Final Fantasy XII The Zodiac Age Review

Hugo Granchetti

Fue allá por el 2006 que Square Enix nos deleitaba en PlayStation 2 con una de sus iteraciones más innovadoras dentro de la saga Final Fantasy XII, no sólo porque reintroducía el mundo de Ivalice en la serie numerada principal sino porque además irrumpía con una jugabilidad inesperada para los tradicionalistas.

Al igual que el resto de los juegos de la Ivalice Alliance -como el aclamado Final Fantasy Tactics-, la historia de esta entrega está fuertemente focalizada en un contexto de enfrentamientos políticos, traiciones y estrategias de sujetos pocos escrupulosos. Lejos quedan las desventuras de amor de Rosa y Cecil, de Yuna y Tidus, y son reemplazadas por los intereses vengativos de Vaan, Ashe y un séquito de complejas personalidades.

¿Qué aventuras les esperan a Vaan y Penelo?

Los gambits, elementos clave del combate estratégico de Final Fantasy XII.

La novedad en la jugabilidad consistió en plantear un sistema de mundo abierto, con manejo completo de la cámara y batallas que ocurren en el mismo campo de exploración, algo inusual en la saga. Sumado a un sistema de cazas y recompensas –hunts– que conformaban un generoso conjunto de sidequests, y la posibilidad de programar un patrón de comportamiento –gambit– para cada uno de los miembros de la party, Final Fantasy XII se siente como un MMORPG, aunque sin lo multiplayer y sin lo online. Suena contradictorio, sí, pero la premisa logra una sorprendente inmersión, especialmente para aquellos que alguna vez soñaron explorar una típica experiencia de este género -de moda allá por esos años- sin los vaivenes de un online ni las vicisitudes de las relaciones virtuales con otros jugadores.

Con una edición aún más completa que aquella lanzada en 2017, Final Fantasy XII The Zodiac Age en Switch y Xbox One es una excelente oportunidad para adentrarse -o por qué no, revivir- una de las entregas más inmersivas de la consagrada saga.

¿Decime si no parece un MMO?.

Desde ya, además de la remasterización de gráficos y una banda sonora orquestada, la versión de Zodiac Age en Switch y Xbox One incluye todas las bondades de sus contrapartes de otras plataformas, las incorporaciones realizadas en ediciones internacionales y algunos chiches más. Esto implica que, comparado con la versión original de PS2, tenemos mayor versatilidad para definir el rol de nuestros personajes -ahora incluso podemos cambiar las licencias de cada personaje aún luego de elegirlas- y configurar hasta tres patrones de gambits para cada uno de los miembros de nuestra party.

Con una edición aún más completa que aquella lanzada en 2017, Final Fantasy XII The Zodiac Age en Switch y Xbox One es una excelente oportunidad para adentrarse -o por qué no, revivir- una de las entregas más inmersivas de la consagrada saga de Square Enix. Si a esto le sumamos la posibilidad de recorrer los rincones de Ivalice en formato portátil en la consola de Nintendo, no tenemos excusa para eludir semejante tentación.

En esta edición, podemos elegir y cambiar la clase de nuestros personajes

¿LO JUEGO?

Una experiencia infaltable para los amantes de Final Fantasy.

Lo Bueno

  • Un Final Fantasy abierto, en el contexto de intrigas políticas de Ivalice.
  • El sistema de hunts es atrapante y desafiante.
  • La preparación de gambits para cada uno de los miembros de nuestra party abre un apartado estratégico-táctico más que interesante.
  • La remasterización de gráficos, sonidos y jugabilidad le sientan muy bien al juego.
  • La posibilidad de jugar en forma portátil en Switch

Lo Malo

  • Una historia por momentos fría y estéril, comparada con otras entregas de la saga.
  • El combate puede lucir poco dinámico a la vista.
9

Joya del gaming

Hugo Granchetti
Un gamer que juega múltiples géneros en múltiples plataformas, Hugo -alias Beto- comenzó desde pequeño a incursionar en los videojuegos a través de joyas como Super Mario Bros., Pac-Man y Carmen Sandiego. Sus géneros predilectos son los RPG, los juegos de estrategia (RTS y 4X) y los puzzle. En su ámbito laboral, como profesor universitario en ciencias de la salud, incorpora analogías, alegorías y estrategias de enseñanza inspiradas en su experiencia videojueguil cuando ve la oportunidad. Por supuesto también difunde la religión Checkpointera en sus círculos académicos.