Star Wars Jedi: Fallen Order Review

Pablo Carbonell
PC PS4 Xbox One

Star Wars Jedi: Fallen Order es un juego de acción y aventura, hijo bastardo entre un Metroidvania y un Dark Souls ambientado en el universo de Star Wars, desarrollado por Respawn Entertainment (Titanfall, Apex Legends) y publicado por Electronic Arts para Playstation 4, Xbox One y PC.

Teniendo lugar cinco años después del final de las Clone Wars y con el surgimiento del Imperio, el juego sigue a Cal Kestis, un trabajador de poco rango que desmantela las naves y equipos abandonados de la República como parte de la limpieza de la posguerra.
Pero, así como lo ves, con esa cara de cajero de supermercado, Cal es un ex Padawan que sobrevivió a la Orden 66 y por cuestiones del destino terminó escondiéndose en el planeta-basurero de Bracca. Cuando un accidente laboral que parece la pesadilla de cualquier ART, hace que revele sus dones con la Fuerza, la Inquisición Imperial quienes gustan de cazar Jedis es alertada de su existencia y se ve obligado a huir. Con el Imperio en su mejor momento, Cal debe aprender a sobrevivir y esconderse en una galaxia donde podría ser el último de los Jedi (yeah, right) e incluso comenzar a reconstruir la Orden.

Star Wars Jedi: Fallen Order es un juego single player, sin microtransacciones ni lootboxes ni multiplayer, donde todos los ítems que encuentres son estéticos y nada más. Realmente un bicho raro, pero bienvenido, en nuestro casi finalizado 2019.

La jugabilidad gira en torno a la clásica de exploración estilo Metroidvania donde cada upgrade y habilidad nueva te permiten avanzar un poco más en los distintos mapas, mezclado con un combate con lightsabers muy inspirado en la serie Dark Souls; todo esto con una narrativa más similar al Uncharted. En pocas palabras, una especie de Frankenstein meta-género que a algunos le sonará como un ladrón de gallinas, pero que el resultado final es totalmente cohesivo y muy divertido.

Cal Kestis.

Ah, y ponchos espaciales: Cal Kestis es una especie de Mercedes Sosa mágica, en un frenesí interplanetario por conseguir todos los ponchos de la galaxia.

El combate es placentero: podés combinar golpes ligeros y golpes pesados. Estos a su vez afectan tu barra de “Fuerza” que vendría a funcionar como la barra de stamina de los Dark Souls. El uso de poderes -como empujar a los enemigos o aplicarles “slow motion”- también consume dicha barra. Tenemos un botón dedicado a desplazarse rápidamente (que si lo apretamos dos veces rodás, PRAISE THE SUN)  y otro que nos permite bloquear ataques, y que si ejecutamos en el timing correcto podemos usar para devolver blasters o “stunear” enemigos.
Los enemigos a su vez tienen una barra de salud y una barra de “postura” que se va consumiendo a medida que los atacamos, hasta romper su guardia.

Hasta acá suena como el robo del siglo, pero el fin es realmente otro. Donde DS trata de una lucha contra uno mismo por no cometer errores, Jedi Fallen Order es una fantasía de poder total y sin remordimientos. Vas a atravesar stormtroopers como si fueras… bueno, un sable de luz cortando manteca (tengo que buscar otros ejemplos). El juego en ningún momento intenta ser difícil porque sí, si bien la dificultad más alta es una paliza total.

La jugabilidad gira en torno a la clásica de exploración estilo Metroidvania donde cada upgrade y habilidad nueva te permiten avanzar un poco más en los distintos mapas, mezclado con un combate con lightsabers muy inspirado en la serie Dark Souls.

Jedi Fallen Orden trata por sobre todo de hacer que el combate se sienta como un Jedi peleando. Y si bien los Stormtroopers son triviales, los diálogos y comentarios que hacen mientras peleás e inevitablemente pierden, se sienten legítimos.
Hay tropas de Elite que ofrecen más desafío, siendo en su mayoría versiones de mejor rango de los troopers básicos, con técnicas y armas propias que en el fondo sirven para reafirmar que sos un Jedi: ese capitán trooper que se cree muy pillo con su lanzacohetes termina siendo una excusa para que le devuelvas el proyectil con la fuerza.
Asimismo, la fauna y habitantes de los diferentes planetas puede ser agresiva, y tiene sus versiones básicas y sus versiones Elite con nuevas habilidades que tenés que aprender a explotar. Incluso hay desparramados a lo largo del juego varios enemigos que podrían ser considerados subjefes. Morir en sí no tiene peso real: como mucho perdés los puntos de habilidad ganados hasta ese momento, pero si regresas al enemigo que te mató y lo golpeás una vez, recuperás todo (y disfrutás una copada “explosión” en slowmo).
Sí destacó la participación de los bounty hunters: suelen venir en grupos de dos, aparecen porque sí en el momento menos esperado y suelen ser peleas interesantes, donde tenés que hacer equilibrio entre dos tipos de enemigos distintos que tienen buena sinergia entre sí para atacarte.
Las peleas con otros usuarios de la fuerza son pocas, por motivos obvios, pero están bien llevadas cada una con su música y patrones de ataque distintos. No menciono más porque creo que son parte del encanto y valen la pena disfrutarlas por su cuenta, en especial la última “pelea” del juego que es una preciosura en sí y un mimo a los fans.

A medida que vayas recordando tus oxidados poderes, muy a lo Vagrant Story, las distintas habilidades de la Fuerza te permiten acceder a nuevos lugares en el mapa. Como cada planeta en sí funciona como un dungeon con partes interconectadas, el juego te facilita todo con un mapa que te muestra dónde estuviste, porque está bloqueado el camino, y si ya tenés alguna habilidad de la fuerza (como correr por las paredes) que te permita avanzar un poco más.
Es una gran medida para que no te pierdas nunca ni te preguntes qué hacer; siempre vas a estar enfocado y sabiendo más o menos adónde tenés que ir o qué puzzle resolver.

Nightsister Merrin, Best Waifu 2019.

Jedi Fallen Orden trata por sobre todo de hacer que el combate se sienta como un Jedi peleando. Y si bien los Stormtroopers son triviales, los diálogos y comentarios que hacen mientras peleas e inevitablemente pierden, se sienten legítimos.

SW Jedi: Fallen Order mantiene la ambientación todo el tiempo.

Si te concentrás en las misiones de la historia principal, estamos hablando de una aventura de 15 horas aproximadamente. La historia se desarrolla entre la trilogía de precuelas y el Episodio IV: Una Nueva Esperanza, después de que el Emperador promulga la Orden 66 y se liquida a la mayoría de los Jedi de la galaxia. La misión de Cal, después de hacerse un par de enemigos inquisidores y tener que huir del planeta deshuesadero, es apoderarse de un holocrón que contiene una lista de todos los niños potencialmente sensibles a la Fuerza en la galaxia. Y obviamente el Imperio le va a morder los talones a lo largo de toda la historia.

Seguramente hiciste el ruido del sable cuando viste esta imagen.

Cere Junda, modelada en base a Debra Wilson.

Cal por suerte no está solo, sino que lo acompaña el diminuto droide BD-1, que transpira carisma y funciona como integración entre mecánicas de juego e historia: ¿cuál es el nexo necesario para avanzar la historia? BD-1. ¿Qué necesito para atravesar esta parte del mapa? BD-1. ¿Cómo se puede curar Cal durante el combate? BD-1.  ¿Cuál va a ser el juguete mejor vendido esta navidad? BD-1.

A lo largo de la aventura se irán sumando otros personajes como Greez Dritus, nuestro taxista-cocinero espacial, y la exJedi Cere Junda, que dicho sea de paso tiene una serie de cómics llamada Dark Temple y que funcionan como precuela, sólo para los más fans.
Hay algún que otro cameo bien usado como Saw Guerrera de Rogue One, pero opto por no mencionar más y sólo quiero alabar que el producto sea tan cohesivo con el resto del universo de Star Wars.
Y esto es muy importante, porque en todo el abanico de opiniones que hay respecto a Star Wars como franquicia, sea películas, series, etc., creo que el mayor signo de que un producto es “fiel” al espíritu de Star Wars es cómo se trata de relacionar con el resto de las historias. En este aspecto, Jedi Fallen Order me hace acordar mucho a la película Rogue One: se apoya en el canon y crece como historia de manera orgánica, sin querer meter elementos de disrupción para destacarse, ni negando ni reescribiendo la historia previa. Concreta, coherente y con cariño a los que “perdimos” horas de nuestra adolescencia o infancia con los Jedi Knight Academy o los Republic Commando. Y uso estos juegos sólo como ejemplo de lo alejado que está Jedi Fallen Order de otros productos como el Force Unleashed, que tendría sus lindas cosas, pero el salto de escala en lo que “hace” la Fuerza o el hecho de que te pudieras plantar contra monstruos como Vader, lo hacen sentir más como alguna especie de fan-fiction febril de sus desarrolladores.

Si te concentrás en las misiones de la historia principal, estamos hablando de una aventura de 15 horas aproximadamente.

Los gráficos son preciosos, en parte por el motor gráfico nuevo de Unreal, pero principalmente por respetar la estética y paleta de colores. Mención especial a Kashyyyk, el planeta Wookie que tiene la mezcla exacta de crudeza verde con el gris limpio de las bases imperiales.
Las animaciones de los personajes cumplen, pero en particular la animación facial tiene grandes momentos, más que nada cuando los personajes expresan ira o frustración.
Hay sin embargo un punto en la performance que tengo que mencionar. El juego corre a 30fps estables en Xbox One base y S, con alguna caída ocasional, pero nada realmente significativo. En Xbox One X presenta una elección de modo alto de gráficos a 30fps super estable, o un modo de performance con frames liberados, según reportes oscilando entre 45 y 60fps según el área. En lo que respecta a PC -la versión testeada- lo jugué desde el día uno y las caídas de frames que tuve eran abismales. Ni siquiera ocurrieron en momentos con muchos personajes en pantalla o con estructuras gigantes de fondo; ocurrían literalmente en cualquier momento y sin sentido alguno. Incluso teniendo un buen equipo que le sobraba para correr el juego, probé bajando los gráficos para ver si eso cambiaba algo, pero no parece ser un tema de recursos sino de optimización. Por suerte los desarrolladores tomaron cartas en el asunto y están optimizando a través de parches que progresivamente vienen mejorando la performance.

BD-1 también tiene sus merecidos looks :3

Hay algún que otro cameo bien usado como Saw Guerrera de Rogue One, pero opto por no mencionar más, y sólo quiero alabar que el producto sea tan cohesivo con el resto del universo de Star Wars.

Nobody expects the Spanish… eh... Imperial Inquisition.

El apartado del sonido es cumplidor y nítido, si bien no pude probar cómo funciona con 5.1 o 7.1 Surround. Cada vez que se prendía el sable de luz se me escapaba una sonrisa. Los actores de voz, al menos en la versión en inglés, están en el alto nivel de la industria.
La música es algo en lo que me quiero detener: no sólo respetan el sentimiento épico de John Williams, en particular en la misión final donde la música estalla con el espíritu de la saga, sino que se animaron a agregar piezas que encajan con el universo y dan un poco más de profundidad a Cal, quien gusta de esta banda que tranquilamente se podría escuchar en alguna taberna perdida de Tatooine. Paren de leer acá mismo y busquen la canción Black Thunder por The Hu, una banda de rock de Mongolia. Si esto no les da ganas de prender fuego un puesto imperial, no tienen sangre en las venas.

En conclusión, seguramente me esté poniendo viejo, pero paradójicamente este juego single player me hizo recordar un poco aquellas viejas épocas de cibercafé sucio, pubertad y Jedi Knight 2 toda la noche. Que sea un buen juego -si bien no intenta inventar nada nuevo sino que hace buena reutilización de mecánicas, pero se planta firme con un modelo de negocios que no te quiere vender porquerías cada dos minutos- hace que respete aún más a los desarrolladores y quiera que esta historia continúe. Que la Fuerza los acompañe.

¿LO JUEGO?

Si podés vivir sin multiplayer y si querés una breve y nueva historia de Star Wars que te den ganas de ser parte del universo, entonces es un sí rotundo.

Lo Bueno

  • Busca que te sientas un Jedi ante todo.
  • No inventa nada pero usa muy bien las mecánicas de otros juegos.
  • La música acompaña perfectamente.
  • NADA de microtransacciones.

Lo Malo

  • Problemas importantes de optimización.
  • Un poco corto.
  • Poca rejugabilidad.
8

¡A no dejarlo pasar!

Pablo Carbonell
Pablo es el estereotipo de gamer gasolero: cuando no tenía la consola de turno o la PC no le daba, siempre caía en lo de algún amigo generoso con otro joystick. En cuanto salía una nueva generación que aun nadie tenia, el se la pasaba recorriendo shoppings "probando" los juegos, hasta que lo echaran. De gustos básicos, prefiere jugar en PC y puede disfrutar tanto un juego AAA recién salido, como el indie más barato que veas. Por lo general, se inclina por los ARPG y los juegos de pelea, donde gusta de "chanchear" personajes hasta que la gente se enoja, porque lo importante no es ganar...¡sino que el otro pierda!