Slain: Back from Hell Review

Guillermo Valdovinos

Luego de un catastrófico lanzamiento, en el cual las críticas destrozaron un juego que no logró hacer funcionar ninguna de las mecánicas que intentaba aplicar, ‘Slain!’ vuelve de las cenizas como ‘Slain: Back from Hell’. Ampliado y mejorado, ahora sí podemos decir que estamos ante un juego que vale la pena jugar.

Tal como anuncia esa reconocida frase, la imitación es la forma más sincera de halago, sobre todo cuando se sabe a quién y cómo imitar.

Aparentemente bajo ese precepto, la actualmente difunta desarrolladora Wolfbrew Games entendió que hace mucho que no contamos con un producto que sepa usar el legado que dejó Castlevania: no sólo en su concepto y estética, sino también en su dificultad, y así es que hoy en día contamos con ‘Slain: Back from Hell’, un platformer gótico, crudo, y difícil, que va a saber deleitar a cualquier gamer amante de los 16 bits que se le anime.

Eso sí: la alusión a la saga estrella de Konami se hace en relación a la era Castlevania pre-Symphony of the Night, es decir que, a pesar de poder revisitar niveles, no nos encontramos ante una mecánica de estilo metroidvania, sino platforming lateral hecho y derecho.

Como que en cualquier momento te cae un Belmont y te pudre todo...

Y esto es un sub-boss nomás.

La premisa del juego es sencilla, pero no por ello menos efectiva: controlamos a Bathoryn, un héroe condenado a no poder descansar eternamente, ya que es revivido en pos de liberar seis locaciones, una más lúgubre que la otra, de las garras de entidades malignas varias.

Bajo la guía de un cuestionable espíritu, y auxiliados sólo por nuestra espada y poderes mágicos, deberemos masacrar cuanto ser  ose cruzarnos, desde esqueletos, hasta brujas y lobos, abarcando tanto seres míticos de tinte clásico como algunos del ámbito rolero, tales como los beholders.

Todo nivel que atravesemos parecerá salido de la tapa de un disco de Heavy Metal, ya que si hay otra cosa de la que se nutre Slain es de todos los elementos que componen este género musical: ya sea su soundtrack, los paisajes, ¡o hasta el headbanging que haremos al derrotar al boss de turno!

‘Slain: Back from Hell’, un platformer gótico, crudo, y difícil, que va a saber deleitar a cualquier gamer amante de los 16 bits que se le anime.

En su lanzamiento original, a este producto se le criticó fuertemente que las mecánicas de combate no respondían y que la inteligencia artificial de los enemigos estaba desquiciada, un mix que, sumado a la elevada dificultad nata del juego, lo volvía insufrible.

Por suerte, los developers supieron responder a ello, y hoy nos encontramos ante un combate refinado, que permite no sólo movimientos diferentes según el estilo de arma que nos encontremos usando (acero, hielo, o fuego); sino también la ejecución de parries, los cuales resultarán en ejecuciones en el caso de enemigos menores, o la quita de un considerable porcentaje de barra de energía para los bosses.

Asi que sí: mientras sorteamos las numerosas (pero generalmente evidentes) trampas desperdigadas por los niveles, elegimos qué arma es más efectiva contra el enemigo que tenemos enfrente y esquivamos beholders pululantes, procuraremos también apretar el botón de parry en ese momento justo que nos evitará volver al anterior checkpoint: Slain es un juego que no perdona, pero no por ello injusto.

No debemos olvidar brindar nuestros respetos al Dios del Metal.

Imagínense que Castlevania y Souls procrearon, y el retoño les salió fanático de Judas Priest. Eso es Slain, y está buenísimo.

Cada boss requerirá paciencia y aprendizaje.

Si todo lo anterior les sonó un poquito a lo que nos tiene acostumbrados la saga Souls, es porque es así: imagínense que Castlevania y Souls procrearon, y el retoño les salió fanático de Judas Priest. Eso es Slain, y está buenísimo.

Pero parece que no había suficiente Blem para pulir tanto metal, y nos encontramos con asperezas como un simplón diseño de niveles, y una escasa cantidad de contenido, que, si no fuese por la dificultad, nos encontraríamos ante un juego que no llevaría más de tres horas terminar.

Achacable o no, este factor resulta lamentable por el hecho de que me encontré deseando más niveles y más secretos, tal como supiera hacer el maravillosamente logrado Odallus el año pasado.

Slain: Back from Hell’ dista de ser una experiencia esencial para el mundo del gaming, pero resulta indiscutible que es un fuerte guiño a quienes hayamos amado los platformers surgidos en el auge de los 16 bits, tales como el ya hartamente mencionado Castlevania, Demon’s Crest, y Gargoyles, entre muchos otros. Recomendado no sólo por el mérito de saber imitar sin plagiar, sino por ser un buen juego en sí mismo.

Es una lástima que el debut y despedida de una desarrolladora sea un juego donde indicaba que ésta poseía un buen norte hacia donde direccionar sus proyectos. Esperemos que el responsable de esta obra y co-fundador de Wolfbrew Games, Andrew Gilmour, encuentre donde plasmar su evidente amor al gaming de corte clásico.

¿LO JUEGO?

Si el sos del palo del género, te va a encantar; y si no, una probadita no te va a hacer nada mal.

Checkpoint opina…

vani_web

Me parece un buen juego bastante entretenido que al menos vale la pena probar.

fede_web

Una belleza a nivel artístico donde el dev no logró resolver los problemas de gameplay en su primer release. Por suerte, ‘Back from Hell’ soluciona muchos de los problemas iniciales transformando al juego en algo disfrutable.

facu_web6

Un género un tanto quemado para mi gusto. Teniendo esto en cuenta, sólo lo jugaría si llega a ser plus/gold o estuviera a muy buen precio. Estuvo bien que le pusieran “Back from Hell” satirizándose a ellos mismos.

Lo Bueno

  • Gráficos estilo 16 bit bellos por doquier.
  • Estilo gótico por todos lados.
  • Difícil, sí, pero no demasiado.

Lo Malo

  • Corto.
  • Poco contenido.
  • Casi nula rejugabilidad.
7

Bien logrado

Guillermo Valdovinos
Con el Derecho como vocación, y los videojuegos como pasión, Guille, “el Gurú”, es un gamer integral, con un amor incondicional a Nintendo, pero que se desvive por jugar cuanta cosa sale al mercado...y hasta a veces lo que ni llega a salir. Los géneros que lo pueden son los RPGs -tanto orientales como occidentales-, peleas y aventuras gráficas; con una fuerte tendencia a desenterrar juegos viejos y olvidados -de ahí su apodo-.