Super Bomberman R Review

Hugo Granchetti
PC PS4 Xbox One Switch

El que depositó bombas recibirá… bombas.

Con la excepción de algunas iteraciones para dispositivos móviles, hace unos ocho años que no sale a la luz un Bomberman con todas las letras. La mecha de espera finalmente se consumió y tenemos entre nosotros -el año pasado junto con el lanzamiento de la Nintendo Switch y ahora en las demás plataformas- Super Bomberman R, un juego que estalla en nostalgia y apela a las experiencias juveniles de los hardcore gamers.

Para los más púberes, cabe explicarles que la jugabilidad tan característica de la saga consiste básicamente en ubicar bombas estratégicamente para derrotar enemigos y, al mismo tiempo, evitar autodestruirnos con nuestros propios explosivos. Así de sencillo… ¿o no tanto?

A ver por dónde arrancamos a volar esto en pedazos.

El modo aventura incluye boss fights entretenidas, aunque algo frustrantes.

Si matarse a uno mismo en un videojuego suena como un problema de principiantes, en Bomberman representa una característica intrínseca de la jugabilidad -y nuestro principal peligro. Los escenarios están virtualmente divididos en cuadrados, muchos de los cuales están obstruidos con estorbos, algunos destructibles y otros no. Depositar una bomba y huir rápidamente a una posición segura puede ser sencillo al principio, pero a medida que ampliamos los pasillos transitables, los enemigos también ganan espacio y la contienda se vuelve más frenética.

Por esta misma razón, los upgrades que se encuentran escondidos se transforman en un arma de doble filo. Si ampliamos el rango destructivo de nuestras bombas, nos cuesta más evitar su daño colateral; si adquirimos la posibilidad de poner dos o más bombas simultáneamente, corremos el riesgo de entusiasmarnos y quedarnos encerrados por nuestros propios explosivos.

Si la mecánica parece repetitiva -la victoria la obtenemos al derrotar a todos los enemigos-, es porque de eso se trata: recordemos que esta franquicia se originó hace más de 30 años, en una época en la que la mayoría de las fórmulas eran, lógicamente, simples y reiterativas. Afortunadamente, el modo historia introduce algunas variantes en las que debemos encontrar llaves o vencer un boss en dos fases para pasar al siguiente nivel.

Además de jugar solo o cooperativamente el modo aventura, también contamos con modos multiplayer, locales y online, que complementan la experiencia y permiten enfrentar hasta cuatro jugadores entre sí o, en el modo Grand Prix, equipos de hasta tres contra tres. Si bien podemos cambiar el avatar de los personajes y ver adaptaciones como Dracula, Goemon y Pyramid Head bombardearse unos a otros, los cambios son meramente estéticos y fueron evidentemente premeditados sólo para satisfacer fanatismos de sagas algo más modernas.

La mecha de espera finalmente se consumió y tenemos entre nosotros Super Bomberman R, un juego que estalla en nostalgia y apela a las experiencias juveniles de los hardcore gamers.

Lamentablemente, Super Bomberman R sufre de una perspectiva tridimensional poco funcional que va en detrimento considerable de la jugabilidad, algo que resulta frustrante para una mecánica que exige movimientos precisos. En ocasiones, cuesta distinguir la posición exacta de los enemigos y la visión queda obstruida por algunos elementos decorativos de los escenarios, sumado a que el aspecto visual parece corresponder a un par de generaciones plataformeras pasadas. Por otra parte, el contenido deja una sensación de escasez a pesar de los esfuerzos de los desarrolladores por extender la vida útil de los modos de juego. Aun considerando que, por ejemplo, se incluyeron ciertos “ataques especiales” para customizar cada personaje en el multiplayer -como el látigo de Simon Belmont- la variabilidad es efímera y el juego no justifica una inversión de 40 dólares.

¡Ah, este modo multiplayer tiene “historia” y todo!

En suma, Super Bomberman R es una iteración bienvenida quizá sólo para los nostálgicos seguidores de la saga que estaban en larga espera. Es una pena que el regreso esté opacado por un contenido escaso y una presentación algo perezosa. Afortunadamente, la jugabilidad sigue siendo lo suficientemente disfrutable como para recordar aquellas épocas entrañables en las que poníamos a nuestro contrincante “entre la bomba y la pared”, y esperábamos gustosamente un explosivo resultado.

¿LO JUEGO?

Si tenés nostalgia por la saga, dale una oportunidad, pero no esperes el frenetismo de épocas pasadas.

Lo bueno

  • El regreso de una saga querida por los hardcore gamers.
  • Jugabilidad insignia entretenida.
  • Las variantes para ganar restan repetitividad.

Lo malo

  • Perspectiva de juego poco funcional que entorpece la jugabilidad.
  • Escenarios poco atractivos visualmente.
  • El contenido se queda corto.
6

¿Por qué no?

Hugo Granchetti
Un gamer que juega múltiples géneros en múltiples plataformas, Hugo -alias Beto- comenzó desde pequeño a incursionar en los videojuegos a través de joyas como Super Mario Bros., Pac-Man y Carmen Sandiego. Sus géneros predilectos son los RPG, los juegos de estrategia (RTS y 4X) y los puzzle. En su ámbito laboral, como profesor universitario en ciencias de la salud, incorpora analogías, alegorías y estrategias de enseñanza inspiradas en su experiencia videojueguil cuando ve la oportunidad. Por supuesto también difunde la religión Checkpointera en sus círculos académicos.

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