Assassin’s Creed Syndicate Review

Guillermo Valdovinos

“Why do we fall, sir? So that we can learn to pick ourselves up.”
[Alfred Pennyworth – Batman Begins]

Y si bien más que un simple tropiezo, el “unitygate” sufrido por la saga Assassin’s Creed significó la pérdida de la fe de varios de sus seguidores, Ubisoft aparentemente hizo el mea culpa que se encontraba a la orden y se puso a trabajar seriamente en su secuela, Syndicate.

¡Benditos sean Los Precursores! Sin lugar a dudas, me encuentro en condiciones de aseverar que Ubisoft Quebec supo mantener lo que había que conservarse e innovar donde se requería, para darnos un producto que sabe dar el debido respeto y el empujón que tanto necesitaba a una franquicia que amenazó con caer en la mediocridad.

El escenario elegido esta vez es la Londres victoriana de 1868, donde tanto las bondades como las miserias devenidas de la Revolución Industrial crean un entorno del cual resulta muy difícil aburrirse.

La Revolución Industrial en todo su esplendor.

Difícil no terminar enamorándose de estos dos.

No sólo el contexto es lo que vuelve a Assassin’s Creed: Syndicate una experiencia por demás enriquecedora, sino que son varios los componentes que han sido mezclados para crear una fórmula que sabe darle un refrescante -y necesario- respiro a la saga.

Los seguidores de la franquicia solemos sostener que ni Connor, Aveline, Arno o Edward llegaron a tener el carisma que poseía Ezio, lo cual volvía a su propia trilogía un standard difícil de superar en ese ámbito, pero el pataleo finalmente terminó: los gemelos Frye no sólo logran llenar el vacío dejado por el asesino florentino, sino que por momentos logran superarlo.

Evie y Jacob Frye funcionan como dupla en todo momento, ya que mientras una es inteligente y estratega, el otro es bruto y jocoso, pero ambos con un corazón y una pasión aún más grandes que su misión misma.

Ubisoft aparentemente hizo el mea culpa que se encontraba a la orden y se puso a trabajar seriamente en Assassin’s Creed: Syndicate.

Si bien son gemelos, Evie actúa constantemente como una hermana mayor para Jacob, poniéndolo en su lugar cuando se descarrila, o hasta burlándose de él en sus momentos menos brillantes; sin embargo, Jacob gusta de parecer más tonto de lo que realmente es, y al momento de la verdad, suele lucirse tanto con sus ideas como con sus puños. Este ida y vuelta por parte de los protagonistas es algo que nunca cansa, y logra robarnos una sonrisa en más de una oportunidad.

La diferencia entre los hermanos no se limita a sus personalidades, sino que afecta al gameplay en forma directa: mientras que Evie es ágil y favorece el stealth, el fuerte de Jacob resulta ser el enfrentamiento directo. Así, durante las misiones principales del juego se nos limita a usar a uno u otro, mientras que en las misiones secundarias o el free roam podremos elegir libremente a cuál de los Frye usar, lo que nos brinda la opción de pensar cómo encarar la situación de turno.

La Londres recientemente industrializada se encuentra bajo el puño de hierro de Crawford Starrick, el nuevo grandmaster Templario, quien tiene bajo su sometimiento cuanto aspecto de la sociedad londinense pueda ocurrírseles, creando un entorno por demás opresor y hostil, en el cual durante el día los capataces desloman a sus trabajadores por un mísero sueldo, y por las noches las bandas aterrorizan tanto a transeúntes como a comercios que osen mantener abiertas sus puertas, como los clásicos pubs de época.

Al comenzar el juego, Jacob Frye decide dejar de lado lo que para él eran las frívolas órdenes de su superior en el Credo para dirigirse junto con su hermana a Londres y terminar con este contexto social inhóspito…y de paso cumplir su fantasía de formar su propia banda callejera.

Starrick, el flamante grandmaster Templario.

Los gemelos Frye no sólo logran llenar el vacío dejado por Ezio Auditore, sino que por momentos logran superarlo.

Sin duda, una de las más bienvenidas innovaciones: el gancho.

Este panorama que les describo es la tarima donde se desarrolla esta gran obra, donde excelentes personajes llevan adelante una gran historia, paralelamente dejando de lado el pecado cometido por Assassin’s Creed: Unity y su protagonista Arno; a éste último se le criticó que las acciones del asesino eran completamente ajenas a la Revolución que lo rodeaba, por lo que el hacer o deshacer de Arno era irrelevante para el desarrollo del cambio social en Francia.

En Syndicate pasa exactamente lo contrario: Evie y Jacob respiran la Revolución Industrial, y hasta su interpretación de los mandamientos del Credo será directamente influenciada por sus decisiones de cómo involucrarse en ella. Esto se encuentra exponenciado por los momentos en que nos encontramos con las estrellas históricas de la época, desde el extravagante Charles Dickens y el genio Alexander Graham Bell, hasta los revolucionarios Karl Marx y Charles Darwin, quienes no sólo compartirán sus ideas con nosotros, sino que los auxiliaremos en forma directa para ponerlas en práctica. Una vez más, aplausos de pie al equipo de investigación de Ubisoft: el trabajo de esa gente siempre parece mágico.

Este brillante desarrollo de la historia que se nos presenta en una época por demás interesante lo es en detrimento de los hechos que suceden en nuestra época contemporánea. No sólo volvemos a encontrarnos con la ausencia de una idea fresca como fue la de hackear en el Assassin’s Creed: Black Flag, sino que las acciones de Shaun, Rebecca y Bishop parecen aisladas y de escasa relevancia, al punto de no importarnos en absoluto qué hacen o dejan de hacer. Para bien o para mal, estos segmentos son pocos e infrecuentes.

Grand Theft Carret.

Atravesar la ciudad victoriana -un 30% más grande que el París de Arno– no sólo es una delicia por lo bien recreada que está, sino por las opciones con las que contamos para hacerlo.

Seguimos pudiendo hacer uso de los accesos directos a los puntos clave del mapa que iremos destrabando a medida que escalemos los atalayas, pero esta vez casi que resultan inútiles.

Atrás quedaron los momentos de escalar hasta el cansancio: podemos hacerlo, sí, pero también contamos con la herramienta estrella del juego, el gancho.

Con una funcionalidad muy similar al gancho usado por Batman en la saga Arkham, podremos atravesar Londres como si estuviésemos emulando al Caballero Oscuro, siendo además de divertido útil, ya que mientras nos balanceamos de un extremo al otro, seguramente nos encontremos con alguna misión secundaria o actividad que nos resulte redituable.

Y eso no es todo, ya que como imaginarán, el tren con locomotora de vapor cumple un rol bastante protagónico en el juego, al punto de que nuestra guarida principal es uno de ellos. Este detalle, si bien pintoresco, puede molestar a veces, ya que al querer acceder a ella, hay que localizar primero en qué punto del mapa se encuentra. Nada que, si no nos sentimos con ganas de usar el gancho, un viaje en otro tren o carreta no pueda solucionar.

Los trenes pasan en forma constante, parando en sus respectivas estaciones, y nosotros podremos subirnos y aprovechar el viaje a donde queramos dirigirnos, resultando éste otro de los grandes detalles que hacen de Syndicate un juego que se siente vivo en todos sus aspectos.

También es común el paso de carretas, y si alguna de ellas nos gusta podremos robarla y salir andando lo más campantes. Sí señores, las persecuciones en carreta ya no son un momento lineal de una misión en particular, ahora las usamos cuando nos plazca, y cabe destacar que se manejan mucho mejor de lo que uno inicialmente pensaría.

Evie y Jacob respiran la Revolución Industrial, y hasta su interpretación de los mandamientos del Credo será directamente influenciada por sus decisiones de cómo involucrarse en ella.

Inteligente, sí, pero no por eso menos bardera. Evie es perfecta.

Como pareciera ser una constante en toda la saga Assassin’s Creed, los controles padecen de los problemas usuales, pero en menor medida. Si bien cada entrega mejora con cuentagotas este aspecto, Syndicate se focaliza en mejorar la experiencia del stealth y del combate, lográndolo de manera correcta.

Durante nuestro andar sigiloso, nos rodeará un anillo semejante al que se nos presentara en Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, el cual nos mostrará con ondas sonoras la dirección del enemigo más cercano, o con una flecha que cambiará de blanco a amarillo, y de amarillo a rojo, si es que están a punto de descubrirnos.

Por otro lado, el combate se siente más fluido, y llevar al piso tanto a grupos de pandilleros como guardias reales es un placer que se siente fruto de nuestra destreza y de una buena elección de habilidades a desarrollar.

Jacob y Evie comparten recursos como el dinero y los materiales, pero poseen árboles de habilidades e inventarios separados, lo que hace que nos sintamos en constante cuidado de los hermanos Frye, y que ellos desarrollen las habilidades que nosotros entendemos más útiles. ¿Fomentar el sigilo de Evie o volverla más fuerte? ¿Darle un poco de la gracia de su hermana o volver a Jacob un tanque imparable? Vos decidís.

Por suerte, tanto la gama de actividades a desarrollar como habilidades a ir destrabando, si bien son numerables, no se sienten abrumadoras como en la entrega anterior, y ello hace que, en conjunto con la eliminación de cualquier componente cooperativo y la mayor humildad con la que está encarado el proyecto en su totalidad, uno logre encontrarse con un paquete mucho más pulido y divertido de transitar.

¿Se acuerdan que al principio mencioné que Jacob fantaseaba con armar su propia pandilla callejera? En contra del consejo de su hermana, éste finalmente termina fundando ‘The Rooks’, un grupo de inadaptados sociales que comandaremos para que nos ayuden a recobrar el control de las calles londinenes.

Y este resulta ser otro de los grandes aspectos del juego: el micromanagement de la pandilla. Mientras más fomentemos su crecimiento, más bondades se nos irán destrabando, al llegar al punto de no poder librar una batalla callejera sin que se sumen a ésta integrantes de los Rooks por todo flanco posible.

Hasta tendremos la posibilidad de conformar a los ‘Little Rooks’, integrado por niños víctima de la fuerte presencia del labor infantil que supo caracterizar a esta era de progreso industrial.

Es como el Club de la Pelea, pero sin esquizofrénicos.

Assassin’s Creed: Syndicate se focaliza en mejorar la experiencia del stealth y del combate, lográndolo de manera correcta.

El juego cuenta con una gráfica que no sólo cumple, sino que maravilla. Dejando de lado detalles inservibles como pelo ultra detallado para evitar el desastre del Unity, esta vez Ubisoft supo dónde sacar y dónde poner para que Assassin’s Creed: Syndicate sea una delicia para los ojos sin pecar de ostentar lo que no puede hacer, como pasó con su antecesor…y Evie está PERFECTAMENTE animada, ¿viste que no era TAN difícil, Ubisoft?

Dejando algo de lo mejor para el final, cabe destacar que se necesitaría casi una review aparte para hacerle justicia a la perfección que es el soundtrack de esta entrega. Compuesta por Austin Wintory, quien supo endulzarnos los oídos en el Journey, o el The Banner Saga, la colección de piezas musicales goza de una fuerte presencia de instrumentos de cuerda y cantos líricos, elegidas magistralmente para la ocasión que nos encontremos atravesando; o también, por momentos podremos oír música típica popular o folclórica británica de la época, que poco más nos llamará a parar el juego para poder escucharla con atención.

En definitiva, Assassin’s Creed: Syndicate marca otro punto alto en la saga, estando a la par del aclamado Assassin’s Creed II, o el Black Flag, logrando ser una vuelta obligada para el fan otrora decepcionado, o un excelente punto de ingreso para quien quiera comenzar a degustar las delicias de la saga.

Ubisoft supo pedir perdón de la mejor manera posible: sincerándose, y haciendo un juego que le hace honor a lo que hizo grande la saga en sus comienzos, mejorando lo que se debía, e innovando sobre lo que se podía. Más que meritorio.

¿LO JUEGO?

Sí, ya seas fanático de la saga o aspirante a ella , Syndicate es de lo mejorcito de la franquicia.

Checkpoint opina…

vani_web

(…)Assassin’s Creed: Syndicate marca otro punto alto en la saga, estando a la par del aclamado Assassin’s Creed II, o el Black Flag, logrando ser una vuelta obligada para el fan otrora decepcionado…” Me quedo con eso. Yo abandoné la saga hace bastante ya, porque me cansé, porque salía un juego detrás del otro, y porque las nuevas iteraciones no parecían ser lo que eran antes. Al leer esta review, siento que tengo esperanzas de nuevo, realmente tengo ganas de jugar este juego.

dieguito_web

Siempre disfruté los juegos de esta saga, algunos más que otros, pero ninguno me pareció malo… incluso el 3. Hace rato que me parece que Ubisoft tiene que darle un descanso a Assassin’s Creed y sacarlos más espaciados, pero después se superan y me hacen volver año a año…estupido y sensual Assasin’s….

seba_web

Oh! Qué infinita saga debería comenzar, pero aún no. Me parece muy acertado por parte de Ubi el haber puesto especial atención al pulido del juego, y cerciorarse de que las inclusiones en cuanto a gameplay funcionen de manera correcta. Siempre bienvenido un borrón y cuenta nueva tras un tropiezo. Será lo suficiente para refrescar el futuro de la saga?

fede_web

Las mejoras en AC siempre son bienvenidas, por sobre todos las dos nuevas formas de recorrer la ciudad, el tren y el gancho. Siempre quise un gran juego de acción en el Londres del carbón y del vapor y da gusto ver que AC ocupe ese lugar. Sin embargo, tengo suficiente para jugar de acá hasta que el juego baje de precio así que de seguro aproveche algún tipo de oferta futura.

facu_web6

El primer AC fue y sigue siendo mi preferido: todas las novedades que introducía más un gran historia tanto “en el presente” como en la época de Altair me volaron la cabeza. Lamentablemente el fracaso del III logró que tomara la saga con precaución, tanto que ni la excelente review del guru puede hacer que compre el juego hasta que esté menos de 20 UDS.

beto_web

Coincido completamente con el análisis del Gurú. Estoy disfrutando a pleno este retorno de la saga al lugar elevado que tanto extrañábamos, ¡y encima en la atrapante y apasionante Londres victoriana! Quizás esta iteración es la perla de la corona en la franquicia de Assassin’s Creed. “Come now, Watson, the game is afoot!”

Good

  • Personajes excepcionales.
  • Historia atrapante.
  • Gameplay pulido.
  • Gráficos y música para quitarse el sombrero (de copa, claro está).
  • Una Londres victoriana recreada a la perfección.

Bad

  • Gameplay pulido, sí...pero le falta.
  • Vacío y desinterés en la historia contemporánea de los Asesinos.
  • Que las misiones de Jack el Destripador vayan a ser DLC.
8.5

¡A no dejarlo pasar!

Guillermo Valdovinos
Con el Derecho como vocación, y los videojuegos como pasión, Guille, “el Gurú”, es un gamer integral, con un amor incondicional a Nintendo, pero que se desvive por jugar cuanta cosa sale al mercado...y hasta a veces lo que ni llega a salir. Los géneros que lo pueden son los RPGs -tanto orientales como occidentales-, peleas y aventuras gráficas; con una fuerte tendencia a desenterrar juegos viejos y olvidados -de ahí su apodo-.