ReCore Review

Guillermo Valdovinos

Un nuevo intento por parte de Keiji Inafune de volver a sus tiempos de gloria con un juego que nos prometió se inspiraría fuertemente en Mega Man y Metroid. Veamos qué y cómo salió.

Ante una tragedia, se elabora un plan a fines de darle solución, y no obstante éste parecía idóneo e infalible, algo salió mal durante su puesta en marcha.

Esta premisa no sólo le da génesis a la trama de ReCore, la nueva apuesta por parte de Keiji Inafune, sino que parecería describir también a la perfección lo que fue el desarrollo del producto.

El séptimo juego de Comcept, la desarrolladora fundada por Inafune, posee un sinnúmero de elementos que lo habrían convertido en un clásico instantáneo de no ser por la existencia de cierta “pereza” en explotar algunos de ellos, y de fallas técnicas que lamentablemente ensucian la experiencia.

Joule Adams y compañía.

Digan lo que digan, recorrer Far Eden no deja de ser bello.

No crean que esta review se encontrará sesgada en base a lo que escribí en la introducción, sino todo lo contrario: en lo personal, el juego decididamente me gustó, y los elementos mejor aprovechados en verdad brillan, pero en honor a la objetividad es imposible no admitir que ello encuentra base en que ReCore es un juego nuevo con alma vieja; contiene premisas que ya no son del todo comunes en los juegos de hoy en día y un gamer de mi generación inevitablemente extraña, pero asimismo adolece de problemas que tampoco son o deberían ser comunes en la actual generación de videojuegos.

ReCore posee un sinnúmero de elementos que lo habrían convertido en un clásico instantáneo de no ser por la existencia de cierta “pereza” en explotar algunos de ellos, y de fallas técnicas que lamentablemente ensucian la experiencia.

Pero primero, como dicen, lo primero: ¿de qué trata ReCore? Un -escaso- número de terrícolas ha logrado sobrevivir a la llamada Dust Devil Plague, la cual ha azotado y diezmado a la humanidad, convirtiendo a su vez a la tierra en un lugar completamente inhabitable; producto de ello, se elaboró un plan a fines de exilar a los supervivientes a Far Eden, un planeta que se asemeja, en relación a sus condiciones atmosféricas, al Planeta Tierra.

Con el objeto de llevar a cabo semejante emprendimiento de la manera más eficaz, sólo un selecto grupo de profesionales idóneos fueron efectivamente llevados a Far Eden para que, acompañados y auxiliados por robots con una símil inteligencia artificial, llevasen adelante la terraformación de éste planeta, dejándolo así en óptimas condiciones de vida humana, y diesen la pertinente señal para que el resto de la humanidad, que se encontraba en estasis en naves varadas en la estratosfera del planeta, aterrizaran y dieran comienzo así a una nueva etapa en su raza.

ReCore nos pone en el rol de Joule Adams, quien despierta de este letargo inducido para encontrarse no sólo con que la terraformación se estancó a medio camino, sino sin poder tampoco divisar algún otro humano. Así, acompañada de su fiel robot Mack, el cual se asemeja a un perro en su diseño y personalidad, se dispone a averiguar qué sucedió y cómo retomar lo que parece ser la única esperanza para la humanidad. Siendo que la historia es uno de los puntos fuertes del juego, les dejo a ustedes poder apreciar cómo es que sigue esta interesante premisa.

Por ahora todo perfecto, ¿verdad? ¿Y si encima les digo que el combate está bárbaro? ¿O que las secciones de platforming están estupendamente diseñadas? Y ni hablar de los elementos de RPG: llenan de condimento la progresión del juego; y etcéteras y más etcéteras.

Y entonces, ¿dónde está el problema? Cada uno de estos factores se encuentra, en algún punto, perjudicado: el combate está bárbaro, sí, pero al tiempo se hace repetitivo; el platforming está muy bien, pero son pocas las secciones que lo aprovechan al máximo; la historia es estupenda, hasta que llega a un punto en el que se estanca y para poder seguirla hay que cumplir con sidequests, en su mayoría, monótonas.

Todo en ReCore inspira un “qué lástima…” que, como ya dije antes, sólo unos pocos podremos sobrellevar y poder apreciar los escasos momentos de brillantez que posee.

El color del enemigo condiciona el tipo de munición que debemos usar.

En ReCore, tomaremos el rol de Joule Adams, quien se dispone a averiguar cómo retomar lo que parece ser la única esperanza para la humanidad.

Más vale que seas hábil en el platforming...

Los robots -o corebots– que nos acompañan y encontraremos a través de todo Far Eden, poseen cores que definen su personalidad, y que además, en caso de los enemigos, podremos extraer una vez que los debilitamos lo suficiente, mediante un minijuego al estilo “cinchada” que hace uso del gancho que posee Joule a tales fines.

Para poder debilitar, o directamente aniquilar a estos corebots, debemos descargar sobre ellos los tiros que sean necesarios de nuestro fiel rifle, pero, a medida que se nos vayan habilitando, haciendo coincidir el color del tipo de cartucho que usemos con los del core del robot que queramos agujerear. Esto se logra mediante un simple uso del D-Pad, donde cada dirección corresponde a un color: rojo, azul, amarillo, y blanco (neutro).

Extraer el core del enemigo nos lo sumará a nuestro inventario, mientras que, en forma excluyente, aniquilarlo nos dejará recolectar la chatarra que éste deje; tanto un tipo de loot como el otro nos permitirá -de dos maneras diferentes- hacer mejoras en nuestro propios corebots: ya sea aumentando los stats mediante la asignación de cores, o cambiando sus partes haciendo uso de la chatarra.

Este sistema termina resultando muy completo, y permite una amplia personalización de nuestros compañeros, quienes no sólo nos brindarán sus habilidades a la hora del combate, sino también para resolver los puzzles de platforming que plagan este extraño planeta.

Ir recolectando los cores de los enemigos es vital para mejorar a nuestros compañeros.

Aprendé a querer al sistema de combate. Hay mucho.

El “alma vieja” a la que hice mención al comienzo de esta review hace alusión principalmente a dos factores: uno, que se nota a primera impresión, es el apartado gráfico, el cual resulta apenas una pequeña mejora en cuanto a lo que nos tenía acostumbrados la generación anterior; y otro, un poco menos palpable pero indudablemente presente, es la disposición de las secciones de platforming y de cuanto lugar podamos pisar: a través de nuestra habilidad y pura voluntad, casi que podremos llegar a cualquier punto del mapa, puesto que no hay paredes invisibles o rampas que guionen una “elegante imposibilidad” a Joule de no poder alcanzar un lugar específico del mundo semi-abierto de Far Eden.

Dicho de manera más criolla: ya sea porque debés o no, y sea de la forma que sea, casi que podés llegar a cualquier lugar que veas, a riesgo de caer en un punto del que no puedas salir o que el clipping se convierta en tu peor enemigo.

Esto, claramente, se encontraba presente en juegos ya entrados en años, siendo los ejemplos más claros las primeras entregas de Tomb Raider; pero con el pasar del tiempo y el advenimiento de nuevas tecnologías, estas dificultades lograron superarse.

Se ve que esas nuevas tecnologías no le llegaron aún a nuestro amigo Keiji, ya que en varias ocasiones he logrado arribar a puntos del mapa que deberían de haberse encontrado inaccesibles en un específico -o cualquier- momento del juego, situación que terminaba deviniendo en un potencial atascamiento que demandaba un igual esfuerzo en salir al que se le dedicó para llegar.

No obstante, ello no logra manchar el precioso arte del que goza ReCore: extensos desiertos con construcciones a medio terminar o destruidas, aparentemente pertenecientes a una civilización que quiso ser y no pudo; la sensación de inmensidad es una constante en cada rincón.

Deberemos hacer uso de todos nuestros recursos para sobrevivir en Far Eden.

Los robots -o corebots- que nos acompañan y encontraremos a través de todo Far Eden, poseen cores que definen su personalidad.

ReCore puede ponerse peludo cuando quiere...

Poco a poco, se nos irán brindando los recursos que nos permitirán ir avanzando en la historia, mientras que paralelamente se nos permitirá acceder a cada vez más dungeons, los cuales al superarlos, nos darán las preciadas Prismatic Cores, planos para mejorar a nuestros compañeros, extensiones de vida, etc; todo lo necesario para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama que desee devolver su grandeza a su raza.

Lamentablemente, esa progresión es la que termina achanchándose y no sólo se vuelve monótona, sino que obliga al jugador a hacer sidequests que capaz no querría llevar a cabo en pos de continuar con la historia. Una criticable decisión a fines de extender la vida útil del juego.

Por último, no puedo dejar de hacer mención a lo que es posiblemente la peor falencia del juego: los tiempos de carga. Si bien Microsoft ya hizo saber que este problema encontrará su arreglo en un futuro update, los pobres diablos que jugamos a este juego desde el día uno debimos atravesar tiempos de carga de longitudes inhumanas, por lo que perder o hacer un load significaban minutos de inactividad. Verdaderamente insufrible.

Víctima de una balanza que no termina de decidir si inclinarse más para lo bueno que para lo malo, ReCore terminará dependiendo en última instancia de la buena voluntad de quien lo juegue para que éste decida si supo satisfacer o no sus necesidades videojueguiles del momento. De ninguna manera es un mal juego, pero tampoco es lo grande que debería haber sido. Una lástima.

En lo personal, me resulta por demás difícil terminar de adoptar una posición respecto a ReCore. Por un lado, peca de numerables fallas que condicionan la experiencia, pero por otro mezcla elementos que hacen las delicias de un buen juego de aventuras.

Si te encontrás con la posibilidad de un fácil acceso al juego, ni lo dudes, dale una oportunidad, porque capaz ReCore es esa compañía que, pese a sus defectos, es la que en un momento específico te hace pasar una excelente experiencia.

¿LO JUEGO?

Con paciencia y amor, sí. MUCHA paciencia.

Checkpoint opina…

vani_web

Soy consciente de las falencias que tiene y aún así decido darle una oportunidad. Es un juego que desde un principio llamó mi atención y al que le tengo fe.

dieguito_web

¡Qué lástima cuando algo promete mucho y queda a mitad de camino! Lo pude jugar apenas unos minutos y me resultó interesante y, tal como recomienda mi colega, le voy a dar una oportunidad de jugarlo entero. Ojalá sea el puntapié inicial para algo aún mejor.

diegote_web

Soy de la generación a la que hace referencia Guille, es totalmente posible que el juego me termine gustando pese a sus falencias. Le voy a dar una chance definitivamente.

seba_web

¡Qué lástima! Mis primeros pensamientos después de haber visto por primera vez la presentación de ReCore fueron esperanzadores. Pensé que no se había perdido esa magia de Rare, de Naughty Dog con el Jak and Daxter original, de los settings fantásticos que despiertan ese niño interior. Lamentablemente me toca pensar que proyectos así se terminan descuidando por la poca proyección en sondeos de ventas, y prefieren dejar sin terminar algo que tal vez no resulte para no “mal invertir” dinero en el desarrollo. Pasó y va a seguir pasando. Algún día dejaremos de ver la industria centralizada en juegos violentos y volverán las aventuras fantásticas de la mano de grandes diseñadores y buenas inversiones.  T_T

facu_web6

A esta altura del año, los juegos tan masivos me tienen que comprar mucho para que los juegue. Ya no me está divirtiendo explorar vastos mundos en cada título que pongo en la consola. Podrían haber recreado la fórmula en un mundo un poco más chico. Sacando eso, las mecánicas que nos cuenta Guille en la review suenan más que interesantes. Ni hablar que no hay muchos juegos con buen platforming hoy en día.

fede_web

Lo pude jugar en la Argentina Game Show y la verdad que es una pena, porque se nota que tiene mucho cariño encima este juego.

Good

  • Historia interesante.
  • Correcta progresión de habilidades.
  • Buen platforming.

Bad

  • Gráfica anticuada.
  • Tiempos de carga eternos.
  • Progresión monótona.
7

Bien logrado

Guillermo Valdovinos
Con el Derecho como vocación, y los videojuegos como pasión, Guille, “el Gurú”, es un gamer integral, con un amor incondicional a Nintendo, pero que se desvive por jugar cuanta cosa sale al mercado...y hasta a veces lo que ni llega a salir. Los géneros que lo pueden son los RPGs -tanto orientales como occidentales-, peleas y aventuras gráficas; con una fuerte tendencia a desenterrar juegos viejos y olvidados -de ahí su apodo-.