, su secuela sigue exactamente donde éste nos dejó: Shinnok ha sido derrotado por segunda vez gracias a los dotes de la familia Cage; Liu Kang y Kitana son los emperadores del Netherrealm; y Raiden, harto de las constantes amenazas al Earthrealm y corrompido por el amuleto de Shinnok, se ha vuelto un tanto rígido y violento, por plasmarlo de algún modo.

Irónicamente, el comportamiento desplegado por Raiden a lo largo de las dos últimas entregas es el motivo por el cual surge un nuevo hostigamiento no sólo al Earthrealm, sino a toda la realidad como la conocemos: Krónika, una diosa de status superior al de los Elder Gods, madre de Shinnok y Cetrion, hastiada de la constante intromisión de Raiden en sus planes para la actual línea temporal, decide crear una nueva, sin el Dios del Trueno, que se adecue a sus planes originales.

Si bien Krónika se muestra como una diosa con inmensos poderes, no es omnipotente, por lo que a fines de llevar adelante tal empresa comienza a reclutar la ayuda de personajes, a lo largo y ancho de toda la historia de Mortal Kombat, que se verían beneficiados por la inexistencia de Raiden en esta nueva “Era” que la diosa intenta crear, como por ejemplo Liu Kang, Kung Lao, Shao Kahn, o Frost.

Siendo la intención de quien escribe dejar al lector sorprenderse con los acontecimientos que suceden a lo largo del Modo Historia de Mortal Kombat 11, no daré más detalles de éste, no sin antes manifestar que puede apreciarse en forma constante la dedicación que le ha puesto Ed Boon al desarrollo de sus personajes, porque cada hecho se siente y tiene sus consecuencias, dejando así a la saga en un estado que permitirá, como siempre, reinventar Mortal Kombat en su próxima iteración.

Dentro de este entuerto, veremos reaparecer personajes clásicos como Sonya, Johnny Cage, Kano, Jax, Kitana, etc; la vuelta de personajes recientemente agregados como Cassie Cage, Skarlet, Jacquie Briggs, D’Vora, o Erron Black; y caras nuevas: Krónika, la mentada enemiga de turno, Geras, su mano derecha, Kollector, miembro de la raza Naknada y siervo de Shao Kahn, y por último Cetrion, la diosa hermana de Shinnok e hija de Krónika.

Cada hecho del Modo Historia se siente y tiene sus consecuencias, dejando así a la saga en un estado que permitirá, como siempre, reinventar Mortal Kombat en su próxima iteración.

Pero por más rica e interesante que sea, no todo es mito e historia en Mortal Kombat, ¿verdad?

En su décima entrega, pudimos disfrutar de un gameplay ligero, apuntado al input de comandos y realización de combos de manera rápida y constante, lo cual se traducía en un juego veloz y adrenalínico, algo más o menos parecido a lo sucedido con la salida del Mortal Kombat 3.

Ahora bien, parece que la gente de NetherRealm Studios quiso volver a las raíces de la saga, introduciendo así un gameplay mucho más reminiscente al visto en los orígenes de la obra de Ed Boon.

Con un enfoque apuntado a la estrategia, la paciencia, y el saber reconocer cuando ha de atacarse o defenderse, Mortal Kombat 11 premia al jugador meticuloso y preciso en vez del que sabe el combo más largo de memoria.

Gameplay preciso y estratégico.

Nuestro portal de entrada a los muchos modos que presenta Mortal Kombat 11.

Ello no sólo resulta más que evidente al jugar la primera pelea, sino que es profundamente explicado a través del detalladísimo tutorial que nos ofrece el juego: abarca desde saber cómo mover al personaje hasta reconocer el conteo de frames con el que cuenta cada movimiento a fines de dominar la ventaja de algunos inputs por sobre otros. Una locura.

Atrás han quedado los largos dashes para acercarse al contrincante: el juego exige un control preciso sobre el manejo de pasos y alcance de ataques, creando de esa manera un entorno apuntado al control de la zona del jugador y no al querer abarcar toda la pantalla con cuanto combo o ataque especial esté a nuestro alcance; de intentar hacer eso, seguramente terminemos sufriendo un brutal contraataque.

Asimismo, bajo esta misma premisa, Mortal Kombat 11 ha eliminado los famosos movimientos “X-Ray” en favor de los “Fatal Blows”: si bien igual de bestiales que sus antecesores, éstos sólo se activan cuando el jugador alcanza el 30% de su vida, y pueden ser usados tan sólo una vez en toda la pelea, por lo que claramente son parte de la faceta estratégica que constantemente demuestra el juego.

También, en esta entrega hacen aparición los “Krushing Blows”, constando estos de brutales ataques que se activan al cumplir ciertas condiciones, verbigracia, conectar un gancho en forma de contraataque: de lograrlo, se activa una animación semejante a un Krushing Blow, pero más corta y que produce mayor daño que el normal: eso sí, éstos también podrán usarse una sola vez por batalla, así que deben ser igualmente dosificados.

NetherRealm Studios quiso volver a las raíces de la saga, introduciendo así en Mortal Kombat 11 un gameplay mucho más reminiscente al visto en los orígenes de la obra de Ed Boon.

Fatal Blow: el movimiento que puede llegar a decidir una pelea.

¡Hacé tu Sub-Zero a piacere!

Al igual que sus anteriores entregas, Mortal Kombat 11 goza de una plétora de modos que sabrán satisfacer por igual tanto a los jugadores casuales como fanáticos, o a los enfocados al single player o al online: hay contenido y chocolate para todos y todas.

Dentro de todo este abanico de opciones, se destaca la profunda personalización que el juego nos permite hacer respecto de cada uno de los personajes jugables: podremos seleccionar entre un promedio de sesenta skins, elegir tres componentes de su vestimenta, que a la vez pueden ser complementados con “augments” -ítems que, por ejemplo potencian cierto stat del personaje-, y por último, además de las habilidades base que tienen cada uno de los combatientes, podremos sumarle entre dos o tres más a nuestro gusto, pudiendo así crear variaciones a nuestro capricho, un lujo en verdad.

Mortal Kombat 11 goza de una plétora de modos que sabrán satisfacer por igual tanto a los jugadores casuales como fanáticos, o a los enfocados al single player o al online.

Todas esas diferentes posibilidades de customización deberán ser adquiridas explotando los diversos modos de juego y consiguiendo unidades de las tres principales monedas que nos presenta el juego: las monedas -”koins”- per se, las almas y los corazones, siéndonos estos últimos acreditados cuando efectuamos una fatality o brutality al contrincante.

Si bien al realizar el tutorial o jugar el modo historia se nos brindan varios skins, equipamientos y las aludidas monedas, el modo que más nos ayudará a hacernos con tan deseados bienes es el denominado “Towers of Time”.

Similar a los multiversos que Boon supo introducir en Injustice 2, las Torres del Tiempo son torres que se activan por un determinado período y que cuentan con condiciones o características especiales que harán que cada pelea sea más peculiar que la otra: desde láseres que atraviesan la pantalla hasta un Shao Kahn que no se inmuta ante nuestros golpes; serán desafíos duros, pero las recompensas lo valen.

Va a haber que entrenar esos dedos para superar las Torres del Tiempo...

Si bien al momento de la salida del juego, la relación dificultad-recompensa dejaba bastante que desear, por suerte NetherRealm Studios respondió rápido ante las quejas de los usuarios, y a la fecha de la presente review la dificultad ha sido disminuida y las recompensas aumentadas.

Explorar la Krypta nunca fue más hermoso.

Párrafo aparte merece otro de los modos a los que Mortal Kombat ya nos tiene acostumbrados, pero que entrega a entrega busca la forma de hacerlo cada vez más interesante: la Krypta.

Para quienes no sepan, la Krypta es el lugar donde gastaremos nuestros preciados recursos con el objeto de hacernos con skins, equipamiento, arte del juego, modificadores para torcer la balanza a nuestro favor en las Torres del Tiempo, etc: todo contenido extra que Mortal Kombat 11 quiere que reclamemos.

Ahora bien, esta vez los muchachos de NetherRealm Studios se pasaron: la Krypta consiste en una reimaginación de la isla de Shang Tsung, la locación donde transcurre la totalidad del primer Mortal Kombat, por lo que al explorarla podremos visitar lugares que nos resultarán por demás familiares.

Mientras exploramos, nos hacemos con ítems y resolvemos puzzles, iremos abriendo lo que parece una infinidad de cofres que poco a poco irán completando nuestra colección.

La Krypta consiste en una reimaginación de la isla de Shang Tsung, la locación donde transcurre la totalidad del primer Mortal Kombat, por lo que al explorarla podremos visitar lugares que nos resultarán por demás familiares.

Nos recibe en su isla el mismísimo Shang Tsung, caracterizado por Cary-Hiroyuki Tagawa.

Explorar esta Krypta es un sueño hecho realidad para todo fanático de la saga, y ello en parte se debe a la calidad gráfica que presenta el juego en su totalidad: Mortal Kombat 11 se ve fabulosamente.

Desde las peleas en sí, las diferentes tomas que nos presenta el modo historia, los rostros, hasta los clásicos momentos en que descuartizamos mediante una fatality o brutality a nuestro rival -si no es que decidimos demostrarle piedad mediante la reincidente “Mercy”-, Mortal Kombat 11 hace constante alarde de un despliegue gráfico envidiable, y que demuestra que NetherRealm Studios sube constantemente la vara para los estándares de sus juegos.

Por último, y tal como ya a esta altura nos ha acostumbrado Ed Boon en todos sus juegos, los escenarios cuentan con un detalle que llama a observarlos con profundidad, y suman mucho a esa cuota de misterio y misticismo con la que siempre ha sabido contar la amada saga Mortal Kombat.

En conclusión, estamos ante un producto de altísima calidad, no sólo como juego de peleas sino como videojuego en sí mismo. Haciendo sobrada justicia al legado que lo precede, Mortal Kombat 11 sube la apuesta respecto al norte de la saga y se da el lujo de volver a sus raíces de una manera más que triunfante.

Con una cantidad de contenido avasallante y DLC de por medio, hay Mortal Kombat 11 para rato: nada mejor para los fanáticos empedernidos como el aquí autor, que parecieran nunca tener suficiente Mortal Kombat.

¿LO JUEGO?

Definitivamente sí. Ya seas fanático de la saga o jugador de fighting games, te vas a encontrar con un producto de altísima calidad.

Lo Bueno

  • Una historia rica e interesante.
  • Gameplay estratégico y profundo.
  • Apartado gráfico alucinante.
  • Fatalities y Brutalities para el recuerdo.
  • Roster interesante y balanceado.
  • Variados modos de juego.
  • Una Krypta por demás interesante de explorar.

Lo Malo

  • Se requiere jugar MUCHO para poder hacerse con los recursos requeridos para conseguir todo.
  • Por momentos el juego puede ser un poco por demás exigente.
9.5

Joya del gaming

Guillermo Valdovinos
Con el Derecho como vocación, y los videojuegos como pasión, Guille, “el Gurú”, es un gamer integral, con un amor incondicional a Nintendo, pero que se desvive por jugar cuanta cosa sale al mercado...y hasta a veces lo que ni llega a salir. Los géneros que lo pueden son los RPGs -tanto orientales como occidentales-, peleas y aventuras gráficas; con una fuerte tendencia a desenterrar juegos viejos y olvidados -de ahí su apodo-.