Overwatch Review

Hugo Granchetti

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Blizzard sigue incursionando en los géneros de moda con su nuevo lanzamiento, Overwatch.

En los últimos años, los juegos competitivos han cobrado especial popularidad gracias al mayor acceso a la conectividad y la conformación de verdaderas comunidades virtuales cada vez más visibles. Ni siquiera las empresas que ya tienen hecha su fortuna quisieron quedarse afuera de los géneros de moda, aun sabiendo que asumían riesgos -probablemente- innecesarios. Así nacieron Heroes of the Storm, Splatoon, Star Wars: Battlefront y otros tantos exponentes que, con mayor o menor éxito, reflejaron la batalla por este fructífero mercado.

Overwatch representa otra de las incursiones de Blizzard en terreno ajeno, esta vez en el saturado territorio de los online shooters. Inspirado en el estilo de Team Fortress 2 y la competitividad de Call of Duty, este juego enfrenta a dos equipos de seis jugadores en diversas locaciones de un planeta Tierra futurístico que se encuentra al borde del conflicto. Bueno, digamos que ya se cayó del borde -de lo contrario, ¿por qué se estarían enfrentando?

No se dejen engañar por una simple y conocida premisa.

La premisa de Overwatch suena demasiado simple como para esperar algún tipo de innovación; pero aquí es donde entra en escena la magia a la que nos tiene acostumbrados Blizzard.

Aquí, probando las habilidades de Best… digo, de Winston.

Contamos con cuatro modos de juego para librar el combate, dependiendo del escenario asignado por el sistema de matchmaking: Assault (Ataque), Escort (Escolta), Control, y Hybrid (híbrido Ataque/Escolta). Como podrán imaginar, cada uno cuenta con objetivos diferentes, que van desde capturar o defender zonas específicas del mapa hasta escoltar una carga explosiva a través de una ruta premeditada.

Sí, ya sé: esta premisa suena demasiado simple como para esperar algún tipo de innovación; pero aquí es donde entra en escena la magia a la que nos tiene acostumbrados Blizzard. Overwatch se ve, se juega, se escucha y se siente de una manera fenomenal, a tal punto que me devolvió las ganas de jugar al género de la misma forma que lo hizo Nintendo con Splatoon.

Es que justamente estas dos corporaciones son claros ejemplos -de los pocos que hay- de empresas desarrolladoras que siempre nos brindan un producto pulido hasta el último detalle. En cada movimiento, cada disparo, cada muerte, Overwatch nos recuerda el perfeccionismo del equipo que lo diseñó, a la vez que influye en la jugabilidad al darnos pistas sobre un oponente huidizo o una situación de peligro inminente. La destrucción que puede desatarse en las frenéticas batallas, lejos de distraernos, nos invita a participar de la contienda para lograr una victoria y -por supuesto- comenzar lo antes posible una nueva partida.

Si los modos de juego te parecen demasiado escasos, es porque la variedad está focalizada en los 21 personajes y los 12 escenarios que fueron cuidadosamente diseñados para ser únicos. Quizá necesitemos el poderoso armamento robótico de Bastion para defender un templo en Japón, o las habilidades témporo-espaciales de Tracer para capturar una carga explosiva en Hollywood. Sea cual sea la situación, este mundo necesita héroes con habilidades distintivas y roles bien diferenciados. Por fortuna, Overwatch los tiene.

Aunque la primera tentación es elegir un personaje y masterizarlo para volvernos imbatibles, el shooter de Blizzard nos obliga -tarde o temprano- a experimentar con estilos diversos. Tal es así que podemos cambiar de héroe en medio de una partida para contrarrestar las habilidades de un oponente específico, o complementar mejor las de nuestro propio equipo. ¿Los contrincantes están abusando de la precisión mortal de Widowmaker? Entonces probá cambiar por Reaper para infiltrarte detrás de su línea de fuego y darle una lección. Con el mismo espíritu, la práctica nos llevará a conocer en detalle cada pasillo, edificio y torre de los variados escenarios, para que podamos ubicarnos en la mejor posición de defensa o retroceder al ítem de vida más próximo en el fragor del combate.

Aunque la primera tentación es elegir un personaje y masterizarlo para volvernos imbatibles, este shooter nos obliga -tarde o temprano- a experimentar con estilos diversos.

Eso sí: en todo momento, el trabajo en equipo es fundamental. Es inútil mandarse solo al frente para tratar de obtener la mayor cantidad de muertes, por dos razones: primero, porque es probable que nos encontremos con algún héroe que justo contrarresta nuestras habilidades; y segundo, porque acumular muertes enemigas no tiene ningún valor especial. Aquí lo que importa es lograr el objetivo del escenario; ni más, ni menos. Sin duda alguna, las mejores experiencias se logran cuando se juega entre amigos, aunque también puede disfrutarse con desconocidos en la aleatoriedad virtual.

Es una pena que, con la rica personalidad que demuestra cada uno de sus héroes, la historia de Overwatch haya sido delegada a recursos externos al juego. Si bien los cortos animados y los cómics artísticos que lo fueron escoltando hacia su lanzamiento son de excelente calidad, nos quedamos con las ganas de experimentar una campaña o, aunque sea, algunas misiones que desarrollen un arco argumental. ¿Qué problema tienen últimamente los desarrolladores con los modos single-player en este género?

La diversidad de héroes es generosa, y cada uno de ellos representa una jugabilidad única.

La progresión también se queda algo corta: aunque vamos adquiriendo puntos globales de experiencia a medida que jugamos partidas, subir de nivel sólo se traduce en la adquisición de recompensas meramente estéticas. La obtención azarosa de nueva indumentaria o líneas de diálogo para nuestros héroes puede entusiasmar a los coleccionistas -y para ser justos, son detalles bienvenidos-, pero todavía esperamos un reconocimiento más significativo de la experticia que vamos ganando; quizá a través de un sistema de partidas rankeadas o de premios que impacten en la jugabilidad.

En cuanto al apartado técnico, la conectividad no presenta sobresaltos, el matchmaking funciona sin demasiada demora y los cuadros por segundo se mantienen firmes en 60 FPS. Pocos juegos han demostrado un tránsito tan prolijo desde la beta hacia su lanzamiento; los problemas técnicos aislados que pudieron haber surgido hasta ahora con ciertos servidores, se detectaron y resolvieron con celeridad.

Es una pena que, con la rica personalidad que demuestra cada uno de sus héroes, la historia de Overwatch haya sido delegada a recursos externos.

Los infaltables coleccionables. Hoy nadie puede vivir sin customización (?)

En síntesis, Overwatch desborda del perfeccionismo que caracteriza a los juegos de Blizzard. Incluso con una premisa simple que aparenta una experiencia ya conocida, este online shooter nos atrapa en una mística frenética que nos invita a probar  un nuevo personaje, un nuevo estilo, una nueva estrategia en cada una de sus partidas. El mundo necesita héroes; aquí están, estos son.

¿LO JUEGO?

Sí, incluso aunque tengas un mínimo interés por los online shooters.

Checkpoint opina…

guru_web

Es innegable que Overwatch llama la atención por lo hermoso que es, pero eso no quita que, en este caso, Blizzard apostó a lo seguro, e hizo un Team Fortress 2 renovado y estéticamente perfecto. Mi corazón le sigue perteneciendo a Splatoon.

dieguito_web

Blizzard lo hizo de nuevo. Al principio no me llamaba en absoluto, luego de probarlo, me enganchó totalmente. Ojalá le agreguen contenido a lo largo del tiempo para prolongar su vida útil

fede_web

Blizzard sigue teniendo el toque de oro, pero si había algo que no era necesario en el mundo era un shooter multiplayer más, a pesar de la genialidad y maravilla que logró con Overwatch, no creo que vaya a jugarlo salvo que termine siendo gratis, e incluso así lo dudo. Lo que sí necesita el mundo es Warcraft 4, media pila. Lo que sí banco es que hayan apostado a una nueva IP con personajes super originales y geniales.

facu_web6

Por más lindo que sea, estoy temiendo esta moda de poner juegos sin campaña single player.

Good

  • El perfeccionismo de Blizzard brota por todos lados.
  • Excelente variedad de personajes y escenarios únicos.
  • El juego nos obliga a experimentar estrategias y estilos muy diversos.
  • Apartado técnico evidentemente probado y pulido.

Bad

  • Ausencia de modo campaña y de misiones cooperativas
  • La progresión se limita a recompensas meramente estéticas.
8.5

¡A no dejarlo pasar!

Hugo Granchetti
Un gamer que juega múltiples géneros en múltiples plataformas, Hugo -alias Beto- comenzó desde pequeño a incursionar en los videojuegos a través de joyas como Super Mario Bros., Pac-Man y Carmen Sandiego. Sus géneros predilectos son los RPG, los juegos de estrategia (RTS y 4X) y los puzzle. En su ámbito laboral, como profesor universitario en ciencias de la salud, incorpora analogías, alegorías y estrategias de enseñanza inspiradas en su experiencia videojueguil cuando ve la oportunidad. Por supuesto también difunde la religión Checkpointera en sus círculos académicos.