Doraemon Story of Seasons Review

Facundo Maciel

El gato cósmico sacó de su bolsillo un juego del estilo de Harvest Moon. ¿Podrá cultivar nuestro interés?

Doraemon es sin dudas un caso extraño dentro de los juegos de anime. Muy pocos lo saben, pero el gato cósmico no terminó allá lejos y hace tiempo cuando Magic Kids lo pasaba en algunos países de Latinoamérica, sino que se sigue transmitiendo con episodios relativamente nuevos luego de tantos años.

Si uno observa la historia de juegos de Doraemon, hubo diversos lanzamientos años atrás, pero ninguno icónico. La concepción de Story of Seasons llega para cambiar esta historia, luego de una propuesta de un ejecutivo de Bandai Namco hacia Marvelous, desarrolladores de Story of Seasons -formalmente, los clásicos Harvest Moon.

El origen y el desarrollador elegido no son meramente un contexto de inicio de este análisis sino que, como expresaremos a lo largo de la nota, este título goza de una calidad que denota experiencia en el género. Sin ir más lejos, desconocía dicho origen hasta verme forzado a investigarlo.

Doraemon Story of Seasons es sencillamente un Harvest Moon moderno con elementos que aprovechan las aventuras del gato cósmico. Comenzando por la historia, Nobita, el protagonista, encuentra una semilla que pretende utilizar para un proyecto escolar. Con la ayuda de sus amigos y Doraemon la plantan y cuidan de su fruto, sólo para verse transportados a otro mundo luego de una misteriosa tormenta.

Al terminar en un lugar desconocido para ellos, el grupo de amigos deberá encontrar una forma de regresar a casa, sobreviviendo en un pueblo que convenientemente exige que los niños colaboren con el trabajo.

Tu siempre ganas, Doraemon.

¿La tierra es de quien la trabaja?

Nobita consigue una parcela abandonada para trabajar, y luego de un extenso tutorial comienza la aventura. A grandes rasgos nuestro objetivo es realizar plantaciones diversas, venderlas, reinvertir y repetir mientras transcurren los días y los eventos de la historia que nos acercan al objetivo de volver a casa. El contexto está sorpresivamente bien logrado, el cual podría ser un capítulo especial del anime, pero el verdadero logro del juego recae en la construcción del ciclo de compra-venta.

La principal mecánica es la de realizar plantaciones de diversas semillas dependiendo de la estación, completando el proceso de  arar la tierra, plantar, regar a diario, poner (o no) fertilizantes, cosechar y vender/obsequiar.

Para ello vamos a requerir de diversas herramientas y atributos, desde el rastrillo para arar, un pico para picar rocas que interfieran con la tierra, o simplemente la energía para no cansarnos por demás en estas actividades que demandan esfuerzo físico.

Estas acciones generar recursos que podemos utilizar como veamos conveniente: podemos centrarnos en cosechar y vender rápido desde el comienzo, mantener un equilibrio invirtiendo en mejores herramientas para luego aumentar la velocidad de los ingresos, o cualquier estrategia que se adapte a nuestra visión.

La toma de decisiones está envuelta en una mecánica de paso del tiempo. Los días son cortos y avanzan sin pausas, dándonos el incentivo necesario para por lo menos intentar tomar decisiones a conciencia. Adicionalmente existen diversas actividades marcadas en el calendario, de las cuales podemos participar llegado el momento.

Regar las plantitas como si fuera lo más interesante del mundo.

Alejándonos de las mecánicas básicas, las posibilidades se van expandiendo conforme avanza la aventura y exploramos nuevas áreas. Eventualmente vamos a poder pescar, sumar ganado, explorar y talar bosques, entablar relaciones con los aldeanos para hacer pedidos especiales y desbloquear mejoras y beneficios, entre otras actividades.

Sin dudas, el juego brilla en el equilibrio que demuestra en esta progresión. Seguir una estrategia definida es satisfactorio y trae sus recompensas si sabemos esperar. La relación entre lo monótono y las mejoras continuas que van abriendo nuevas mecánicas o sencillamente una mayor dimensión en cuanto a volumen, logran una sensación de logro continuo que nos invita constantemente a seguir un poquito más.

Si bien esto es un logro, el público ajeno al género puede encontrar esta monotonía lo suficientemente lenta y aburrida como para ingresar a estos juegos, al punto que ni una historia con una sensación de objetivo puede alcanzar.

El voto de Nobita no fue positivo.

Gráficamente se optó por un cell shading simple pero muy efectivo, con mucho cariño en cada diseño. Recorrer este mundo es una delicia visual, aportando una sensación de atemporalidad. Acompañado por una bella música que refleja el pasar de las estaciones, el juego serviría para relajarse de no ser por la presión del reloj para nuestro trabajo diario.

Antes de comenzar esta review, debatimos quién era idóneo para hacerla: Facu, primerizo en el género pero conocedor de Doraemon, o Beto, experto en este tipo de entregas pero ajeno a la  franquicia.

Finalmente quedó en mis manos. Cabe destacar que tomar Doreamon no suma nada particular en cuanto al gameplay, pero se siente una gran elección y un incentivo extra a la hora de elegir esta entrega por sobre otras del género. En cuanto al juego en sí, pude apreciar rápidamente la calidad y la excelente sensación de progresión destacada en la review, aunque a modo personal lo encontré lento como para invertir demasiado tiempo en el mismo.

Lo recomendaría sin dudas para un amante del género y una persona interesada en comenzar, pero invitaría a esos interesados en informarse del tiempo y tipo de progresión que demanda un típico juego de Harvest Moon.

¿LO JUEGO?

Una experiencia prolija y muy bien lograda. Recomendada para amantes del género o gente que sepa que quiere iniciarse en el mismo.

Lo Bueno

  • Estética y sonido atemporales.
  • La sensación de progresión.
  • La gran cantidad de mecánicas a explorar.
  • Sentido de avance al seguir la historia de Nobita y Doraemon.
  • Buena fusión entre la franquicia y el género

Lo Malo

  • Si bien está optimizado, la experiencia se torna repetitiva.
8.5

¡A no dejarlo pasar!

Facundo Maciel
Facu ya no es el checkpointer más joven, pero si el mas alto. Prefiere jugar en las consolas de Sony, aunque también le gustan las portátiles de Nintendo y en lo posible escapa de la PC como plataforma de videojuegos. Disfruta de una buena historia antes que todo, sin importar el medio o el formato (series, cine, libros...), aunque los videojuegos son los que más lo atrapan. Como la mayoría en Checkpoint juega desde que tiene conciencia y sabe que va a seguir jugando siempre.