Final Fantasy Type-0 HD Review

Facundo Maciel

A pesar de haber estado tan cerca de no pisar occidente, el Final Fantasy más atípico hasta la fecha -lanzado originalmente en 2011- finalmente llega en una versión remasterizada a las consolas de sobremesa de Sony y Microsoft.

La idea del juego nació hace unos cuantos años cuando se anunció Fabula Nova Crystallis. Ésta sería la primera incursión a la, en aquel entonces, nueva generación (PS3, Xbox 360, Wii).

La idea era crear un universo en común entre tres juegos: Final Fantasy XIII -el cual terminaría saliendo primero con dos secuelas directas más-; Final Fantasy Versus XIII -una versión más oscura con un gameplay orientado a la acción, el cual terminó transformándose en Final Fantasy XV-, y Final Fantasy Agito para PSP, el cual pasó a subtitularse Type-0 y quedó exclusivamente en Japón, hasta que se decidió realizar esta remasterización HD.

La aparición de términos como “l’Cie” –elegidos por el cristal para cumplir una misión- y “Eidolon” -las clásicas invocaciones-, también se utilizan en el Final Fantasy XIII. Evidenciando la idea de este universo en común.

El logo original del juego.

La muerte siempre presente en el juego.

Guerra, sangre, muerte y destrucción. Características que van a ser moneda corriente desde el momento cero en esta iteración. Existen distintas naciones, cada una con su propio cristal, entre ellas: El Imperio, los cuales, en su mayoría, utilizan armas de fuego y tecnología; y los magos, que utilizan hechizos. El juego empieza en medio de una guerra entre estas dos facciones

El imperio decide invadir la escuela militar de los magos, conocida como Akademia. Para ello, desarrollan una tecnología capaz de bloquear su habilidad de usar magia. Así, empieza una carnicería en donde los invasores logran tomar una gran ventaja. Lamentablemente para ellos, un misterioso grupo de estudiantes con la capacidad de utilizar magia a pesar del dispositivo, logra recuperar la escuela.

Este grupo somos nosotros: la clase cero. Un grupo de alumnos especialmente entrenados y criados por una mujer a la que llaman “Madre”; con un potencial oculto y tecnológicamente intervenido.

Una gran guerra iniciada por El Imperio obligará a nuestros protagonistas a entrar en combate.

Estos conflictos no dejan de ser luchas de poder. En este mundo, la mayor fuente de energía son los cristales; cuatro en total y cada uno le da habilidades especiales a los habitantes de su tierra. Un factor interesante es que nuestro cristal nos quita las memorias de las personas que mueren, para no perder la cordura en batalla.

Atrapados por esta guerra, será nuestra misión asistir al ejército y liberar las tierras en manos del imperio, y a la vez ir descubriendo el origen y las historias de nuestros protagonistas.

“Class 0” cuenta con varios miembros. Dejando de lado misiones específicas, podemos elegir a los que queramos para nuestro escuadrón principal, mientras que los otros quedan de reserva. En el transcurso de una misión, si un miembro de nuestro equipo muere, quedará inhabilitado por el resto del nivel y lo suplantamos con otro de la banca.

Cada uno tiene su especialidad, principalmente destacada por el arma que utiliza y una tendencia a poder utilizar mejor un tipo de magia por sobre otra. Hay que hacerlos adquirir experiencia, equiparlos y customizarlos de manera individual. Esto puede parecer denso pero, en mi opinión, nos da una responsabilidad como “líder del equipo”.

Al ser un equipo tan grande, y considerando que vamos a necesitar utilizar a la mayoría, se torna necesario dedicarle tiempo a cada miembro. Uno de los casos de diferenciación más claros, es la capacidad del personaje de atacar a distancia o no; vamos a encontrar secciones de juego donde tendremos que derribar un enemigo volador, por lo que llevar un equipo de, por ejemplo, combatientes especializados en combate cuerpo a cuerpo, nos traería varios dolores de cabeza.

Administrar recursos va a ser clave para mantener equipada a toda la clase.

Cada uno de los personajes seleccionables tiene un historia para contar. Si bien algunos tienen mayor relevancia en el juego que otros, todos tienen su personalidad definida, cosa que los hace diferentes. Una variedad bien recibida, ya que hubiera sido poco creíble contar con una equipo tan grande a costa de que sean todos iguales.

Nuestro equipo cuenta con varios miembros y vamos a tener que personalizar y subir de nivel a cada uno.

Queen, Ace y Nine. Listos para entrar en combate.

El sistema de combate se aleja de los Final Fantasy clásicos, tomando un rumbo mucho más orientado a la acción. Contamos con tres tipos de ataques básicos: el primero, es el ataque estándar con el arma principal del personaje en cuestión; otro, es una habilidad única de cada miembro, la cual suele desprenderse de su especialidad y, además, consume energía; y, por último, la magia. Ésta se puede asignar con mayor libertad, aunque cada personaje tendrá una tendencia a utilizar determinado elemento de entre los cuatro disponibles.

Cada vez que derrotamos a un enemigo podremos absorber su esencia. Esto nos permitirá ir subiendo los distintos hechizos que vamos aprendiendo a lo largo de juego.

Lo interesante es que este juego no puede ser tratado como uno de acción. Encarar el combate simplemente atacando desenfrenadamente nos va a traer la muerte de manera asegurada. Hay enemigos feroces y resistentes, excepto que encontremos su punto débil. Es necesario acercarse con estrategia si queremos triunfar, factor que logra cuidar el nombre de la franquicia.

Si bien el juego toma un rumbo orientado a la acción, va a ser necesario encarar los enfrentamientos con estrategia.

A lo largo de la historia se nos van a ir asignando misiones como, por ejemplo, defender un punto de ventaja, o capturar una ciudad. Una vez ahí, el mapa se dividirá en secciones, y tendremos que ir avanzando hasta llegar al jefe. Ya terminadas, podremos volver a intentarlas libremente en la dificultad que queramos a través del menú principal, sin importar donde estemos en la historia, para entrenar a nuestro equipo.

Para llegar al lugar donde transcurren las misiones, vamos a tener que movernos por el “mapa del mundo” al mejor estilo de un Final Fantasy clásico. Aquí tendremos encuentros aleatorios, con la posibilidad de realizar varios seguidos con enemigos cada vez más fuertes. Además, podemos dejar a un miembro de equipo entrenando en la arena cuando apagamos la consola. Como vemos, son varias las formas de tener a cada miembro en un buen nivel.

Hay misiones que toman lugar en el mapa del mundo.

Cada vez que terminamos una de las misiones principales de la historia contamos con tiempo libre limitado, representado en horas. Podemos elegir ignorarlas e ir directo a la próxima, o explorar nuestros alrededores. Nos vamos a encontrar con personajes dispuestos a hablarnos, lo cual consume tiempo. Entre estos eventos podemos hablar con un personaje de poca importancia, el cual nos dará un item genérico. O con otro miembro de la clase cero, lo que abrirá datos claves y hasta factores de la historia que pueden cambiar nuestro punto de vista de determinados personajes. También podemos hacer quests paralelas, aunque solo se pueden realizar de a una. Salir de la escuela automáticamente avanzará seis horas el reloj.

El apartado sonoro, como se podía esperar, hace honor a su ascendencia. No solo está re-grabado para la entrega, sino que también vuelven temas clásicos como el tema principal de la saga –que suena mientras estamos en la escuela-, la conocida melodía de victoria, entre otras. Una delicia para seguidores de la saga. También contamos con las voces originales en japonés para los que prefieren el idioma original.

En varios aspectos se nota que es un juego de PSP remasterizado. Se hizo un excelente trabajo tanto con los escenarios, las cutscenes y los personajes principales. Pero la mayoría de los NPC y varias texturas no tuvieron este lavado de cara, lo que genera un contraste difícil de pasar por alto.

Lo mismo sucede con la estructura de las misiones. La idea de dividir los niveles era un recurso usual para aprovechar al máximo cada pequeño escenario, al igual que la tan criticada cámara, la cual busca planos cortos para potenciar el uso de la pantalla de una consola portátil. Teniendo en cuenta todo lo que pasa en pantalla, esta cualidad resulta ventajosa para nuestro líder de turno. Esto resalta principalmente al jugarlo por remote play en la PS Vita.

Varios de los problemas del juego son consecuencias de ser un porteo de PSP.

Estos factores no son necesariamente buenos o malos. Lo que sí resulta una decisión cuestionable es la de un precio de lanzamiento completo, o la falta de cambios más profundos que lo justifiquen.

A esto se le suma que, para conocer en su totalidad la historia del juego, es necesario jugarlo dos veces, ya que en la segunda vuelta su suman varias escenas; lo cual puede parecer una forma muy artificial de agregarle duración a un producto de por sí largo. Es innecesario, pero considerando que se puede cambiar la dificultad, no es un problema mayor.

Se puede ajustar la dificultad entre tres diferentes opciones. La más difícil, está pensada para la segunda vez que pasemos el juego, ya que el nivel inicial de los enemigos es alto.

Para no perder protagonismo, Lighting se tiño de plateado y se unió a la clase 0.

Hay dos opciones que se nos ofrecen para complementar las misiones; ambas son optativas, a usar bajo discreción del jugador. La primera, es la posibilidad de llamar a la base central para que envíen refuerzos. Si activamos esta opción un personaje controlado por la máquina tomará el lugar de uno de los nuestros hasta que muera o se retire voluntariamente. Mientras esté presente el invitado, la experiencia que ganaría el personaje se pierde, pero se nos dan puntos para canjear por items en la escuela. En el juego original, este personaje era una persona online. Es una pena que no se haya implementado en esta ocasión.

La otra opción, es la posibilidad de sumar desafíos mientras peleamos. Se nos alerta y podemos elegir aceptarlo o no. Suelen ser objetivos simples como matar enemigos con magia, o llegar a una cantidad determinada de golpes en un tiempo fijo. Si triunfamos, tendremos algún tipo de beneficio. Y, si no cumplimos el objetivo, nos atacaran tres portales mágicos. Si logramos esquivarlos seguiremos de pie, pero si fallamos nuestro líder morirá por el resto de la misión.

Odin en Type-0, uno de sus diseños más impactantes.

Hay un último punto a destacar y es, sin lugar a dudas, lo mejor logrado del juego: cómo se adaptó todo el universo conocido de los Final Fantasy al contexto de guerra. La magia deja de ser un ataque del montón para convertirse en una verdadera amenaza. Un mago atacando con fuego se podría comparar con un lanzallamas. Los eidolons –con diseños nuevos adaptados al contexto- y los l’Cie, son armas muy poderosas a disposición de la guerra, como si de tanques se tratasen. También, hay una bomba con un poder destructivo inmenso llamada “Ultima Bomb” (siendo “ultima” una de las magias mas fuertes de la saga).

Otros casos más cotidianos son, por ejemplo, los Moogles como profesores de las distintas clases. O, la facilidad con la que muere nuestro equipo. Todos estos factores aportan a que sintamos la destrucción y lo efímero de la vida en la guerra.

Ace, Deuce, Trey, Cater, Cinque, Sice, Seven, Eight, Nine, Jack, Queen y King.

Personalmente, es un juego que vengo esperando desde que se anunció por primera vez. Esos que generan una expectativa muy alta y, ahora que está en mis manos, no logró decepcionarme.

Es una pena que haya tardado tanto en llegar, y que no se haya realizado un mejor trabajo al adaptarlos a las nuevas generaciones. Es inevitable pensar lo bueno que hubiera sido eso. Más teniendo en cuenta que se hizo un trabajo de remasterización similar con el “Kingdom Hearts Birth by Sleep”, el cual encima, tenía un precio de lanzamiento de tan solo 40$ incluyendo otros dos juegos de la saga. De cualquier forma, recientemente se anunció una secuela llamada “Type-Next”

Los problemas más criticados no son realmente tan graves. Es un placer jugarlo y es necesario dedicarle tiempo y disfrutar cada pelea. Es irónico que el peor enemigo del juego sea la demo incluida del “Episode Duscae”. Las diferencias técnicas y gráficas propias de las consolas en donde se desarrollaron son bruscas. Esto no quita, que sea una buena opción tanto para seguidores de la saga como para gente que no se acercaba por ser un RPG.

¿LO JUEGO?

Sí. Imperdible para cualquiera que no lo haya jugado en PSP.

Y Checkpoint Radio que opina?

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Y por fin las personas que no tenemos los ojos rasgados podemos disfrutar de este titulazo sin apelar a un parche hecho por modders. Mi recomendación es que no se lo pierdan; no sólo porque el juego es muy bueno en sí mismo, sino porque los que hayan jugado Final Fantasy Tactics o Final Fantasy XII, sabrán que cuando la saga versa sobre temas político-bélicos, ésta brilla en forma espectacular.

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Un Final Fantasy distinto siempre es tentador. Cambiar el modelo de JRPG por turnos por algo orientado a la acción le da un poco de frescura, sobre todo para gente ajena a la franquicia. Habiendome gustado casi todas las iteraciones que pude jugar, es muy probable que eventualmente lo termine jugando.

Good

  • El mundo ambientado en la guerra.
  • La historia oscura y cruda.
  • La variedad de personajes y la necesidad de utilizarlos a todos.
  • La remasterización hecha a los protagonistas y determinados videos.

Bad

  • El porteo poco ambicioso de un gran juego de PSP.
  • La no remasterización de personajes secundarios y texturas de algunos niveles.
  • Que sea necesario pasarlo dos veces para sumar elementos básicos de la historia.
8.5

¡A no dejarlo pasar!

Facundo Maciel
Facu ya no es el checkpointer más joven, pero si el mas alto. Prefiere jugar en las consolas de Sony, aunque también le gustan las portátiles de Nintendo y en lo posible escapa de la PC como plataforma de videojuegos. Disfruta de una buena historia antes que todo, sin importar el medio o el formato (series, cine, libros...), aunque los videojuegos son los que más lo atrapan. Como la mayoría en Checkpoint juega desde que tiene conciencia y sabe que va a seguir jugando siempre.