Mario & Sonic at the Olympic Games Tokyo 2020 Review

Hugo Granchetti

Una nueva colección de disciplinas olímpicas en un crossover entre Mario y Sonic. ¿Logra ser el multijugador definitivo de la Switch?

Desde las Olimpíadas de Beijing 2008, Nintendo en conjunto con Sega vienen lanzando al mercado la serie de juegos crossover Mario & Sonic at the Olympic Games, con una recepción floja aunque aceptable. La edición preparada para Tokyo 2020 no es la excepción, a pesar de incorporar novedades y algunas buenas ideas.

En esencia, esta subsaga de deportes consiste en una colección algo desarticulada de minijuegos, lógicamente relacionados con las diversas disciplinas olímpicas. Tokyo 2020 incluye una variada oferta, desde las destrezas individuales, como carrera de 100 metros y salto en largo, hasta las actividades en equipo, como rugby y handball, totalizando unos treinta divertimentos. También se incluyen algunas versiones de fantasía, como Dream Karate, en las que podemos hacer uso de ítems icónicos de las sagas.

¡Se largan las Olimpíadas!

El artefacto que transportó a Mario, Sonic y compañía al pasado.

Cada uno de estos minijuegos cuenta con sus propias peculiaridades y controles -algunos utilizan sólo botones mientras que otros incorporan detección de movimiento a partir de los Joy-Cons-, y desde ya pueden jugarse contra la inteligencia artificial o contra amigos en multijugador offline u online. Algunos están muy bien logrados y ofrecen momentos hilarantes al ver a Mario, Sonic y su variada compañía compitiendo hasta el último segundo en un enfrentamiento reñido.

Una de las novedades de esta edición es la inclusión de varias disciplinas en dos dimensiones, en el estilo pixelado de la era de 8 y 16 bits de nuestros icónicos héroes, bajo la excusa de transportarnos a los juegos de Tokyo 1964. El efecto nostálgico al correr una maratón o remar con estos gráficos de otra era es llamativo, aunque en algunos minijuegos esto redunda en imprecisiones de jugabilidad -más de una vez casi arrojo el Pro Controller con furia al no poder realizar un remate con éxito en la plana versión de handball.

El modo historia, con un arco argumental que apenas sirve como excusa para conectar los mundos del presente (3D) y del pasado (2D), nos pasea por cada una de las disciplinas a un ritmo algo tedioso que se interrumpe con encuentros y conversaciones demasiado extensas y pobremente guionadas. A esto se suma la exploración innecesaria de Tokyo para ir de un punto a otro, mientras nos topamos con datos de trivia sobre los juegos olímpicos, las atracciones de la ciudad nipona y detalles de color de los personajes de Sega y Nintendo. Los gráficos son agradables y la música… por momentos insoportable.

Una de las novedades de esta edición es la inclusión de varias disciplinas en dos dimensiones, bajo la excusa de transportarnos a los juegos de Tokyo 1964.

¿Un tackle de Nintendo a Sega durante la vieja guerra de consolas?

Lamentablemente, ninguna de las buenas intenciones de desarrollo es bien ejecutada, en especial porque los modos de juego son escasos: sólo contamos con el modo historia, el modo libre para jugar cada minijuego en forma independiente y el modo online. ¿Y las Olimpíadas? Llama la atención que no haya un modo competitivo, un hilo conductor que vincule los minijuegos entre sí para, por ejemplo, ver qué jugador acumula más medallas al final de una jornada. Desde ya, esto puede resolverse con lápiz y papel a mano, pero cuesta creer que se haya escapado semejante característica en un juego esencialmente de competición.

En definitiva, Mario & Sonic at the Olympic Games Tokyo 2020 es una oportunidad perdida, que podría haberse convertido en un party game favorito en la exitosa Nintendo Switch. Desafortunadamente se trata de una colección desarticulada de minijuegos olímpicos que, si bien divierten por un tiempo, se convierten rápidamente en una anécdota opacada por otros lanzamientos más… competitivos.

El modo 2D es, por sobre todo, simpático.

¿LO JUEGO?

Sólo si la curiosidad te avasalla y necesitás un divertimento transitorio entre amigos.

Lo Bueno

  • Varios de los minijuegos son divertidos y están bien logrados.
  • Una variada oferta de minijuegos y personajes
  • El novedoso modo 2D es nostálgico y llamativo.

Lo Malo

  • Faltan modos cohesivos de juego.
  • El modo historia es bizarro como excusa para presentar cada una de las disciplinas, y varios elementos están de más.
  • Algunos minijuegos presentan imprecisión en la jugabilidad.
6

¿Por qué no?

Hugo Granchetti
Un gamer que juega múltiples géneros en múltiples plataformas, Hugo -alias Beto- comenzó desde pequeño a incursionar en los videojuegos a través de joyas como Super Mario Bros., Pac-Man y Carmen Sandiego. Sus géneros predilectos son los RPG, los juegos de estrategia (RTS y 4X) y los puzzle. En su ámbito laboral, como profesor universitario en ciencias de la salud, incorpora analogías, alegorías y estrategias de enseñanza inspiradas en su experiencia videojueguil cuando ve la oportunidad. Por supuesto también difunde la religión Checkpointera en sus círculos académicos.