Super Mario Odyssey Review

Federico Elli

Uno de los personajes más conocidos dentro y fuera de la industria de los videojuegos, hace un triunfal retorno en Nintendo Switch en una de sus mejores aventuras.

La saga The Legend of Zelda ya tuvo la oportunidad de lucirse en la nueva consola de Nintendo, y en este momento el turno es del icónico, inolvidable, universalmente amado Mario, en su nuevo juego Super Mario Odyssey.

Va a resultar prácticamente imposible no relacionar Mario Odyssey con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, sobre todo en un año que para Nintendo viene siendo excelente, y donde hay mucha expectativa para saber si, al igual que Link, Mario está viviendo una especie de renacimiento.

Después de todo, no es por nada que el -ex-fontanero es la mascota predilecta de Nintendo.

El aguafiestas #1, Bowser.

La Odyssey, con toda su ‘sombreriformidad’.

Los juegos de Mario son tantos y con tantas variantes, que lograr reinventarlo es algo realmente difícil. En Super Mario Odyssey hay tantas sensaciones de nostalgia como de frescura, concentrándose en el estilo de Mario que pudimos disfrutar (o no) en Super Mario 64 (1996) para Nintendo 64 y Super Mario Sunshine (2002) para Gamecube.

Este Mario está compuesto por niveles abiertos, repletos de secretos y objetivos que no tienen por qué ser cumplidos en orden, pero que una vez cumplidos, modifican el mapa habilitando lugares previamente inaccesibles. Pasado tanto tiempo desde un juego de Mario con estas características, y al igual que con The Legend of Zelda: BOTW, esta libertad se siente muy fresca y renovada, a pesar de ser un concepto usado en iteraciones pasadas. Hace falta decir entonces lo revolucionario y excelente que fue Super Mario 64 en su momento, que hace que juegos que básicamente replican sus mecánicas de hace veinte años se sigan sintiendo perfectamente bien.

Mario se divierte, nosotros también.

Mexican Mario!

El responsable de hacernos sentir la genialidad de un juego de Mario en cada iteración venía siendo Shigeru Miyamoto, pero en esta oportunidad, el director del juego es Kenta Motokura, encargado en esta oportunidad de dejar de lado los pequeños mundos conectados de los Super Mario Galaxy, y traernos nuevamente a niveles grandes.

Algunas cosas se perdieron inevitablemente en el paso de niveles esféricos a niveles tradicionales. La cámara en Super Mario Galaxy funcionaba perfectamente debido a la estructura esférica de los niveles, pudiendo ofrecer además esa especie de vista isométrica.

En Super Mario Odyssey, volvemos a la tradicional cámara de plataformeros 3D, que sigue al personaje pero depende muchas veces de nuestra acción para poder posicionarse correctamente. En un juego de acrobacia como lo es este, puede llegar a ser un poco irritante.

¿Yoshi, eres tú?

En Odyssey, Mario es acompañado por Cappy, un gorro/sombrero sensible que le permite habitar o controlar distintos objetos y enemigos que los persiguen en una especie de planeta Tierra. Este mundo tiene locaciones con distintos niveles de caricaturización, mundos de agua y nieve con animales que hablan, desiertos rojos con zigurats y mexicanos festejando el día de los muertos, Cap Kingdom -de donde es originario Cappy-, una biosfera con un enorme bosque y más.

Estos mundos tienen secciones de 8-bits donde Mario se mete dentro de las paredes -como hace Link en The Legend of Zelda: A Link Between Worlds– transformándose en su versión de NES y teniendo que resolver una breve parte plataformera clásica. En estas secciones la música también se simplifica y se adapta haciendo que la sensación sea aún más natural de lo que ya es.

Los distintos disfraces de Mario pasan también al mundo de 8-bits.

Con las monedas -sí, las mismas que conocemos desde el primer juego de Mario- que juntamos por eliminar enemigos o utilizar a Cappy en distintos objetos, podemos comprar toda variedad de disfraces cosméticos para sumar un poco a la locura y colorinche de este juego. También con las monedas violetas pertenecientes y exclusivas de cada mundo compramos disfraces adecuados, como el de Mario Mexicano, Mario Chef, o Mario Explorador.

Sin dudas el nivel más bizarro, y el que más destaca, es New Donk City, una especie de New York alternativo repleto de modelos bastante crudos de edificios, reminiscentes a los primeros juegos de PS2. En completo contraste se encuentra el Luncheon Kingdom, el mundo donde todo es comida.

Pareciera que todo es una gran mezcla de elementos para nada uniformes, pero que le dan a cada lugar un toque único y que gracias a la suspensión de la incredulidad a la que estamos acostumbrados al jugar videojuegos, no es algo que vaya a generar ningún problema.

De todas formas y sin falta, en cada nivel vamos a encontrar los elementos típicos de la saga de Mario: bloques con signos de pregunta, goombas, balas de cañón, toads, chain chomps, aportando la naturalidad que quizá el nivel en sí no aporte.

¿El caballero de la noche? No, Mario.

El colorido Luncheon Kingdom.

Familiarmente para quienes hayan jugado al 64 o al Sunshine, cada nivel contiene varios escenarios y desafíos, que al ser completados nos recompensan con una Power Moon. Al juntar cierta cantidad de Power Moons, que reparan y recargan la nave de Cappy -la Odyssey-, podemos pasar al siguiente reino. Siempre va a quedar alguna Power Moon por juntar, por lo que podemos rejugar inmediatamente los niveles para destrabar todos los faltantes o podemos volver más adelante cuando estemos más experimentados.

De forma muy similar a Zelda: BOTW y sus Koroks que se encuentran desperdigados y escondidos en el inmenso mapa de Hyrule, algunas Power Moon también están muy bien escondidas en los niveles pero cuentan con algo que de alguna u otra forma nos indica por dónde buscar. Por otro lado, algunas Power Moon son recompensas por pasar una sección difícil o eliminar a un boss -algo que no puede faltar en un juego de Mario-.

Algunos bosses de Mario Odyssey, los Broodals.

Todas las habilidades clásicas de Super Mario 64 vuelven en Odyssey: salto largo, triple salto, el stomp, la vuelta atrás, el salto al costado y hay incluso un par de movimientos adicionales, entre ellos un roll acelerado y un salto utilizando a Cappy como plataforma temporal. Las distintas combinaciones de todas estas habilidades hacen que cada situación se pueda resolver de la forma que mejor nos parezca.

Un poco de relax no viene mal.

Para algunas habilidades podemos usar gestos físicos con los Joy-Con, por ejemplo podemos tirar más precisamente a Cappy, y también hacer que gire alrededor de Mario en una especie de ataque especial.

Estos controles están disponibles siempre y cuando no estemos jugando con los controles conectados a la tablet, dado que en dicho modo no es para nada recomendable revolearlos.

Recomiendo jugar con los Joy-Con sueltos o utilizar el Pro Controller, donde el set de movimientos con gesto también funciona hasta cierto punto -aunque se logran más fácilmente con los Joy-Con.

Concentrémonos en la novedad más grande que trae Super Mario Odyssey: la posibilidad de utilizar a Cappy para controlar enemigos y objetos. Esto reemplaza los powerups tradicionales de Mario y los distintos trajes. Podemos adornar más de 50 entidades con sombrero y bigote, tomando posesión de ellos; esto hace que haya una cantidad descomunal de habilidades distintas.

Por ejemplo, si poseemos un Bullet Bill -las balas- podemos controlar su trayecto; de las piedras Moai obtenemos la habilidad de ver el mundo desde otra perspectiva poniéndonos unos anteojos; podemos estirar y doblar el cuerpo de los gusanos para poder llegar a lugares inaccesibles; transformarnos en electricidad, lava y más. Un sin fin de posibilidades para resolver los puzzles que se nos presentan a la vuelta de cada esquina.

Esto también es Super Mario Odyssey, aunque no lo parezca.

Me quedo con la grata sensación de que, a la hora de hacer este Mario, el equipo a cargo del desarrollo contó -una vez fijadas las mecánicas principales- con una libertad casi absoluta de cómo darnos uno de los mejores juegos de este año y contar cómo en esta oportunidad Mario debe enfrentarse a Bowser una vez más.

Como si todo lo que dije fuera poco, el juego también cuenta con un modo para poder jugar de a dos, donde uno controla la mayoría del tiempo a Mario mientras que el otro controla a Cappy cada vez que se pueda.

Una saga que en cada iteración emana felicidad, alegría, diversión, buena onda, y te saca una sonrisa en cada momento. Se suma a la nueva consola de Nintendo un juego obligado para ese repertorio que no hay que ignorar bajo ninguna condición. Más de una vez me quedé con la boca abierta observando la belleza y atención al detalle en cada nivel. Ahora resta esperar que apliquen la misma magia al Metroid Prime en Switch. Nintendo, felicitaciones, me saco el sombrero.

¿LO JUEGO?

Sin duda, sí; no te pongas la gorra, o mejor dicho ponétela (?)

Checkpoint opina…

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Estoy nintendeando de a poco, ya disfruté Super Mario 3D World y me asombré con todas las variantes y mecánicas que tienen los juegos de Mario modernos. Sin lugar a dudas, apenas me compre una Switch, este será uno de los primeros juegos que conseguiré. Definitivamente entre Mario, Zelda, Splatoon, y juegos third party, Nintendo está haciendo las cosas muy bien con la Switch, es una consola que tarde o temprano, hay que comprarse.

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Expande inteligentemente lo establecido en los anteriores juegos de Mario, y superándose a sí mismo en la respuesta de los controles, en la performance gráfica y en la variedad del gameplay. Una auténtica delicia que demuestra por qué Mario es inmortal.

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En lo personal Mario no me atrapa al punto que atrapa a todo el mundo. Si bien se que en algún momento voy a jugar a este juego y lo voy a disfrutar mucho, no me desespera tenerlo día uno. Independientemente de eso, no es difícil ver cómo este juego es una obra maestra desde el diseño de niveles, la precisión del control y las mejoras en las mecánicas que introduce cada juego, en este caso, Cappy. Sin dudas Nintendo, en especial con Mario, es la antítesis de la frase “Si no esta roto para qué arreglarlo”.

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Super Mario Odyssey es perfecto. Integra todas las cualidades que uno espera en un videojuego de excelencia

Lo bueno

  • Cada uno de los mundos.
  • Alta rejugabilidad, repleto de coleccionables.
  • La mecánica de controlar enemigos y objetos.
  • La cantidad de nuevos movimientos y habilidades.
  • La vuelta al estilo 'open-world'.
  • Los controles son perfectos.

Lo malo

  • Que cueste tanto conseguir una Nintendo Switch para poder jugar esto.
10

Imperdible

Federico Elli

Fede, pasó por consolas de Nintendo, pero tiene especial pasión por todo lo que sea PlayStation. Ama jugar, tanto como el cine, las series o leer un buen libro. Juega videojuegos desde que tiene memoria. En general le gustan todos los juegos, sobre todo los de aventura. Prefiere los juegos innovadores por sobre las sagas repetitivas.

  • BoB Roquinio

    Jajaja me encantó “lo malo”

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