CHASE: Cold Case Investigations ~Distant Memories~ Review

Guillermo Valdovinos

Nuestra 3DS vuelve a teñirse de negro con CHASE, donde debemos volver a agudizar nuestros sentidos para resolver un caso que había sido cerrado hace cinco años.

En el año 2010, una noticia angustió a más de un gamer: el estudio japonés Cing se declaró en bancarrota, cerrando de esa manera sus puertas en forma definitiva.

Entre su escasa línea de títulos, la difunta desarrolladora dirigida por Takuya Miyagawa lanzó dos de los juegos más queridos en Nintendo DS: ‘Hotel Dusk: Room 215’, y su secuela ‘Last Window: The Secret of Cape West’; dos novelas visuales de estilo neo-noir con una calidad de guión poco antes vista, y que nos brindaban todos los elementos necesarios para que nos sintamos un Sherlock Holmes del Siglo XXI, ¡hasta obliga al jugador a tomar la consola en forma vertical, como si de un anotador se tratase!

Pero luego de la triste revelación, las chances de poder volver a tomar el rol de Kyle Hyde eran cada vez más escasas.

Kyle Hyde y Shounosuke Nanase, cara a cara.

Shounosuke a punto de usar sus habilidades para la indagatoria.

No obstante ello, con poca a nula rimbombancia, a principio de año hizo su aparición en el eShop de Nintendo de Japón el título ‘CHASE: Cold Case Investigations ~Distant Memories~’, lo nuevo de Takuya Miyagawa, quien lo presentaba como la secuela espiritual de sus dos obras maestras de la novela negra, llegando al extremo de diseñar el protagonista de forma tal que éste causara una clara reminiscencia al detective estrella de  ‘Hotel Dusk’, y ‘Last Window’.

Deseosos los occidentales de poder probar lo último de Miyagawa, sus pedidos hicieron eco y Aksys Games llevó al otro lado del mundo la nueva promesa del género…

…lástima que no logra ni cumplir mínimamente las expectativas que su pedigree inevitablemente genera.

Takuya Miyagawa nos presenta CHASE: Cold Case Investigations ~Distant Memories~ como la secuela espiritual de sus dos obras maestras de la novela negra.

En CHASE, se nos presenta a Shounosuke Nanase y a Koto Amekura, dos detectives de la fuerza policial -senior el primero, y junior la última- que al recibir una llamada anónima, reabrirán un caso que hace ya cinco años había sido cerrado al catalogarlo como un accidente, encontrándose ahora en manos del doble de Kyle Hyde y su aprendiz el definir realmente qué suscitó en dicha oportunidad.

¿Accidente u homicidio? Todo dependerá de la minuciosidad con la que los encargados de la unidad ‘cold cases’ [casos fríos, a los cuales se les ha perdido la pista] desmenucen cada una de las escasas pistas con la que cuentan.

Si bien de por sí la premisa no resulta tan interesante como en los anteriores trabajos de Cing, ésta se va desarrollando de manera tal que sea imposible perder el interés, y hasta nos dará la sensación de que el juego dura dos horas…perdón, me equivoqué: el juego efectivamente dura dos horas.

Estamos ante un juego de cortísima duración, y dado que se trata de una novela visual en donde nada obsta nuestro avance en la historia, llegar a su fin no abarcará más que lo que puede durar una merienda.

No sólo eso, sino que las diferentes complejidades que puede querer presentar el juego son inexistentes, por lo que, por ejemplo, el análisis de una foto se reducirá a una prueba y error hasta dar con lo que el título pretende que el jugador observe. Nada más.

“Y yo que pensé que era el nuevo Kyle Hyde…”

¿Accidente u homicidio? Todo dependerá de la minuciosidad con la que los encargados de la unidad ‘cold cases’ desmenucen cada una de las escasas pistas con la que cuentan.

Lamentablemente, dada la prácticamente inexistente interfaz de juego -ya que no contamos siquiera con inventario-, y el hecho de que el juego casi se reduce a leer lo que sucede, CHASE por poco acaba siendo una novela gráfica más que un videojuego, hasta el momento en que se acuerda de que en efecto es un juego, y de forma totalmente arbitraria brinda una sola oportunidad para dar con una pista, chance que al fallarla desata un ‘game over’ que de ninguna manera puede ser justificado.

CHASE termina de manera completamente abierta, por lo que puede inferirse -casi sin miedo de incurrir en el error- que éste intenta ser una especie de preludio a lo que potencialmente podría llegar a ser un verdadero heredero del legado de Cing, aunque ante tal bajo nivel de producción, y pobre campaña de marketing, CHASE está más cerca de terminar como un caso cerrado.

Una lástima que mi ilusión de poder revivir las aventuras de Kyle Hyde haya quedado en esta pequeña muestra de lo que es capaz de hacer Takuya Miyagawa, aunque claramente debería brindársele un mayor presupuesto si es que en verdad existe el deseo de explotar su creatividad.

¿LO JUEGO?

Sólo para amantes de las novelas negras. Su bajo precio impide tachar su adquisición.

Checkpoint opina…

vani_web

Sólamente jugué ‘Hotel Dusk: Room 215’ y me encantó a más no poder; pero la verdad, habiendo leído esta review y con el poco tiempo que tengo disponible para jugar, prefiero pasar de esta supuesta “secuela espiritual” que parece haberse quedado a mitad de camino. Prefiero gastar mi poco tiempo en juegos que realmente valgan la pena jugar.

fede_web

¿Un murder mystery por 6 dólares, y con toda la onda Hotel Dusk? Ni lo dudes.

beto_web

Esperemos que, como dice Guille, esto sea una especie de demo para augurar el renacimiento de la saga. Es una pena que algunas joyas del gaming queden así perdidas en la historia.

Good

  • Novela neo-noir bien escrita.
  • Desarrollo interesante.

Bad

  • Caso a investigar de bajo perfil.
  • Personajes antipáticos.
  • Extremadamente corto.
  • Nula interfaz jugable.
6

¿Por qué no?

Guillermo Valdovinos
Con el Derecho como vocación, y los videojuegos como pasión, Guille, “el Gurú”, es un gamer integral, con un amor incondicional a Nintendo, pero que se desvive por jugar cuanta cosa sale al mercado...y hasta a veces lo que ni llega a salir. Los géneros que lo pueden son los RPGs -tanto orientales como occidentales-, peleas y aventuras gráficas; con una fuerte tendencia a desenterrar juegos viejos y olvidados -de ahí su apodo-.