Ori and the Will of the Wisps Review

Hugo Granchetti
PC Xbox One

Ya era “ori” de jugar esta bella continuación del metroidvania que cautivó a innumerables jugadores.

Si hay un juego que inspiró cariño -especialmente entre los seguidores del género metroidvania- fue Ori and the Blind Forest, con un diseño artístico y una calidad de presentación visual y sonora que cautivó a sorprendidos jugadores. Es que además, el tono a la vez mágico y enternecedor de su simple pero efectivo arco argumental tocaba las fibras del corazón con incisiva melancolía.

Will of the Wisps surge como una continuación natural y esperada de aquella notable serendipia de 2015, justo cinco años después. Tal es la conexión con su antecesor que esta secuela lleva todos sus puntos fuertes hacia un nivel superior, incluyendo la distimia de su historia -¿quizá estamos ante un “melancoidvania”?-. Esto es en su mayor parte una cualidad positiva, aunque en algún punto puede parecer que estamos jugando nuevamente lo mismo pero en forma potenciada.

Los gráficos y OST son tan deslumbrantes como los de su antecesor.

Ori está de vuelta, con ataques más impactantes y precisos.

Para quienes no saben sobre Ori, ni el bosque ciego, ni la voluntad de sus insectos, basta señalar que se trata de un juego de plataformas 2D en un gran mapa continuo, en el que tendremos que ir y venir sorteando obstáculos y adquiriendo nuevas habilidades para alcanzar áreas previamente inaccesibles; todo ello contenido en hermosos escenarios iluminados como si se tratara de un cuento de hadas, con una banda sonora que potencia aún más la inmersión.

Ori and the Will of the Wisps se siente tanto o más encantador como experiencia, deslumbrándonos desde el comienzo -y hasta sacándonos una lágrima… sí, ya de entrada. La historia retoma directamente desde el final de la anterior, con Ori y compañía ayudando al huérfano Ku a levantar vuelo; éxito que se topa con una repentina interrupción que envía al búho a los confines tormentosos de un desolado y corrupto territorio. Desde ya, tendremos que rescatarlo mientras desentrañamos el poder oscuro que aqueja al mundo.

La jugabilidad se nota pulida: los saltos de nuestra pequeña criatura de luz son ahora más exactos, y los ataques -que está vez consisten en estocadas de una espada luminosa- pueden dirigirse hacia los enemigos con mejor precisión. A esto se suma una gran variedad de habilidades, no sólo las que aumentan la accesibilidad al mapa, sino también las que fortalecen nuestro arsenal: desde invocar pequeños pero devastadores aliados, hasta encender en llamas los alrededores. Acumulando orbes de luz que juegan el rol de monedas de intercambio, podemos mejorar dichas habilidades y hacernos cada vez más competentes para sortear obstáculos y descubrir los numerosos secretos que esconde Will of the Wisps.

Por otro lado, se han añadido explícitamente misiones secundarias y un número de desafíos de destreza, que representan un incentivo para explorar los lugares más recónditos de cada una de las fantasiosas áreas del juego; esto permite que nos asombremos aún más de la admirable atención al detalle que invirtió el equipo de desarrolladores. El hecho de que el progreso ahora se autoguarda con mayor frecuencia reduce la atrición frustrante de sucesivos intentos fallidos, una lección aprendida de colegas plataformeros como Celeste, y un cambio por supuesto bienvenido. Desde ya, se encuentran también presentes esas icónicas secuencias de acción plataformera que llenan de tensión el ambiente y ponen a prueba nuestros reflejos videojueguiles.

Tal es la conexión con su antecesor que Ori and the Will of the Wisps lleva todos sus puntos fuertes hacia un nivel superior, incluyendo la distimia de su historia -¿quizá estamos ante un “melancoidvania”?

Una imagen basta para predecir una melancólica aventura...

Bondades aparte, cabe señalar que este impulso evolutivo de la secuela hace también que por momentos sintamos que estamos jugando una escena por segunda vez -algo aplicable, claro está, a quienes disfrutamos del juego progenitor-. No es un aspecto necesariamente negativo, pero Moon Studios podría haber arriesgado un poco más, saliendo de su zona de confort y arrojando mayor impredecibilidad aquí y allá.

En suma, Ori and the Will of the Wisps cumple con todos los atributos que le pedimos a una secuela digna de ser jugada, contada, observada, escuchada, lagrimeada y disfrutada en todo su esplendor. Da gusto afirmar que Ori ilumina no sólo el camino de sus plataformas delante, sino también los rincones emotivos del corazón de cada uno de sus jugadores.

Más customización, más habilidades, más quests, más… todo.

Nota: La presente review fue realizada con una copia de Ori and the Will of the Wisps cedida a Checkpoint por Microsoft.

¿LO JUEGO?

Si te gustan los metroidvania o jugaste su predecesor, Ori and the Will of the Wisps es para vos.

Lo Bueno

  • El diseño artístico es deslumbrante e inmersivo.
  • La banda sonora acompaña adecuadamente cada momento de tensión, melancolía y serenidad.
  • Opciones versátiles de customización de habilidades.
  • La inclusión de misiones secundarias invita a la exploración.
  • Todas las bondades del juego predecesor están potenciadas.

Lo Malo

  • Quienes jugaron Ori and the Blind Forest, por momentos reconocerán ideas recicladas.
9

Joya del gaming

Hugo Granchetti
Un gamer que juega múltiples géneros en múltiples plataformas, Hugo -alias Beto- comenzó desde pequeño a incursionar en los videojuegos a través de joyas como Super Mario Bros., Pac-Man y Carmen Sandiego. Sus géneros predilectos son los RPG, los juegos de estrategia (RTS y 4X) y los puzzle. En su ámbito laboral, como profesor universitario en ciencias de la salud, incorpora analogías, alegorías y estrategias de enseñanza inspiradas en su experiencia videojueguil cuando ve la oportunidad. Por supuesto también difunde la religión Checkpointera en sus círculos académicos.