Un San Valentín para uno y dos jugadores

¡Porque San Valentín es una fecha para todos, quienes estén en pareja y quienes no, vivamos un amor de videojuegos!

El 14 de Febrero es el día de San Valentín, el día de los enamorados, algo que no todos muestran intenciones de celebrar. Pero se trata de una excusa hermosa para festejar el amor, sin importar la forma que tome.

Algunos sostienen que no encuentran a alguien con quien compartirlo, mientras que otros se esfuerzan por no gastar ni un centavo. Y, el argumento más conocido, “San Valentín es parte de una cultura ajena que incorporamos de manera forzada y que no nos involucra de ninguna manera”. ¡Pamplinas! ¿Nuestra cultura no es la de videojuegos? Porque existen muchas uniones románticas, de todos tamaños, estilos y colores. Así que aprovechemos la oportunidad del amor, y tal vez logremos inspirarnos en alguna de ellas.

La pareja más reconocida de los videojuegos probablemente sea la de Mario y la Princesa Peach. Desde los días de la NES (o Family, como prefieran decirle) sabemos que el héroe intentará una y otra vez recuperar a su amada siempre que se encuentre en peligro. Son decenas de juegos los que repiten este episodio, y, después de más de 30 años, ella continúa siendo raptada por distintas fuerzas malignas, sólo para ser rescatada una vez más. Alcanzaron las bodas de perla demostrando un verdadero compromiso.

A pesar de todo, resulta difícil imaginar su relación por fuera de los juegos. Tras vencer a Bowser, regresan a casa, comen alguna torta que ella haya preparado, y después… ¿qué? Tal vez miren algún programa en un televisor hecho de hongos, o discutan acerca de los impuestos que implica mantener un castillo gigante. Pero, ¿y el romance? En público, sólo hemos tenido el gusto de ver besos en la mejilla o mimos en la nariz. Nada del otro mundo. No son una pareja particularmente fogosa, incluso si logran mantenerse unidos después de tanto tiempo. Al parecer, la relación se ha vuelto una repetición constante. Es posible que no la continúe salvando por estar enamorado, sino simplemente porque se tratar de su pareja. Están acostumbrados el uno al otro, incluso si esta vez ambos están atrapados en un matrimonio viejo y aburrido.

Mario tiene un pasado antes de Peach, como cuando aparecía en el juego Donkey Kong bajo el seudónimo “Jumpman”, y trepaba escaleras para recuperar a una dama de las manos de aquel simio. Esa señorita se llamaba Pauline, una vieja llama de Mario, un enamoramiento de otra vida. Ambos eran tan jóvenes.

Ella llevaba un vestido bastante ajustado que dejaba ver su silueta, y, cuando por fin se juntaban, aparecían corazones por todas partes. En fin, viejas aventuras que uno abandona al casarse, en pos de asentarse con su princesa. Excepto que no es realmente lo que ocurrió en este caso.

Pauline sigue existiendo dentro de la vida de Mario, un personaje con quien se junta de forma frecuente y sin mucha vergüenza. Hay toda una serie de juegos de puzzles, para consolas portátiles, donde ella es la dama en apuros que debe ser rescatada por nuestro valiente plomero.

Para un hombre en una relación tan comprometida, parece un poco sospechoso. Tampoco ayuda el hecho de presentarla en estos juegos como su “invitada VIP”, lo que casi confirma que es su noviecita.

Todos tenemos un pasado que nos persigue...

No está de más mencionar que, en su aparición original, la cabellera de Pauline era rubia. Hoy en día, mientras tanto, continúa vistiendo de rojo, pero con cabellos castaños. Sólo se puede asumir que Mario le pidió que se lo cambiara para poder distinguirla de su princesa Peach. Todo un viejo verde.

En el amor no sólo hay parejas aburridas y hombres canallas, y toda relación vieja necesita de las jóvenes para mantener el equilibrio. El hermano de Mario, Luigi, también cuenta con una princesa: Daisy, la gobernante de un reino vecino. Al igual que con el resto, muchas características de sus personalidades quedan sin profundizar dentro de los juegos. Sabemos que Daisy juega al golf, que juega al tennis y que suele usar vestidos elegantes, pero no llega a ser suficiente para diferenciarla de Peach. La principal separación, entonces, aparece en los detalles, en el uso que cada una le da a los impuestos de sus ciudadanos.

Mario Kart Wii, el juego de carreras, cuenta con pistas que atraviesan distintas partes del mundo de Mario, y una de estas pistas es la de Daisy. En el centro del recorrido, por encima de todos, tanto corredores como espectadores levantan sus miradas para observar la estatua dorada que muestra a esta pareja tomándose de la mano.

¡Amar es gritar desde los techos!

Nunca se vio algo así de parte del otro matrimonio, un gesto tan romántico y encantador. Abusa totalmente de los bienes del pueblo e invita a que todos los súbditos se maravillen de su soberana, pero el amor adolescente es irresponsable.

Daisy y Luigi forman la pareja que se mantiene joven, que se susurra cosas al oído en los corredores de palacio. Sufren cada momento que pasan separados, y sienten la necesidad de contarse todos los secretos. Es bueno ver que en la familia hay espacio para el romance después de todo.

Luigi, de los dos hermanos, siempre es considerado el perdedor, pero es un perdedor enamorado.

Lamentablemente, no todos cuentan con la fortuna de recibir el mismo amor que entregan, una situación que también aparece reflejada en videojuegos. Conocemos a Sonic, el erizo azul que corre muy rápido, a veces usa lentes de sol y es absolutamente genial. Sólo le hace falta una campera de cuero para convertirse en un seductor indetenible, incluso si no es algo que le interese.

Una de las chicas que cayó bajo el hechizo de su carisma natural y de su actitud indiferente es Amy Rose, un erizo rosado, por lo que uno esperaría que resulten complementarios. Sin embargo, no es así. Pocos de ustedes incluso recuerdan a Amy Rose. Sonic ni siquiera la tiene en consideración. Él corre con el propósito fijo de verse estupendo mientras salva el mundo, ella lo persigue intentando llamar su atención para enamorarlo. Una carrera constante que no va a terminar bien.

La pobre Amy Rose perdió desde un principio, porque nunca logró comprender que Sonic es todavía un nene inmaduro. Juega con animales, hace snowboard, y, fundamentalmente, sigue viviendo en la etapa juvenil de “las chicas dan asco”. No queda otra solución más que superarlo, buscar a alguien que resulte más adecuado y con quien pueda construir una relación saludable. De cualquier manera, es claro cómo progresa esa historia: lo más probable es que ella continúe dándole siempre otra oportunidad más, con la fantasía constante de que él llegue a crecer y se convierta en un adulto. A todos nos gusta un proyecto, lo sé, pero a veces, cuando alguien corre a mucha, mucha velocidad, es mejor dejarlo ir.

“… cuando alguien corre a mucha, mucha velocidad, es mejor dejarlo ir.”

Ahora, si estamos hablando de una persona que reconoce exactamente lo que quiere, hablamos de Lara Croft. Con un exterior rudo e intrépido, no tiene problemas en decir exactamente lo que piensa y arreglárselas para que todo salga a su favor. Una heroína clásica que nunca pareció estar en una pareja fija, incluso si ha demostrado que puede ser coqueta.

El primer Tomb Raider comienza con un video que la muestra a ella en un hotel de la India, hasta que un hombre se acerca a su mesa. Arroja una revista con la foto de ella en la portada y le pregunta “¿Qué tiene que hacer un hombre para llamarte la atención?”. Lara levanta la mirada y, desde detrás de sus hermosos lentes oscuros, sólo responde “Es difícil de decir con exactitud, pero vas bastante bien”. Jugadora total.

Varios años más tarde, en la remake del juego original, el diálogo fue reemplazado para que ella resultara más fría y sencillamente lo amenazara de muerte. Se volvió una mujer que sólo está orientada a las reliquias y al renombre, no tan interesada en acercase a una persona. Algo, o alguien, la cambió. Y hace unos años toda su franquicia también atravesó un reinicio, por lo que la Lara Croft que existe en este momento es una aventurera en formación, mucho más preocupada por salvar las amistades que la rodean. Pero hay algo que queda claro: aquella mujer que no demostraba miedo siempre será capaz de robar el corazón de cualquiera. Después de todo, su cumpleaños es el mismo 14 de Febrero, una romántica de nacimiento.

San Valentín se trata de una excusa para celebrar el amor, y no existe forma equivocada para hacerlo. Hace diez años, en la misma fecha, elegí comprar un ramo de rosas para repartir a distintos extraños en la calle. Mi pequeña forma de compartir cariño con las personas a mi alrededor, incluso cuando todavía no las conozco. Hoy, escribo estas palabras para ustedes, con la intención de contagiar un poco de esa magia. Porque de eso se trata: encontrar la forma que funcione para nosotros.

A fin de cuentas, queda en cada uno de nosotros cómo enfrentamos el día. Tal vez haya que seguir la rutina de comprar chocolate, sí. Tal vez exista la posibilidad de cuchichear con alguien. Espero que muchos logren juntar el valor para declararse ante aquella persona especial, y que otros consigan la fuerza para abandonar la persecución. Para algunos sencillamente será Domingo, y eso está bien. Lo importante está en poder disfrutarlo como queramos, sin la necesidad de despreciar a quienes lo hagan de manera diferente. Si los videojuegos tienen opciones, nosotros también tenemos opciones.

Pasen un hermoso día, chicos y chicas. Y no compren rosas rojas, que suben de precio. ¡Feliz San Valentín!

Compuesto de Videojuegos y de Letras por partes iguales, Alejandro se concentra en las historias desde chico. Busca establecer un ambiente optimista e invitar a que todos jueguen, pero pasa la mayor parte de su tiempo distrayéndose con fotos de perritos.